"A pesar de la deuda, la Argentina es aliada estratégica de Italia"
Roberto Nigido, que deja su cargo, admite que hubo tropiezos en la relación bilateral
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Admite que el tema de los bonistas italianos que compraron deuda argentina fue motivo de "turbulencias" en la relación bilateral, pero asegura que los magullones sólo fueron superficiales: "A pesar del problema de la deuda, la Argentina sigue siendo el aliado estratégico de Italia en la región", dice.
Tras cuatro años como embajador de Italia ante nuestro país, Roberto Nigido volverá pasado mañana a su tierra natal. Desde el próximo mes será asesor del presidente Carlo Ciampi en política internacional, una suerte de enlace con la Cancillería, como tiene cada ministro en la península.
Aterrizó en Buenos Aires justo un mes antes de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. En noviembre de 2001, Nigido fue acreditado como sucesor de Giovanni Januzzi. La convulsión interna que lo recibió fue la primera de una serie de tragos amargos que le tocarían digerir durante su gestión.
"El tema de la deuda fue lo que perturbó la relación de nuestros gobiernos, pero fue sólo en lo superficial. Ocurre que es una cuestión muy seria para la Argentina, pero también para Italia, no sólo por las implicancias económicas y financieras sino por sus dimensiones políticas: casi medio millón de italianos se vio afectado", dice Nigido.
Al menos tres veces durante la entrevista que concedió a LA NACION sus ojos se llenaron de lágrimas y su voz tembló. Quienes más lo conocen justifican su actitud -poco común en un diplomático- en la fuerte relación que Nigido estableció con la Argentina y su gente. Dicen que por esa razón la imposibilidad de encontrar una salida para el tema de los bonistas le produjo una amargura particular.
"He descubierto en este país emociones que en mi país no existen más. La capacidad de los argentinos para transmitir afecto es una de las impresiones más relevantes que puede llevarse de aquí cualquiera", dice en la amplia oficina del refaccionado Palacio Alvear, en Libertador y Billinghurst.
Los amigos de la pequeña localidad entrerriana de Basavilbaso, las excursiones para cazar en Esquina, Corrientes, "que todo el mundo sepa qué es la bagna cauda" -un plato típico del Piemonte- o que "la mayoría de las argentinas sepa preparar una buena pasta casera", son algunas de las cosas que Nigido llevará a Roma.
Repite varias veces que el daño que produjo la irresuelta situación de los bonistas de su país es "superficial" y refuerza su teoría al enumerar "temas importantes" en los que ambos países mantienen su histórica relación: la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, los programas de investigación científica, para desarrollo satelital, el apoyo a las pymes con créditos blandos o la cooperación cultural, por caso.
-Pese a esas coincidencias queda la sensación de que el tema de los bonistas marcó la mayor diferencia histórica entre nuestros países.
-Porque había intereses muy importantes en los dos países. Mi impresión es que los dos gobiernos no han tenido una información completa de lo que significaba el tema. Había elementos como, por ejemplo, que el gobierno argentino no se dio cuenta de la realidad política en Italia. Manejó las cosas como lo hizo y eso no quiero comentarlo... De todos modos, las turbulencias por la deuda no afectaron la cooperación en los asuntos de fondo.
-¿Falló la comunicación política?
-Había agendas distintas. El Gobierno argentino tenía una agenda política decidida aquí y el gobierno italiano tenía, y lo sigue teniendo, un problema serio con los bonistas. Fueron alrededor de 14.000 millones de dólares de 450.000 ahorristas a los que si se les suma las familias significan dos o tres millones de personas.
-¿Hubiera cambiado algo la afinidad ideológica de los gobiernos?
-Creo que no se entendieron, pero no es mi responsabilidad comentar las razones.
-La solución a la cuestión de los bonos parece...
-Importante. Cuando uno tiene un problema con un amigo hay que discutirlo francamente. Después del rescate de la deuda se creó un problema porque hay muchos ahorristas italianos a los que no les gustó la oferta argentina y se quedaron afuera. Es un tema que la Argentina tiene que solucionar de una manera u otra.
-¿La Argentina o...
-La Argentina, porque es un problema de la Argentina, no de Italia. Ya pasó lo mismo en otras ocasiones, como en el caso del default ruso. No todos los ahorristas que habían comprado los bonos rusos aceptaron el cambio, pero Rusia encontró la solución después del canje y no hay más deuda en default.



