Analizan en el peronismo un escenario sin De la Rúa

Esperan el resultado del viaje de Cavallo
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7 de diciembre de 2001  

La crisis económica más dramática por la que atraviesa el gobierno de Fernando de la Rúa llevó a los hombres con mayor poder en el peronismo a analizar, por primera vez, la hipótesis de una renuncia del Presidente. Pero también la situación los decidió a mantener la cautela, mientras Domingo Cavallo intenta negociar con el FMI una salida.

La sensación de que el Presidente podría dejar su cargo en medio de lo que los justicialistas perciben como una creciente debilidad política, a lo que se le suma el caos financiero, son dos buenas razones para que el principal partido de oposición haya comenzado a analizar el escenario ante un eventual alejamiento del poder de De la Rúa.

Esa hipotética situación colocaría al presidente provisional del Senado, Ramón Puerta (PJ), al mando de la transición institucional hasta la elección de otro presidente, por parte de la Asamblea Legislativa. Puerta cuenta con el apoyo de su partido para conducir ese proceso, en caso de que ocurra.

Los análisis en el peronismo se hicieron reservadamente y serán negados en público por los protagonistas.

Pero la información fue confiada a LA NACION por tres fuentes que participaron de una reunión que se hizo anteanoche entre los gobernadores Carlos Ruckauf, José Manuel de la Sota, Carlos Reutemann y Rubén Marín; Puerta; el titular designado de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, y los jefes de los bloques legislativos, José Luis Gioja (Senado) y Humberto Roggero (Diputados).

"Eso se desmorona a una velocidad espantosa", dijo uno de los gobernadores presentes anteanoche. De la Sota sorprendió a todos cuando advirtió que era "el momento" de apoyar un proyecto para modificar la ley de acefalía. Cuando hace casi dos meses el diputado Eduardo Di Cola (Córdoba) lanzó la iniciativa que establece que la elección presidencial anticipada sea mediante la ley de lemas, el gobernador se opuso y dijo que él no estaba detrás de esa jugada.

Su cambio de opinión fue la señal cabal del delicado panorama político que el PJ espera para las próximas semanas. Mientras comenzaba la discusión sobre esa delicada cuestión, Reutemann miraba silencioso.

Ruckauf rechazó la idea. No fue porque no crea que la crisis se pueda agravar mucho más, sino porque quiere que los partidos políticos vayan primero a una elección interna el mismo día y después se convoque a un comicio presidencial tradicional.

"Si se cae todo, el país necesita un presidente que llegue legitimado con una gran cantidad de votos. Con la ley de lemas llegaría débil", agregó el gobernador bonaerense. La definición sobre cómo se convocaría a elecciones quedó suspendida (dependerá sólo del ritmo que adopte la crisis), y, mientras tanto, el PJ intentará dar muestras de que apoya la gobernabilidad.

A esa estrategia obedeció la postura pública de los senadores y diputados del PJ de dejar de lado la idea de modificar la ley de acefalía que, en realidad, se había descartado anteanoche, por ahora. Esto no significa que el PJ, en privado, no esté alerta.

"Veamos qué pasa y nos volvemos a reunir", señaló alarmado un gobernador peronista como final de la reunión de anteanoche. Por las dudas, el PJ envió un mensaje cuando ayer en el Congreso exigió al Gobierno que no toque las reservas. Según pudo saber LA NACION eso se hizo porque los principales dirigentes del PJ analizaron que, si el partido administraba la crisis institucional y llegaba al poder antes de 2003, no quería que el Gobierno ya hubiera "exprimido" las reservas.

Hasta anoche, Puerta (con quien De la Rúa acordó abrir una negociación en el Congreso por el presupuesto y la ley de coparticipación) no había recibido ninguna señal. "Si nos dicen cómo van a hacer para salir de este descalabro pueden contar con nosotros. Pero no esperen una foto porque no la habrá en esta situación", les dijo ayer el presidente provisional del Senado a sus colaboradores cercanos.

De la Rúa sólo se comunicó con el ex presidente Carlos Menem, quien le ratificó su oposición a cualquier intento para acortar su mandato; ambos podrían encontrarse en las próximas horas. El ex presidente analizó ayer su postura frente a la crisis en la sede del PJ y le dijo a Daniel Scioli, con quien compartió una reunión a solas, que De la Rúa debía dolarizar "ya".

Después hizo pública esa posición. El apoyo institucional de Menem al Presidente es visto entre algunos justicialistas como respuesta a una limitación propia: si De la Rúa no completa el mandato, Menem no podrá postularse para el cargo porque algunos interpretan que se lo prohíbe la Constitución.

Preparativos y pelea

La postura pública moderada del peronismo frente a la necesidad del Gobierno de algún respaldo político por la negativa del FMI de no enviar fondos a la Argentina se mantendrá, sobre todo, porque para el PJ es una prioridad no quedar como los responsables de una posible salida anticipada del poder de De la Rúa.

Por eso, De la Sota y Reutemann se reunieron ayer en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo. Ruckauf avisó que no iba, pero anoche ratificó a LA NACION que hoy se reunirá con Colombo, a las 11.

En una conversación telefónica que mantuvieron Ruckauf y De la Sota después de la reunión con Colombo, el gobernador cordobés le explicó a su par bonaerense que había una promesa para remitir Lecop (bonos que debería enviar la Nación a las provincias en fondos de coparticipación).

Los tres gobernadores recibieron de Colombo (casi un aliado de ellos en la Casa Rosada por su esfuerzo para negociar y evitar el caos) un pedido de apoyo institucional que para los peronistas depende, como siempre, de que el Gobierno envíe los bonos para evitar un estallido social en las provincias.

Los justicialistas están en alerta y a la espera de la definiciones que pueda traer Cavallo de Washington; algunos son pesimistas. Por eso, mantienen en secreto un paquete de medidas ante una emergencia que es sólo un borrador. "No lo diremos porque eso aceleraría el caos y alienta la teoría de la conspiración", dijo un influyente dirigente del PJ.

Los peronistas saben que si ocurre lo peor deberán manejar la crisis.

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