
Bush dijo que el ALCA es el camino contra la pobreza
Pidió apoyo, pese a las controversias EE.UU. quiere terminar de negociar el acuerdo para enero de 2005 México dijo estar "totalmente a favor" Brasil y Venezuela son los principales críticos del plan
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MONTERREY, México.- Pese a la resistencia que encuentra en buena parte de América latina, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, insistió ayer en la necesidad de implementar el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) "como el mejor camino para la lucha contra la pobreza" que castiga a la región.
En el primer día de deliberaciones de la cumbre, el presidente norteamericano pidió apoyo para el área de libre comercio continental, cuya inclusión entre los temas de este encuentro continúa provocando una fuerte controversia. "Espero que aquellos que expresan alguna oposición al ALCA miren los hechos", dijo Bush en un mensaje dirigido especialmente a Brasil y a Venezuela, principales críticos del plan impulsado por Washington.
Estos países presentaron serias discrepancias en cuanto a las menciones al ALCA en el documento final de la cumbre, y EE.UU. no ha cesado en su esfuerzo para que el texto ratifique la voluntad de los mandatarios de terminar de negociar el acuerdo para enero de 2005, lo cual ha llevado a que hasta el momento siga sin haber consenso sobre la Declaración de Nuevo León, como se llamará el documento firmado por todos los presidentes.
La cumbre había sido convocada de manera extraordinaria para centrarse en la equidad y la lucha contra la pobreza, el desarrollo social y la gobernabilidad democrática, dejando al margen los temas comerciales.
Solidaridad de Fox
Pese a todo, y como se esperaba, Bush logró introducir decididamente el tema y contó con la inmediata solidaridad del presidente mexicano, Vicente Fox, con quien comparte, junto a Canadá, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, según sus siglas en inglés). "El comercio sin duda promueve la reducción de la pobreza y la formación de capital humano, así que estamos totalmente a favor" del ALCA, dijo Fox.
Tras una reunión entre ambos presidentes, EE.UU. y México dieron ayer por superadas las diferencias que tensaron su relación el año pasado a causa de la guerra en Irak, y retomaron su "amistad" con una iniciativa para fortalecer la seguridad y el comercio en Norteamérica.
Las controvertidas negociaciones para el ALCA formaron parte, asimismo, de las conversaciones de anoche entre Bush y el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva. Ambos mandatarios intentaron mostrar como superadas las tensiones surgidas tras la aplicación en EE.UU. de un nuevo programa de control de identidad para los extranjeros que llegan al país, que generó en Brasil la aplicación de controles similares a los norteamericanos.
"Estados Unidos continuará trabajando con nuestros amigos en el vecindario con un espíritu de objetivos comunes y respeto mutuo", afirmó Bush, que adelantó que su país continuará negociando acuerdos de libre comercio e integración con América Central y con los países andinos, como ya lo hizo con Chile.
Mientras continuaba ayer en Monterrey la discusión sobre una posible "cláusula de transparencia" en la declaración de la cumbre, para una eventual sanción a gobiernos considerados corruptos, EE.UU. y Perú firmaron ayer aquí un acuerdo que le dará al país sudamericano US$ 20 millones que están en cuentas congeladas en bancos norteamericanos y que fueron considerados como producto de actividades criminales.
Reclamo boliviano
Otro tema espinoso de la cumbre se centró en Bolivia, país que reclama a Chile una salida al Pacífico y que ayer volvió a contar con el apoyo del presidente venezolano, Hugo Chávez.
El mandatario se reunió con el jefe del Estado boliviano, Carlos Mesa, y reiteró que "jamás" retirará sus comentarios de que esperaba algún día bañarse en una playa boliviana en el Pacífico, dichos que motivaron el retiro del embajador chileno en Caracas ante la incomodidad que le significó al presidente Ricardo Lagos.
Mesa, que se entrevistó con Fox, se prepara para una reunión clave el viernes en Washington, una iniciativa de la Casa Blanca para ayudar a Bolivia a superar su crisis.






