
Balbín, el ejemplo de un líder austero
El dirigente radical luchó por las libertades públicas y buscó la concordia nacional
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Cuatro veces candidato a la presidencia de la Nación, que nunca alcanzó, Ricardo Balbín, de cuyo nacimiento se cumplen hoy cien años, fue durante varias décadas el avezado caudillo radical que ocupó el primer plano en el centenario partido de Alem e Yrigoyen, y desde esa militancia participó de lleno en la turbulenta vida pública nacional.
Una lucha tenaz por las libertades públicas; una conducta moral en la que la convicción ética predominaba sobre la ventaja material, sin quitar, a la vez, un temperamento negociador; un estilo de orador emotivo que tocaba las fibras sensibles de la audiencia, identificaron al dirigente, que marcó una época de la política nacional.
El "Chino", así apodado por sus ojos rasgados, fue una persona respetada por correligionarios y adversarios y, aunque algunos lo considerasen más dotado para el discurso efectista que para la estrategia y la acción de gobierno, nadie puso en duda su honestidad personal.
Hijo de inmigrantes españoles, nació el 29 de julio de 1904 en Buenos Aires. Cursó el secundario en el colegio San José. En 1926, se recibió de abogado en la Universidad Nacional de La Plata. Ya a los 15 años habló en un acto radical. En 1931, fue elegido diputado provincial durante el gobierno de Uriburu, que anuló la elección. En 1932, fue elegido por segunda vez, pero, con Crisólogo Larralde, renunció a la banca por irregularidades en los comicios.
Balbín formó, con Moisés Lebehnson y dirigentes de una nueva generación del radicalismo, el Movimiento de Intransigencia y Renovación.
Instaurado el naciente peronismo, con marcada tendencia a identificar su corriente política con el Estado, Balbín integró con Frondizi, Illia y otros correligionarios la famosa bancada de "los 44" diputados opositores. Enfrentó medidas que limitaban libertades democráticas y su prédica incomodó al gobierno. En septiembre de 1949, la Cámara lo desaforó, a pedido de un juez federal que le imputaba desacato al presidente de la Nación. En marzo de 1950, siendo candidato a gobernador de Buenos Aires, Balbín fue a votar, en La Plata y, minutos después, fue detenido cerca de su domicilio. Fue a parar a la cárcel de Olmos. El juez le impuso cinco años de prisión. Pero estuvo diez meses, hasta que llegó un indulto presidencial en enero de 1951.
Ese año volvió a ser detenido por varios días y encabezó la fórmula radical Balbín-Frondizi, que intentó oponerse a la reelección de Perón. Tras la Revolución Libertadora y dividida la UCR, condujo la fracción más identificada con ese gobierno. Balbín, acompañado por Santiago del Castillo, perdió la elección de 1958 ante Frondizi. Ejerció una encarnizada oposición que, decía, "usa el mismo lenguaje de la dictadura".
Ultima etapa
En 1963, la Unión Cívica Radical del Pueblo, que él presidía, llegó al gobierno, pero con Arturo Illia.
Años después de la caída de Illia, Balbín integró con el justicialismo y otros partidos la Hora del Pueblo, para lograr una salida electoral. En 1973, fue de nuevo candidato a presidente; primero, junto al dirigente cordobés Eduardo Gammond; luego, con el joven y ascendente senador porteño Fernando de la Rúa. Ganó Perón.
Cuando murió Perón, lo despidió en el Congreso con una notable pieza oratoria. "Vengo en nombre de mis viejas luchas, que por haber sido claras, sinceras y evidentes, permitieron en estos últimos tiempos la comprensión final". Y expresó la recordada frase: "Este viejo adversario despide a un amigo".
Murió el 9 de septiembre de 1981, en La Plata, siempre en la presidencia de su partido. Mucha gente mostró su pesar acompañando su sepelio. Fue enterrado en esa ciudad, donde llevó una vida austera y sencilla, junto a su esposa de toda la vida, Indalia Ponzetti.
Homenajes
- Hoy, a las 19, en la Federación de Box, se recordará a Balbín en un acto multipartidario. Los oradores serán Raúl Alfonsín, Margarita Stolbizer, Lorenzo Pepe, Alfredo Vítolo y Emiliano Balbín, su nieto. Una hora antes, en el Teatro Argentino de La Plata, el presidente Kirchner impondrá a la autopista Buenos Aires-La Plata el nombre de Ricardo Balbín, en homenaje al dirigente radical.




