Brigada de la UN
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Siendo descartado que el nuevo mecanismo sirva para una intervención de nuestro país en el conflicto desatado en el Golfo Pérsico, entre Irak y los Estados Unidos, el ministro de Defensa, Jorge Domínguez, y su par de Dinamarca, Hans Haekkerup, firmaron ayer el acuerdo por el cual la Argentina se incorporó a una Brigada de Despliegue Rápido, que actuará por mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Durante un acto realizado en la cartera de Defensa, el funcionario danés destacó que la Brigada Multinacional de Fuerzas Stand-By con Alistamiento (Shirbrig), está facultada sólo para "involucrarse en operaciones de mantenimiento de paz y no de imposición de la paz".
La aclaración del ministro danés surgió a raíz de una pregunta acerca de si esa fuerza podría intervenir frente a un eventual ataque contra Irak por parte de los Estados Unidos.
Haekkerup precisó que en los próximos días su país decidirá la "contribución" que hará en el marco del conflicto de Washington con Irak.
Según se informó, la Shirbrig es una brigada con organización flexible, logística autosuficiente y autonomía de operaciones.
La fuerza -que contempla la incorporación de 190 militares argentinos- está preparada para desplegarse en un plazo de 30 a 90 días tras su convocatoria, y su intervención no podrá exceder los seis meses.
Integrantes
La unidad de efectivos de Dinamarca, país promotor de la iniciativa, está conformada, además, por Austria, Canadá, Noruega, los Países Bajos, Polonia y Suecia.
Las tropas y materiales asignados a la brigada permanecen alistados en sus países de origen, estableciéndose en Dinamarca el denominado Elemento de Planeamiento, Estado Mayor permanente de la Fuerza.
"Estas brigadas se utilizan bajo el capítulo 6 de la Carta de las Naciones Unidas, lo que significa que a requerimiento de ese organismo podrán participar en operaciones de mantenimiento de paz y no de imposición de la paz", aclaró ayer Domínguez.
Esta iniciativa había sido anteriormente rechazada por nuestro país. El Gobierno consideraba que la participación, que exigía un presupuesto de unos 20 millones de dólares al año, era "excesivamente onerosa".





