
Boggiano dice que el Gobierno lo traicionó
“El Gobierno me traicionó. No me echan por el caso Meller, sino por cuestiones ideológicas. El Gobierno se inquietó con mi posición de que no sólo los militares sino también los guerrilleros deben ser juzgados por delitos de lesa humanidad.”
La acusación es de Antonio Boggiano, que habló sin tapujos apenas dos días antes de que el Senado lo destituya como ministro de la Corte Suprema en un juicio por mal desempeño. El veredicto se conocerá mañana.
“Mi relación con la Iglesia y con el Opus Dei también me perjudicó a vista del Gobierno, que mantiene con la Iglesia un doble discurso, como el que mantiene conmigo”, dijo.
Boggiano está seguro de que su paso por el máximo tribunal llegó a su fin y ya decidió que se irá a vivir a Europa, donde lo esperan dos ofertas de trabajo en Londres y en Ginebra.
Boggiano llegó a la Corte en 1991 y fue uno de los integrantes de la mayoría automática, hasta que el presidente Carlos Menem, que lo había nombrado, entró en su ocaso político. Cuando el presidente Néstor Kirchner inauguró las sesiones legislativas de 2003 dio impulso a un nuevo juicio político contra ese sector del tribunal. Y, desde entonces, ya consiguió la separación de cuatro de los cinco magistrados. Boggiano es el que, a ojos del Gobierno, aún falta remover.
Durante los últimos meses, Boggiano recibió muchos mensajes tranquilizadores del Gobierno, según confiesa él mismo en la entrevista que dio a LA NACION. Pero el magistrado sabe que su historia en la Corte ya se cuenta en tiempo pretérito y está seguro de que el juicio político finalizará con su destitución.
-Varios ministros del Poder Ejecutivo siempre le dieron mensajes favorables a su permanencia en la Corte. Ahora, que el Senado está a punto de echarlo, ¿cree que hay un doble discurso o el Senado es verdaderamente independiente?
-De ningún modo se puede creer que el Senado es independiente o que el senador Miguel Pichetto (jefe de bloque del PJ) vota en contra de las órdenes de Kirchner. El Gobierno siempre tuvo conmigo un doble discurso y me traicionó. A comienzos de 2004, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, me invitó a la Casa de Gobierno. Me dijo que, en su opinión, tenía idoneidad para estar en la Corte y que mi caso era distinto del de los otros jueces que ya no están en el tribunal. El mismo mensaje, en muchos casos de parte de Kirchner, me dieron otros ministros, como el canciller Rafael Bielsa, que me visitó en cuatro oportunidades; Julio De Vido, Aníbal Fernández y José Pampuro y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini. No eran reuniones específicamente concertadas para tratar mi caso, sino por cuestiones institucionales. Pero la conversación volvía sobre el tema y me reiteraban la confianza del Gobierno en mi actuación.
-¿Se reunió alguna vez con la senadora Cristina Kirchner?
-No. Ocasionalmente nos vimos en el Senado, hace diez días.
-¿Lo presionaron para que renunciara?
-No me presionaron, pero Pichetto, en una reunión en un estudio, en la que estuvo presente la senadora Liliana Negre de Alonso, me dijo que no había más remedio que mi renuncia. Intuyo que habló por orden del Presidente de la Nación, porque no vota nada sin que se lo ordene el Presidente.
-¿Se siente traicionado?
-Sí; por lo que veo ahora, me traicionaron. Tuvieron doble discurso.
-¿Por qué cree que el Gobierno lo quiere remover de la Corte?
-Porque lo pide Horacio Verbitsky [periodista del diario Página 12] y algunos sectores de izquierda del Gobierno.
-¿Qué tiene que ver Verbitsky en esta historia?
-El domingo, en su columna, escribió que yo no apoyaba la pesificación y que no voté la causa Galli [en la que se pesificaron los bonos, según aclara], para presionar al Gobierno. No es así. Siempre voté en favor de la pesificación y lo hice, una vez más, en el caso Galli, el 5 de abril de este año. En la sentencia de la Corte (que muestra) está mi firma. Lo que dice Verbitsky es inexacto.
-Dejemos de lado a Verbitsky. ¿Por qué el Gobierno va a tener interés en echarlo, si Lavagna, ministro de este gobierno, sostiene la pesificación y usted también la apoya?
-Mire: hay que tener en claro que me quieren echar por razones ideológicas, por mis votos en otras causas. Por ejemplo, les molestó mi voto en el expediente Lariz Iriondo. Todos los jueces de la Corte votaron en contra de la extradición de ese terrorista, que reclamaba España, y yo, en disidencia, voté en favor de extraditarlo. Creo que todo acto de terrorismo, provenga del Estado o de guerrilleros, es un delito de lesa humanidad. El Gobierno sostiene que los delitos de lesa humanidad, como los ocurridos en los setenta, sólo pueden ser cometidos por las autoridades estatales, pero no por los guerrilleros. Yo sostengo que estos también cometieron delitos que son imprescriptibles. Creo que esto puso nervioso al Gobierno y lo disgustó.
-Pero la Cámara de Diputados lo acusa por cargos vinculados con el caso Meller.
-Eso es una excusa para echarme. La acusación que organizó el diputado Ricardo Falú (presidente de la Comisión de Juicio Político) es ideológica. No tengo duda alguna. En la sesión en la que él y nosotros expusimos los alegatos respectivos, Falú, en su acusación, aprovechó para hablar de la situación de la empresa Suez y la vinculó con el menemismo. Una señal para que quede en claro a los jueces que si deciden fallar en favor de Suez alguna causa que pudiera plantearse, serán removidos. Fue un mensaje en contra de Suez y de los jueces, como también hubo antes mensajes contra otras empresas.
-¿Usted afirma que en el Gobierno de Kirchner no hay margen para la independencia judicial?
-No la hay. Cualquier juez puede ser acusado por cualquier sentencia que firme.
-¿El Senado respetó la garantía de debido proceso en el juicio político en su contra?
-La acusación no fue verdaderamente tal, sino sólo un pretexto. Además, me denegaron la posibilidad de presentar pruebas y no se me acusó de mal desempeño ni por delito alguno. Creo que el Senado no es independiente y que la decisión de echarme provino del Gobierno y el Senado la ejecuta. Hasta no hace mucho, Pichetto y el ex senador Jorge Yoma me apoyaban. Pichetto incluso lo hizo públicamente y, de repente, cambiaron de opinión.
-¿Cree que su vinculación con la Iglesia le jugó en contra?
-Sí, y también me perjudicó lo que ellos creen de mi relación con el Opus Dei. Kirchner tuvo con la Iglesia el mismo discurso que conmigo.
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