A Carta Abierta le preocupa la muerte de Alberto Nisman y propone cambios a la ley de inteligencia que quiere el Gobierno

El grupo de intelectuales se reunió hoy para definir la primera publicación en el 2015, de próxima aparición; "Lo del fiscal fue algo muy grave", aseguró Forster a LA NACION
Mauricio Caminos
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7 de febrero de 2015  • 17:21

La muerte del fiscal Alberto Nisman no dejó indiferente ni a los intelectuales kirchneristas de Carta Abierta. La sala Borges de la Biblioteca Nacional fue escenario hoy de una acalorada discusión del espacio que encabezaron el dueño de casa, Horacio Gozález, y el secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, Ricardo Forster.

Durante el mediodía, ante unos 400 participantes, definieron los lineamientos principales sobre la primera carta abierta de éste 2015: el caso Nisman, las consecuencias para el kirchnerismo y la Casa Rosada, y los alcances de la reforma de la ley de inteligencia que Cristina Kirchner envió al Congreso.

"Lo de Nisman fue algo muy grave", admitió a LA NACION Forster, dejando en claro el simbronazo político que significó puertas adentro del oficialismo la muerte del fiscal especial de la causa AMIA, el pasado 18 de enero.

Forster evitó dar detalles sobre cuál será la expresión formal del grupo afín al Gobierno. En las últimas semanas, desde Balcarce 50 se abonó la hipótesis de que Nisman fue víctima de una operación orquestada por el ex espía Antonio "Jaime" Stiuso y otros agentes desplazados de la Secretaría de Inteligencia para perjudicar a la Presidenta.

Sí adelantó Forster que la próxima carta abierta -que podría salir el domingo 15 en el diario Página 12, medio que habitualmente las publica- exigirá cambios a la reforma de la ley de inteligencia. "Tiene que haber un debate y se tienen que incorporar cosas que no están en la propuestas del Poder Ejecutivo", dijo el funcionario.

"Esperemos que la reforma de la ley de inteligencia sea profunda", dijo Forster

Forster dijo acordar con algunas de las observaciones realizadas por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que preside Horacio Verbitsky, el miércoles pasado ante las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Justicia y Asuntos Penales del Senado.

Entre otros puntos, Verbitsky reclamó quitar el rol de auxiliar de la Justicia que el proyecto mantiene en manos de la futura Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y que se transparenten los gastos reservados. También dijo que una ley de semejante envergadura debería debatirse con más tiempo. Pese a las exigencias, los senadores kirchneristas emitieron dictamen y el proyecto podría tener media sanción el miércoles.

"Reformar la ley de inteligencia era una demanda de la democracia y éste Gobierno fue quien decidió reformarla finalmente. Esperemos que sea profunda", expresó Forster, secretario en el Ministerio de Cultura, de Teresa Parodi.

Cuando LA NACION le apuntó que la reforma se propuso luego del fallecimiento de Nisman, el filósofo respondió: "Los tiempos políticos son parte de la propia realidad y lo de Nisman puede haber influido para la reforma".

Más allá de las críticas que Carta Abierta puede hacer sobre el proyecto, Forster defendió el debate en el Congreso y criticó a la oposición, que decidió no participar en las reuniones de comisión. "Quienes negaron el debate fueron ellos. Ninguna ley es ley si no se genera debate y se vota en el Congreso. Y si la oposición hubiera aceptado participar se podrían haber incorporado más cambios", planteó.

¿Qué cree que pasó con Nisman?, le preguntó entonces LA NACION, a lo que el funcionario se remitió a recordar lo que dijo hace diez días, cuando cuestionó la denuncia que el fiscal presentó contra Cristina Kirchner por el supuesto encubrimiento a Irán en el atentado a la AMIA y sugirió que su muerte sirvió para perjudicar al Gobierno.

El pasado miércoles 28 de enero, Forster dijo a radio Del Plata: "Yo creo que se construyó [la denuncia] para generar todo este clima de desasosiego, de bronca, en un verano que parecía muy tranquilo". Y en otro momento señlaó: "Soy de los que piensan que [Nisman] formó parte de un dispositivo de desestabilización, que tiene que ver con las elecciones de 2015 y el fortalecimiento político de Cristina Kirchner, en momentos en que la oposición se mostraba deshilachada y fragmentada... Algunos dijeron que fue casi un intento de golpe [de Estado]".

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