Callar, desmentir o contraatacar: qué hacen los políticos ante las fake news

Una imagen falsa de Cristina se usó para afirmar que se exiliaría en Cuba
Una imagen falsa de Cristina se usó para afirmar que se exiliaría en Cuba Crédito: Twitter
Los equipos de Macri, Cristina y Massa desarrollaron estrategias defensivas
Brenda Struminger
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22 de abril de 2019  

Cristina Kirchner se exilia en Cuba. El homenaje de Mauricio Macri a Margaret Thatcher. Promesas de viajes a Disney a cambio de votos. Es año electoral y las fake news lo saben. A medida que se acercan los comicios, funcionarios y dirigentes opositores tienen cada vez más para perder (sobre todo los que planean ser candidatos), y las desinformaciones se reproducen con más fuerza. Cuando escalan, los políticos ponen el grito en el cielo y piensan en la mejor forma de reaccionar para evitar (o minimizar) el daño en su imagen. E intentan descubrir a los responsables.

El impacto de las fake news es difícil de medir, pero el termómetro de los políticos indica que están en su esplendor. Y auguran que la campaña sucia crecerá después de que se definan las candidaturas. Las fuerzas están en alerta y esbozan planes de acción.

Las piezas de información falsa aparecen a diario en distintas plataformas. Si no circulan, los referentes de las fuerzas no les dan mayor importancia. Pero cuando ocupan la agenda pública, ponen el grito en el cielo. Si el caso es "grave", se realizan reuniones o llamadas de último momento para "apagar el incendio", en palabras de los protagonistas que dialogaron con LA NACION.

Cuando el político ostenta un cargo, aclarar desde sus canales oficiales (página web, redes o comunicados) puede ser un arma de doble filo. Después de todo, para un intendente o un gobernador, cuidar su imagen no debería ser una prioridad. Los que se inclinan por responder lo hacen, entonces, a través de las cuentas de dirigentes afines o apelan a la ayuda de funcionarios de menor rango.

Los referentes de Unidad Ciudadana mantuvieron varias reuniones internas por el tema, pero también conversan con ONG de chequeo de datos y con directivos de las redes sociales a nivel nacional e internacional. Buscan que se respeten ciertas pautas "éticas" y piensan en promover la creación de un nuevo espacio de chequeo online, para que haya mayor "diversidad" en cuanto al fact-checking.

El fotomontaje de Mauricio Macri junto a un busto de Margaret Thatcher que circuló en redes sociales
El fotomontaje de Mauricio Macri junto a un busto de Margaret Thatcher que circuló en redes sociales Crédito: Twitter

La estrategia de reacción kirchnerista ante las fake news varía según el caso. Si son "agraviantes o marcadamente erróneas" sale a responder Cristina Kirchner o su equipo, vía redes sociales o en comunicados oficiales. Pero si las consideran "ridículas", no responden.

Hace poco, por ejemplo, circuló un recibo de sueldo de Diputados donde figuraba que Máximo Kirchner ganaba 300 mil pesos por mes. No era real. Y una foto que mostraba a Cristina en Ezeiza con enormes valijas, que sugería que planeaba quedarse en Cuba. También falso.

Las fake news más resonantes contra el precandidato de Alternativa Federal, Sergio Massa, son las que vinculan su gestión en Tigre con el narcotráfico, y las que "revelan" que facilitó el ingreso a la Anses de cinco hijos de Luis D'Elía.

El massismo, pendiente de lo que se dice sobre sus referentes en medios y redes, elige "responder con argumentos sólidos" según Mónica Litza, exdiputada a cargo de la estrategia de "transparencia" del Frente Renovador. Entre sus medidas se encuentra un "Manifiesto por una campaña limpia", que lanzó la semana pasada.

En el massismo y en Unidad Ciudadana apuntan a Pro como principal responsable de la emisión de fake news. Acusan al jefe de Gabinete, Marcos Peña, de "alimentar granjas de trolls y bots" en dependencias oficiales o en consultoras tercerizadas. El macrismo lo niega.

Mientras tanto, los referentes de Cambiemos también son blanco de desinformaciones. Este año circuló con fuerza una foto de Macri junto a un busto de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher. Era un fotomontaje, según constató el sitio Chequeado.com, pero el Gobierno no salió a aclararlo.

Su estrategia en la mayor parte de los casos, aseguran, es no reaccionar y esperar a que el tema "pase sin pena ni gloria". Y si "amerita", dicen, deciden "contrarrestar con argumentos sólidos" y "buscar el búmeran". Es decir, que la falsa noticia vuelva en contra del responsable. ¿Cómo? Evidenciando su autoría.

Otra estrategia es alertar a los medios sobre determinada falsa noticia y pedir que se publique contenido aclaratorio. Cuando se percataron de la importancia que había tomado la noticia falsa sobre el supuesto uso de un helicóptero oficial por parte de una de las hijas de María Eugenia Vidal, el equipo de comunicación de la mandataria entró en "estado de crisis" y contactó a los principales medios.

Muchas fake news no llegan a ser masivas, pero tienen mucha influencia en los municipios cuando aparecen en medios locales o en las redes de vecinos. En comunidades de 200 mil habitantes se lidian verdaderas batallas digitales en la previa de la campaña. En Hurlingham, por ejemplo, al funcionario nacional y precandidato de Cambiemos, Lucas Delfino, se le atribuyeron afiches de propaganda con consignas proselitistas inventadas. Uno de ellos decía: "Si nos acompañás con tu voto, vas a poder llevar a tus hijos a Orlando". Eligió no aclararlo.

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