
Los Alerces: donde Chubut se pone verde
Lagos cristalinos, ríos y bosques de árboles milenarios en este parque nacional de paisajes andinos
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ESQUEL.– Todos disfrutan lo que ven. En la cubierta de la lancha, los turistas europeos, asiáticos y americanos se agolpan para filmar y fotografiar un espacio natural casi imposible de imaginar en otros lugares del mundo. El Parque Nacional Los Alerces siempre figura con cinco estrellas en las guías turísticas que lo describen.
En sus bosques profundos habita el ciervo nativo huemul y en medio de este extenso paraje de 263.000 hectáreas (75.000 de ellas son reserva nacional) hay algunas curiosidades. Tiene varias zonas intangibles; a una de ellas, la que se estira más allá de Puerto Limonao, sólo acceden las comisiones científicas y los guardaparques, y durante la navegación que se realiza por el río Arrayanes se ve emerger de las aguas verde azuladas las copas de los árboles homónimos con sus troncos sumergidos.
El Parque Nacional Los Alerces despierta admiración y respeto. La sorpresa más significativa que depara una visita de todo el día son sus bosques de alerces, con ejemplares de más de tres mil años, casi 3 metros de diámetro y 60 de altura, crecidos en un espectacular escenario a orillas del lago El Cisne, apenas unos 10 kilómetros de la frontera con Chile.
Flores coloridas
Las flores anaranjadas de la mutisia y las rojas colgantes del chilco se mezclan en tramos con las amarillas del amancay. Es una fiesta para los ojos y el espíritu, y las cámaras fotográficas no dejan de registrar el recuerdo de la visita a este parque. Los alerces crecen en diámetro, apenas un milímetro al año, y son llamados en lengua mapuche lahuanes (abuelos); son coníferas similares a las gigantescas secuoyas que se ven en el parque norteamericano de San Francisco, y es en este bosque patagónico y de altos Andes, uno de los pocos lugares del planeta donde se los encuentra.
La llamada Comarca de Los Alerces abarca una extensa región de la que participan las ciudades de Esquel, Cholila, Trevelin, Corcovado y Tecka. El parque en sí anuda un complejo sistema de lagos de belleza incomparable, como el Futalaufquen, el Verde, el Menéndez, El Cisne, el Krugger y el Rivadavia, entre los más importantes. Todos desaguan en el Futaleufú, que atraviesa la Cordillera y llega al Pacífico a través del río Yelcho. Por su formación geográfica –el paisaje es montañoso y se destaca el llamado cordón de las Pirámides, el cerro Torrecillas y el cordón Situación– puede producir entusiasmo tanto en un viajero de espíritu contemplativo como en un aventurero, o en aquel que es pescador deportivo o simple caminante.
En 2003 el parque fue visitado por algo más de 110.000 personas y este año llegarán más de 140.000 viajeros.
Un abuelo milenario
Para llegar al Alerzal del lago El Cisne por vía lacustre hay que embarcarse en Puerto Chucao (sobre el lago Menéndez) o bien en Puerto Limonao a orillas del lago Futalaufquen. El Parque Nacional Los Alerces comienza en el lago Rivadavia y desde allí hasta este pequeño puerto se hace un recorrido de unos 50 kilómetros, transitando por los caminos interiores del parque, que es uno de los tramos más bonitos de la Patagonia.
En general, los turistas llegan desde sus alojamientos en las ciudades de Trevelin, Cholila o Esquel. Pero los que quieran disfrutar más de cerca esta naturaleza pueden hacerlo pernoctando los días que gusten en la Villa Futalaufquen, que ofrece cinco complejos de cabañas, cinco hosterías, un refugio para casi cincuenta personas, tres campings, almacén, restaurante, confitería y quioscos para compras menores. En plena temporada de verano, un ómnibus recorre dos veces a la semana los 120 kilómetros entre Cholila y Esquel.
Desde la salida de Puerto Limonao se navega el Futalaufquen y luego el río Arrayanes. Después de unas dos horas se arriba al lago Verde.
Auténticas truchas
El río Arrayanes tiene unos 3 kilómetros de longitud por unos 50 metros de ancho, y la vista mientras se navega se detiene en las copas de los arrayanes que emergen de las aguas, y en las carpas y casas rodantes de los pescadores deportivos que acampan en sus orillas.
La lancha llega al puerto Hermoud (donde se encuentra otra zona intangible) y luego de una caminata de unos mil metros se aborda otra embarcación en Puerto Chucao, para desde allí iniciar una navegación de casi una hora por el lago Menéndez (el más grande de todos, con tres brazos y la isla Grande en el medio) hasta el fondo de su brazo norte.
La fama de este espejo de agua reside en que en él se capturó la trucha más grande, con un peso de 12 kilos; embalsamada se exhibe en el Museo Perito Moreno de Bariloche.
Durante la excursión se ven desde cubierta los glaciares del cerro Torrecillas con sus trescientos metros de frente, y la cascada del Cisne.
Al llegar a Puerto Sagrario, el pasaje de la excursión desembarca y se puede elegir quedarse por las inmediaciones (los que por algún motivo no pueden subir pendientes o realizar largas travesías a pie) o iniciar una caminata de unos dos kilómetros atravesando lo mejor de la selva valdiviana entrelazada con túneles de caña de coihues, alerces, lengas y araucarias para arribar finalmente al Alerzal a orillas del lago El Cisne. Desde allí se desprenden los rápidos con cascadas del río homónimo.
La mayor de las sorpresas se produce al llegar a los pies del más antiguo de los alerces posible de visitar: El Abuelo, una mole que sólo tiene diez metros menos que el Obelisco porteño. Imponente, su robusta figura deja ver sus 2,20 metros de ancho y 57 metros de altura.
El Hoyo de Epuyén
Muy cerca del parque nacional está el Hoyo de Epuyén, pequeño poblado que cobró fama por la producción de fruta fina.
En enero se realiza una fiesta y exposición con venta de productos, en especial dulces frutales. Navegar por las aguas del espejo de Epuyén permite observar el fondo del lago y todas sus especies, incluyendo troncos de árboles que la corriente de las aguas arrastra.
Datos útiles
Excursiones
La excursión lacustre a Los Alerces dura todo el día; el precio es 55 pesos por adulto; los menores, 28, y el boleto Plan Familiar para 4 personas es de $ 154. A bordo, el buffet vende sándwiches por $ 3 y agua mineral o gaseosas por $ 2. También es posible elegir entre dos platos de un menú caliente. No está prohibido llevar vianda personal. El embarque en Puerto Limonao se realiza a partir de las 9.30 y la lancha leva anclas a las 10.
Más información
Casa de la Provincia del Chubut, Sarmiento 1172, (4382-2009). Villa Futalaufquen, del Parque Nacional Los Alerces (02945-471020/015).





