Buscan reforzar el movimiento transversal

Lifschitz, Ibarra y Juez, con Kirchner
Lifschitz, Ibarra y Juez, con Kirchner
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30 de abril de 2004  

La posibilidad de que el presidente Néstor Kirchner asuma la jefatura del PJ para difuminar tensiones internas sembró intrigas y desconcierto entre quienes se dedican a construir en el interior del país el armado de una fuerza con peso propio que sostenga a la gestión oficial por afuera del peronismo.

Impulsados por esas inquietudes, el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra; los intendentes de Córdoba, Luis Juez, y de Rosario, Ricardo Lifschitz, y el ex candidato socialista por la gobernación santafecina, Hermes Binner, visitaron anoche al Presidente en su despacho de la Casa Rosada y consensuaron con él la estrategia de máxima que seguirá el grupo en el nuevo escenario político.

Esta consistirá en darle continuidad a la confección del movimiento más allá del acercamiento coyuntural que pueda producirse entre Kirchner y el peronismo. Y esto se hará esgrimiendo como argumento que la denominada transversalidad no empieza y termina en la figura presidencial, sino que constituye una iniciativa con peso y objetivos propios, y que, en todos los casos, excede los ánimos o anhelos del kirchnerismo.

El primero en explicar la situación fue Juez. "La idea del encuentro era contarle al Presidente lo que venimos haciendo desde nuestros espacios para avanzar con la idea de la transversalidad", dijo a LA NACION. "Quienes trabajamos con esta concepción política creemos que la transversalidad va más allá de las necesidades o intereses de Kirchner. Queremos construir un espacio político que vaya más allá de la coyuntura, porque si un día el Presidente dice que no comulga con el tema, no vamos a parar. Si lo hiciéramos, estaríamos siendo oportunistas a los ojos de la gente", agregó. Con él coincidieron en el entorno de Ibarra. "El movimiento tendrá continuidad más allá de las coyunturas", dijo un funcionario porteño.

Juez cuestionó además con dureza la posibilidad de que Kirchner pudiera tomar las riendas del PJ para apaciguar los ánimos en el interior de la fuerza. "No creo que Kirchner quiera eso. Lo veo con más preocupación en el Gobierno que con ganas de querer conducir a una banda de gobernadores extorsionadores", criticó.

Los mandatarios acordaron volver a reunirse en Rosario a mediados del mes próximo, para avanzar con la articulación del movimiento.

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