
ARA San Juan: el exvocero de la Armada reconoció que la comunicación fue “confusa”
Enrique Balbi aseguró que nunca fue forzado a decir una cosa por otra, pero admitió falencias
5 minutos de lectura'


EL CALAFATE.- El contraalmirante submarinista de la Armada Enrique Antonio Balbi (R) aseguró que nunca fue forzado por los mandos superiores a decir una cosa por otra durante los días que protagonizó el papel de vocero de la fuerza durante la desaparición del ARA San Juan.
Balbi reconoció que durante los primeros días la información fue “escasa, incierta, a último momento y encima confusa”.
El contraalmirante fue la cara visible de la Armada durante la desaparición del submarino.
Balbi declaró durante tres horas ante el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz con sede en Río Gallegos, en una nueva audiencia del juicio en el que se busca determinar las responsabilidades penales por el hundimiento del buque del contralmirante (RE) Luis Enrique López Mazzeo, el capitán de navío destituido Claudio Javier Villamide, el capitán de navío (RE) Héctor Aníbal Alonso y el capitán de fragata (RE) Hugo Miguel Correa.
Las audiencias se extenderán con los alegatos hasta el 8 de julio.
El exvocero de la Armada declaró el jueves en forma presencial, recreó cómo recibía y buscaba la información en la fuerza para armar los partes de prensa diarios, hizo una autocrítica de la comunicación y contó que pasaron varios días hasta que conoció el mensaje en que la tripulación reportó el incendio en el balcón de baterías.
En un pasaje de su testimonio incluyó unas sentidas palabras de homenaje para los 44 submarinistas fallecidos y expresó su dolor por lo ocurrido. “Elevo mi pensamiento en patrulla eterna y respeto profesional y personal de los 44 tripulantes y sus familias”, dijo.

Ante una consulta de la defensa, Balbi relató que los primeros días tras la pérdida de contacto con el submarino se caracterizaron por la falta de información clara y por la necesidad de reconstruir los hechos a partir de llamados telefónicos y comunicaciones informales con las distintas bases navales.
El exvocero recordó que durante 26 días seguidos supo dar hasta cuatro conferencias de prensa por día, que se extendían con largos intercambios con los periodistas.
También describió el funcionamiento de la denominada mesa de comunicación institucional, integrada por distintos funcionarios y especialistas, donde se procesaban los datos disponibles. Allí, reconoció que hubo demoras en el acceso a información clave, como el incidente de ingreso de agua por el sistema de ventilación, del que se enteró varios días después.
En ese sentido, planteó como “lección aprendida” la necesidad de que el vocero acompañe desde el inicio a las máximas autoridades para contar con información de primera mano.
“Con el diario del lunes, yo le estoy diciendo mi lección aprendida desde el punto de vista de comunicación institucional: yo tendría que haber viajado ese viernes, con el ministro y el almirante (Marcelo) Srur como jefe de la Armada, interiorizarme, entender el contexto, la situación, e ir armando eventualmente lo que después se requería, que eran los partes”, reconoció.

El vocero se refería al último mensaje enviado desde el submarino la mañana del 15 de noviembre, horas antes de la implosión, que decía: “Ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías número tres. Ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barras de baterías. Baterías de proa fuera de servicio. Al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin novedades de personal. Mantendré informado”.
“Me acuerdo que lo llamé al capitán (Claudio) Villamide. ¿Qué pasó? ¿Qué es esto? ¿Cómo no sabía de esto? Y bueno, no sabíamos, no teníamos esa información”, y explicó que era un despacho con clasificación secreto.
Finalmente, el exvocero expuso una reconstrucción técnica basada en su experiencia, en la que planteó que el siniestro pudo haber sido consecuencia de un evento súbito que dejó a la tripulación sin capacidad de reacción. “Tiene que haber sido algo súbito, inmediato que los dejó sin reacción, porque si hubiese habido entrada de agua, no hubiese explotado”, explicó al dar su hipótesis personal.
No obstante, Balbi expresó su hipótesis ante la consulta del juez Mario Reynaldi y aclaró que se trata de una hipótesis personal, ya que no existen registros concluyentes sobre lo ocurrido en las horas previas a la implosión.
Ante la consulta del abogado querellante Luis Tagliapietra, padre de uno de los 44 tripulantes del submarino, el exvocero de la Armada se extendió con un mensaje de homenaje a la tripulación. “Era mi rol, traté de sumar mi granito de arena con la comunicación institucional, traté de hacerlo lo más profesional, transparente”, y aseguró que, además de conocer a gran parte de la tripulación y sus familias, el ARA San Juan también era su submarino, en el cual pasó cinco de los siete años que embarcó.
“Yo sufría todos los días cuando tenía que dar un parte. Ni hablar cuando hablé con el capitán de navío RE, Jorge Bergallo, yo lloraba”, dijo con marcado afecto hacia el padre del segundo comandante ARA San Juan. “Con mis subordinados en la mesa de comunicación hemos llorado en cada uno de estos hitos de comunicación; los más importantes, cuando fue lo de la anomalía, cuando finalizó la búsqueda operativa con nula capacidad de conseguir rescate de los tripulantes, yo he llorado, solo con mi gente y con mis subordinados”
¿Creen que (Jorge Ignacio) Bergallo o (Pedro Martín) Fernández habrían tomado una decisión que ponga en peligro a su tripulación?, le preguntó el abogado querellante Luis Tagliapietra, a lo que Balbi afirmó: “A los submarinistas nos gusta navegar bajo el mar, pero no somos temerarios y menos suicidas. No hubiese podido ir a navegar a inmersión el capitán Fernández si no lo consideraba seguro; estoy segurísimo de eso, era muy profesional, meticuloso; ni hablar Jorge Bergallo, que fue mi jefe de operaciones. Habiendo visto toda la información que estuvo a mi alcance, yo hubiese hecho exactamente lo mismo que hizo el capitán Fernández”.





