
MARSELLA una ventana al mar
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M ARSELLA (ABC) .- "Tejados rojos sobre el mar azul... El sol aquí es tan tremendo que su luz destaca los colores y realza las siluetas de los objetos como en un naipe." Así resumía Cézanne la admiración que le producían Marsella y su bahía -una de las más bellas del mundo- contempladas desde L´Estaque, en carta dirigida a su colega y amigo Pissarro fechada en julio de 1876. La populosa capital de la Provenza es hoy sensiblemente diferente. Sus cuadros nos revelan el encanto de la Marsella de entonces, retratada en un ambiente de ensoñación bucólica que todavía no ha desaparecido, pero que hace tiempo cedió su protagonismo de antaño a la realidad funcionalista del presente.
Son las 9 cuando empezamos a caminar por Marsella. En el Vieux Port, (Viejo Puerto) por supuesto, a orillas del mar, donde la ciudad comenzó su historia y se reconoce mediterránea. Dicen que fue aquí donde nació Marsella hace ¡2600 años!, una de las ciudades más viejas de Europa y la más antigua de Francia. Se afirma que fueron navegantes griegos procedentes de Focea (Asia Menor) los primeros que arribaron al Viejo Puerto , en el 600 a. C. Seducidos por la belleza de sus horizontes, fundaron la colonia de Massalia, donde la lengua griega sobrevivió hasta el año 300 d. C.
El Viejo Puerto simboliza la indestructible vocación marinera de Marsella junto al arte de vivir provenzal, una peculiar manera de ser que Marcel Pagnol, escritor y director cinematográfico, hijo predilecto de la ciudad, quiso plasmar en sus novelas - Marius (1929), Fanny (1931) y César (1936).
Un bosque, de mástiles
De paseo por la dársena, el Viejo Puerto nos envuelve en sus sonidos y revela sus historias. La mirada se pierde indecisa en un bosque de mástiles con fondo de cielo y mar azules. Los pescadores, en sus barcas, arrean las redes y mecen sus sueños de capturas abundantes. En los cafés, algunos ociosos se emborrachan de sol y vistas marinas mientras endulzan su desayuno con los sabrosos navettes (bizcochos marselleses). El ferry va y viene transportando pasajeros entre el malecón de la Rive Neuve y la Alcaldía, armonioso edificio del siglo XVII, celosamente vigilado por el busto de Luis XIV. El Port Autonome, contiguo por el Norte, es la llave económica y comercial de una activa y moderna metrópoli. Se considera la gran puerta de Oriente. Cobró auge tras la conquista francesa de Argelia (1830/47) y, sobre todo, con la apertura del Canal de Suez (1869). La gigantesca dársena, proeza arquitectónica del siglo XIX, con sus 20 kilómetros de longitud entre Mourepianne y la Joliette, está protegida por un sistema lineal de malecones externos. Sus 29 muelles pueden mantener 80 buques de gran tonelaje atracados simultáneamente: el primer puerto de Francia y el más grande del Mediterráneo.
Con un número de habitantes que supera ya el millón, Marsella es la segunda población del país. Su patrimonio monumental no es prolijo, aunque sí selecto. Resulta impresionante la reciente catedral de Nouvelle Major, una de las más grandes del mundo. Es una soberbia construcción decimonónica, con ocho bóvedas bizantinas y decoración interior de mármol. Pero el más hermoso de los edificios clásicos de Marsella es la Vieille Charité, conjunto arquitectónico del siglo XVII, antiguo hospicio convertido en centro policultural que acoge los museos de Arte Africano, Oceánico y Amerindio, y el de Arqueología Mediterránea.
Una cita obligada
Notre Dame de la Garde, predilecta de los marselleses, tiene su basílica en el punto culminante de la ciudad: la colina que se eleva abruptamente hasta los 154 metros de altura en el lado sur del Vieux Port; el campanario, rematado por una estatua dorada de la Virgen.
Si el visitante desea completar el espectro, debe dar una vuelta nocturna por la Canebière, a cuyas márgenes se levanta la moderna Marsella, y prolongar su excursión urbana por el Prado. El despliegue luminoso puede que no sorprenda, a fuerza de estar acostumbrado. A Cézanne, sin embargo, seguro que le habría gustado pintarlo.
Museos
- Arqueología Mediterránea. 2 rue de la Charité (14 58 80). La sección de antigüedad clásica presenta las grandes corrientes de la historia en el Cercano Oriente, Chipre, Grecia y Etruria. La colección egipcia, muy rica, recrea el ambiente monumental del imperio de los faraones.
- Histórico de Marsella. Centre Bourse, Square Belsunce ( 90 42 22). Biblioteca y videoteca. La evocación de la fundación de la ciudad y de las primeras centurias de su existencia se articula alrededor de los espectaculares restos de un navío del siglo III d. C. hallado en los fondos de la bahía en 1 974.
- Museo Cantini. 19, rue Grignan (54 77 75). Es una mansión particular de finales del XVII que, desde los años 60, expone colecciones públicas francesas de arte moderno y contemporáneo.
- Historia Natural. Palais Longchamp, Bv. Philippon. (62 30 78). Biblioteca de temas científicos y sala de zoología mundial. Acuarios con especies de los ríos provenzales y del Mediterráneo.
Otros lugares
- La Ville Radieuse. 280, Bv. Michelet. Unidad de viviendas construida entre 1947 y 1951, de acuerdo con las teorías formuladas por Le Corbusier desde 1935. Los marselleses la llamaron la casa del chiflado . Levantada en hormigón vibrante y hormigón armado, la ciudad radiante descansa sobre 38 zampas de cemento, cada una de las cuales soporta casi 1500 toneladas. Cuenta con 337 pisos tipo apartamento-chalet , todos con terraza propia. El edificio tiene hotel, oficina de correos, galería comercial interior, jardín de infancia, piscina y gimnasio.
- El Palacio Longchamp: boulevard Philippon, 13.004 Marsella (64 15 75). Cuenta con un parque de finales del siglo XIX, que incluye fuentes y cascada monumental. El palacio es la torre de agua de la ciudad, construida en 1939, a la par que el canal de Marsella. El conjunto incorpora los museos de Bellas Artes y de Historia Natural.
- Parque Balneario del Prado. En la parte sur del centro urbano se encuentra el conjunto playero Gaston Defferre, siete amplísimas herraduras arenosas escalonadas entre grandes áreas de césped, en terrenos ganados al mar. Se trata de uno de los más bellos balnearios de Europa. Desde la playa de Roucas Blanc -que arranca bajo la Corniche- hasta la de Pointe Rouge, el Parque despliega sus poderes: pistas de patinaje sobre ruedas, campos de voleibol, jardines con juegos infantiles, velódromos para bicicletas, aparatos de gimnasia, boutiques y restaurantes. Es el lugar predilecto de los amantes de la vela, el windsurf y la natación.
- El Panier. El barrio más antiguo de Marsella, en otro tiempo residencia del gremio de pescadores. Demolido en gran parte en 1943 (Segunda Guerra Mundial), conserva todavía la estructura medieval de sus calles y el aire artesanal de épocas ya desaparecidas. Aquí está la iglesia romana de Saint Laurent y una curiosidad histórica: el Hotel de Cabre, la casa más vieja de Marsella, edificada en 1535 en estilo Luis XII y Renacimiento. Se llega en el trencito que sale todos los días del Vieux Port; el viaje, que dura 50 minutos, recorre el Panier y sube luego la colina donde se eleva la basílica de Notre Dame de la Garde.
- L´Estaque. En el extremo norte de Marsella, al pie de la sierra de La Nerthe. Se trata de uno de los barrios más pintorescos, con su atractivo puerto resguardado al fondo de un pequeño golfo. Animado y con un gran colorido, L´Estaque fue el lugar elegido por Cézanne, Dufy, Braque, Derain y otros artistas, hechizados por su luz, para captar el alma de la zona del Mediodía francés, esa privilegiada zona del centro de Francia. Se puede ir a pasar el día y saborear las diversas recetas de pescado que ofrecen los restaurantes modestos o probar los auténticos chichi Freggi y los panisses (churros marselleses).
Alojamiento
- Hotel Le Corbusier. 280, boulevard Michelet. ( 77 18 15). Habitación doble desde US$ 31. Los cuartos permanecen tal como el arquitecto los concibió.
- Sofitel Vieux Port. 36, Bv. Charles Livon (52 30 19). Habitación doble: US$ 130. Piscina. Una de las más hermosas vistas del Visux Port, mientras desayuna en la terraza.
- Concorde Palm Beach. 2, promenade G. Pompidou (16 19 00). Habitación doble US$ 125. Vista -en escorzo- sobre las playas del Prado.
- Le Ichelieu. 52, Corniche Kennedy (31 01 92). Habitación doble: US$ 25. Soberbio panorama de la bahía de Marsella y atardeceres sobre las islas Frioul.
- Le Montgrand. 50, rue Montgrand (33 81 50). De US$ 18 a 33 la habitación doble. En pleno centro.
- Chambres D´Hotel. 2, rue Saint-Laurent ( 90 29 02). US$ 42 la habitación doble. La más espléndida vista sobre el Vieux Port desde el piso 14. Habitaciones confortables decoradas con gusto.
Gastronomía
La bouillabaisse : imposible irse sin haberla probado. En su origen era un plato familiar simple de los pescadores; con los años ha ido perfeccionándose, al incorporar crustáceos y aderezos. Una bullabesa de postín se elabora con peces de roca: rescaza, trigla, pageot, pejesapo, pez de San Pedro, pescadilla, sarda, araña, morena, saran y girelle. La composición varía según la temporada y la pesca. La bullabesa se sirve en dos platos: en uno va el caldo y en otro el pescado. El troceado de las piezas se hace delante del comensal. Los aderezos consisten en salsas a base de mayonesa (al pimentón o al ajo) y, eventualmente, pan tostado frotado con ajo.
- Los vinos. Fueron los griegos focenses, fundadores de Marsella hace 2600 años, los primeros en sembrar viñas en la Provenza. Aseguran que César recompensó a sus legiones victoriosas en la Galia con vinos provenzales. Los rosados son los vinos estelares de la región; a su lado, dos tipos de tinto (el de reserva y el de verano , con sabor frutal y taninos finos) y los blancos (delicados, frescos y afrutados).
La hora del café
- Bar de la Marina. 15, quai de la Rive Neuve. Uno de los grandes decorados de las películas de Pagnol.
- La Brasserie de Allées. 45, Allée León Gambetta. Regida por Jacques Pélissier, presidente del club más antiguo de aficionados marselleses al fútbol. Ambiente caluroso después de una victoria.
Otros datos
- Moneda. La cotización utilizada fue un dólar equivalente a 6 francos franceses.
- Prefijos. Para comunicarse telefónicamente con Marsella hay que discar: 00 33 491





