
"Alguien tiene que resarcirnos por este mal momento"
La familia Morello afirmó que le iniciará juicio al Estado
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LA PLATA.- La mamadera de Catalina no contiene leche. Tiene clavadas astillas de vidrio. El auto en el que viajaba la beba, un Fiat Siena verde, tiene la luneta destrozada por el golpe de un fierro, el parabrisas estrellado, las puertas abolladas y las luces arrancadas de sus órbitas.
La mamá de Catalina, Guadalupe Casares, evoca la imagen ensangrentada de su hija, golpeada en la cabeza por la furia de los piqueteros. Su mirada se paraliza. Desde anteayer, el miedo es para esta madre algo tan pesado como el hálito del infierno.
Su temple la llevó a una determinación: denunciará al Estado nacional por haberla expuesto -junto con sus hijas Catalina, Bianca y Valentina, todas menores de edad- a una lluvia de estalactitas de vidrio, golpes de palos y hierro provenientes de manifestantes armados y encapuchados que anteayer desataron su furia contra el auto en el que viajaba, a metros del Obelisco.
Guadalupe iba con tres de sus cuatro hijas en el asiento trasero del Siena verde conducido por su esposo, Fabián Morello, cuando la familia fue sorprendida por una manifestación de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón, en Corrientes y Carlos Pellegrini.
En la calle Rivadavia había descendido del auto un hijo del matrimonio, Jeremías. El muchacho se alejó caminando y dejó ver su nuca tatuada con caracteres chinos que significan "destino". Eran las 12.30 cuando la familia, proveniente de un barrio periférico de La Plata, se vio obligada a frenar, a metros del Obelisco. Quince encapuchados con palos se cruzaron para darle paso a una columna de manifestantes.
Bianca, de 9 años, se asustó. Su padre, el conductor del Siena verde, quiso acelerar. Pidió paso a un piquetero que tenía un handy en la mano.
-Pibe, ¿no me dejás pasar? Voy con tres nenas -dijo el hombre, según relató su esposa a LA NACION.
-Aguantá un cacho que pase la columna -replicó el hombre, que sólo dejaba ver los ojos. La boca con que emitía una voz ronca, de tono imperativo, estaba cubierta por un pañuelo.
El padre intentó apurar el paso. Iba con la ventanilla izquierda baja. Hacía calor, mucho calor. De pronto, un brazo se introdujo en el vehículo y un puño cerrado impactó en la cabeza del conductor.
Fabián aceleró. Tenía la cara morada . "Queríamos irnos", dice la esposa a LA NACION. Las palabras de la mujer se aceleran, como si quisiera huir de nuevo: "De pronto, ¡pum! Un caño en la luneta. ¡Pum, pum, pum! Palos, fierros, caños, vidrios estrellados".
Catalina tenía una astilla y sangre en la cabeza y un dedo del pie izquierdo cortado. Bianca, un corte en la lengua. Valentina, astillas en los pies. Fabián, con moretones en el rostro, descendió enfurecido del vehículo y se trenzó a los puñetazos con los encapuchados. Fue el principio del caos. Los transeúntes y los motociclistas que habían presenciado la escena fueron los únicos que salieron en defensa de la familia rodeada por los piqueteros.
La gresca, con pedradas y botellas, llegó hasta las calles Corrientes y Esmeralda. "La policía no intervenía. No había efectivos para custodiar la movilización", repite Guadalupe.
Una vez que bajó del auto, Fabián empujó a un comisario que estaba de civil. Este lo confundió con un piquetero, le rompió la camisa y le echó, según dijo, un "spray extraño" en el rostro.
Morello terminó en la seccional 3a, a cargo del comisario Hugo Lompizano. La mujer y las tres niñas fueron trasladadas al Hospital Fernández. El piquetero Germán Lovari Marx fue detenido y puesto a disposición del titular del Juzgado Correccional N° 12 , Raúl García, imputado de resistencia a la autoridad, lesiones y daños.
Como se informa por separado, Nicolás Lista, líder de la CTD Aníbal Verón, pidió disculpas a la familia y explicó que el ataque fue "un error".
"Que nos respeten"
Pero la familia no está satisfecha. Guadalupe siente que el gobierno nacional le debe un resarcimiento por no garantizar su libertad de tránsito ni su integridad física. "Somos ciudadanos que pagamos nuestros impuestos. Mi esposo trabaja en una compañía metalúrgica y gana 1200 pesos por mes. No somos ricos, pero no salimos a cortar las calles. Respetamos a los piqueteros y exigimos que ellos también nos respeten", dice la mujer, que anteanoche habló con el fiscal José María Campagnoli para avanzar en la denuncia contra el Estado.
"Alguien me tiene que responder por este mal momento; se tiene que molestar en venirse hasta acá, pedirme disculpas y resarcirme", dijo por radio en la mañana de ayer. Sin embargo, no ha mencionado un resarcimiento económico, aunque lo necesita. Su auto difícilmente pueda ser reparado con fondos propios. Su casa no tiene revoques interiores ni puertas internas. La mujer necesita una prótesis dental y dentro de quince días los chicos comenzarán las clases. No obstante, el resarcimiento que exigen no es monetario, sino moral, por la agresión recibida.
Mientras habla Guadalupe, su marido no está en la casa. Cuando regresa, con las señales del ataque piquetero en el rostro, se suma a la charla. "No puede identificar a ninguno. Iban con la cara cubierta. Si andan con la cara cubierta y con palos en las manos creo que es correcto que la Policía los detenga. Pero en el momento que me agredieron no había policía", afirma.
Y no se detiene: "No es cierto que les haya tirado el auto a los piqueteros. Traté de salir de allí porque el auto recibió una lluvia de palos y de fierros. Ahora le reclamamos al Estado que garantice nuestra libertad de transitar por cualquier lugar, sin ser agredidos".
Anteanoche, Catalina no durmió. Lloró de manera incesante. "Es que nos asustamos mucho. En un momento estábamos rodeadas por piqueteros y volaban vidrios alrededor nuestro", recuerda Guadalupe, con una mirada petrificada por el miedo.
"Es pertinente"
- El líder de la CTD Aníbal Verón, Nicolás Lista, dijo ayer que le parece "pertinente" que la familia agredida por la agrupación que él conduce inicie una demanda al Estado por no garantizar la libertad de tránsito ni su integridad física. "Me parece pertinente porque la policía tenía que cortar la calle como siempre lo hace durante las marchas y ayer (por anteayer) no la había cortado", declaró el dirigente piquetero.


