
Los perfumes de la primavera
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Esta semana empieza la primavera en Argentina, época que muchas veces añoro porque por las calles se siente un olor a jazmín y césped húmedo que no siento en otros lugares del mundo. La primavera es lindísima en París, pero le falta perfume a las veredas.
Uno de los motivos por los que también estuve en Nueva York la semana pasada fue por una invitación para la presentación de Fame, el perfume de Lady Gaga. Una experiencia nueva por dos motivos: aprendí mucho sobre cómo se hace en detalle un perfume y conocí de cerca esta nueva fragancia que tiene detalles especiales, como que es de color negro, pero no mancha la ropa, y la estética tiene mucho que ver con la personalidad de Lady Gaga y sus gustos. Casi siempre que una cantante, deportista o actriz saca su perfume, me da la sensación que son productos un tanto convencionales. Pero esta vez, creo que el frasco viene con mucha personalidad y muy concreta. En el show de presentación, ella estaba adentro de un frasco gigante (que es como una nave espacial o un cohete ruso) en donde se la podía ver dormir, comer y hasta hacerse un tatuaje. Una forma de mostrar que adentro de ese líquido está la esencia de ella.
La parte que más disfruté fue la cata del perfume junto a un grupo de especialistas y del perfumista, que nos explicó cada esencia, especia y flor que lleva. Estas son algunas imágenes de ese momento:





Aprovecho el post para contarles lo que más de una vez me preguntaron: qué perfume uso. La llegada de una nueva estación me hace pensar también en mirar nuevas fragancias, porque la realidad es que depende mucho del clima y del momento del día si uso un perfume u otra. Las fragancias también me trasladan a momentos o situaciones de mi vida, es impresionante la cantidad de sentimientos y pensamientos que puede desatarme un perfume que alguna vez usé...
Desde hace un par de meses, uso Jasmin Rouge de Tom Ford para todos los días. Es un perfume que tiene mucho de colonia, que me identifica con mis gustos en general, tiene mucho de refrescante, de sensual y de elegante, es floral pero amaderado, de esos perfumes que uno se pregunta qué es. Además, miro la botella y pienso en París, ese color bordó con el dorado en un diseño simple pero sólido, con pasado pero de vanguardia.
Para la noche me gusta llevar Ángel y Demonio, de Givenchy. Tiene potencia, pero no es asfixiante. Es, ante todo, ultra sexy. Durante mucho tiempo usé Very Irresistible, también de la misma firma, y de vez en cuando me da por retomarlo. Lo considero un nuevo clásico.
Candy, de Prada, me fascina para el verano. Es una excelente combinación de jovialidad con la más elevada elegancia. Admiro como esta marca, de tantos años, logra este balance. Cuando llevo este perfume pienso en un chicle tutifruti, quizás porque tiene mucho de aniñado, de "too girly" (diría mi caro Vaccarello), de aniñado, pero sin abandonar ese perfil de mujer madura y moderna que plantea Prada en todas sus creaciones, de pies a cabeza.
Para el avanzado otoño y el invierno, que pronto llegarán al norte, elijo L'essence, de Balenciaga, y Lola, de Marc Jacobs. Son fuertes, pero no dulces, y perduran. Me gusta cuando queda la estela de perfume al pasar y también cuando se siente en el pelo.
Y si hay un perfume que me acompaña siempre, independientemente de la estación que caiga, es Madame, de mi queridísimo Gaultier. Además de que me gusta en mi piel, le tengo cariño a esta fragancia. Quizás porque fue para Jean Paul para quien hice mi primera campaña de perfumes, recién llegada a Europa con dieciséis años.







