
La movediza gastronomía de Tandil
Mientras proyectan que la mítica piedra tandilense vuelva a su punto de equilibrio, esta clásica ciudad turística sorprende con la calidad artesanal y la variedadde su cocina
1 minuto de lectura'

TANDIL.- Este es uno de los destinos bonaerenses con mejores reflejos ante el auge de la gastronomía de los últimos años y de su estrecha relación con el turismo.
Con sus sierras y su mítica Piedra Movediza (en 2007, dicen, volvería a su posición; hay proyectos al respecto), Tandil es un lugar de vacaciones con tradición centenaria. Pero, evidentemente, en la disputa por atraer viajeros de fin de semana no se quedó con las postales sepia de la roca equilibrista, caída el 29 de febrero de 1912, ni con la buena fama de sus salames tandileros. Por el contrario, en esta ciudad a unos 370 kilómetros de Capital llaman la atención varios hallazgos de la cocina bonaerense.
Epoca de Quesos
San Martín y 14 de Julio (2293) 448750
Alguna vez el periodista Miguel Brascó le dijo a la dueña de este lugar, Teresa Inza, que debía usar en su promoción la idea de que la gente iba a Epoca y, de paso, visitaba Tandil. No exageraba. Bueno, quizá sí, pero tenía con qué: en esta esquina, Inza intuitivamente creó en 1992 ("sin un peso", reconoce hoy) un producto perfecto y de inesperado protagonismo turístico. Las claves del éxito, más allá del trabajo y la constancia: la calidez de la casona de 1860 (que perteneció a Ramón Santamarina, personaje fundamental en la historia tandilense), nada menos, y los quesos artesanales, de la dueña y de productores vecinos.
No hace falta volver a recomendar el lugar, pero sí vale insistir siempre con el queso saborizado con estragón, su primer hit entre más de veinticinco variedades. Las picadas (para que cuatro piquen algo o para que dos coman muy bien) cuestan 19,50. Algo más: pregunte y, si tiene suerte, la anfitriona puede premiarlo con una libreta negra llena de imperdibles secretos queseros.
La Cuadra
Constitución y 14 de Julio (2293) 428179
Si casi nadie va a Tandil sin pasar por El Centinela, para llegar a La Cuadra se necesita el dato preciso, porque no está a la sombra de un cerro ni es famoso. Lo maneja Ledy Morel, que define al lugar como "comedor", porque era justamente eso: el comedor de un antiguo hotel, del que ella era vecina y al que un día decidió rescatar del abandono. Comenzó sólo con cazuelas y hoy tiene una carta de pastas y carnes, esencialmente, como para comer con vino por unos $ 25. "Hay que esperar, acá no se marca nada", avisa. Lo mejor: el salón, con el viejo mobiliario y el piso de madera alfombrado, de aquellos tiempos de piedras tan inquietas como la Patria misma.
Complejo El Centinela
Parador del Cerro El Centinela (2293) 448933
Sin Movediza a la vista, el cerro Centinela pasó al frente en la lista de cosas para hacer en Tandil. Hoy es todo un complejo que incluye una impensable aerosilla traída de Suiza (quizás, el dueño, Luis Cerone, le cuente los increíbles avatares para que llegara ahí), juegos para chicos, senderos para caminar, cabalgar o andar en cuatriciclo, y actividades por el estilo.
Así, el parador El Centinela cumpliría perfectamente con su función sirviendo hamburguesas y gaseosas. Y ahí es cuando ocurre lo inesperado: la carta es toda una sorpresa en la que claman por ser elegidos, además del asado (libre, $ 18 el cubierto), la bondiola de cerdo grillada con chutney y papa al horno de leña ($ 16), y el cordero patagónico al romero con cebollas glaseadas y salsa de cassis ($ 19).
Cerca del colmo de la elaboración, Cerone implementó unos cuencos de hierro para sus pasteles de masa brisse y ciervo ($ 12) que sencillamente dejan sin palabras y sin ganas de irse nunca de Tandil. Susana Blanc, su mujer, se encarga de la repostería, artesanal y no menos recomendable.
Cervezas de autor
Ultimamente no hay destino turístico de alto tránsito que no tenga su propia marca de cerveza artesanal. En el caso de Tandil, hasta hace poco había más de una. Pero ahora sólo está Quarryman que, afortunadamente, es una de las mejores del país dentro de su rubro. La produce Armando March, un fabricante y serio estudioso de maltas y espumas. Tiene tres variedades: dorada (golden ale), negra (porter) y ahumada (rauch bier), las hace en su establecimiento a pocas cuadras del centro y las vende en un showroom junto a la rotonda del Dique y en los negocios de delikatessen tandilenses.
Datos útiles
Cómo llegar
Tandil se encuentra a 370 km de Buenos Aires por ruta 3 y 30, y a 170 km de Mar del Plata.
Dónde dormir
Además de cabañas y hosterías, en Tandil hay más de treinta hoteles de cuatro a una estrella. La Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares y Afines de Tandil los agrupa y funciona como central informativa.
Su sitio en Internet es www.asochotelestandil.com






