
Carlos Heller: entre el fútbol, las finanzas y la política
Admitió que tiene miedo a envejecer y aseguró que sus múltiples actividades lo ayudan a vivir; reconoció que no es buen abuelo y se emocionó al hablar del vínculo con su madre, de 100 años; dijo a LANACION.com que dudó en presentarse con el kirchnerismo
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Ferviente hincha de Boca y ex dirigente de la institución, Carlos Heller es una persona multifacética. Preside el Banco Credicoop desde hace 27 años y el 2007 le fijó una nueva meta: convertirse en el vicejefe de gobierno porteño de la ciudad de Buenos Aires de la mano del candidato de la Casa Rosada, Daniel Filmus.
Apasionado por los deportes, los amigos, la buena mesa, la actividad laboral, la política, este hombre de 66 años reconoció que tiene miedo a envejecer, aunque su receta para evitarlo parece estar funcionando. Asegura que una vida intensa -que incluye múltiples actividades- lo mantiene joven. O por lo menos lejos de la vejez.
Tras emocionarse al hablar de su madre, de 100 años, el ex dirigente de Boca reconoció, en una entrevista con LANACION.com, que ese estilo hiperactivo sin embargo tiene costos altos: admitió que no es un buen abuelo y que descuidó aspectos de su vida personal en función de su compromiso con lo público.
Además, este hombre que aprendió a hacer política en la escuela secundaria donde lideró protestas estudiantiles en la época del debate de la educación laica o libre durante el gobierno de Arturo Frondizi, se calificó como de “izquierda independiente” y admitió que dudó en aceptar la propuesta del kirchnerismo.
Pese a que el reportaje fue puramente intimista, no pudo evitar descalificar a su histórico archirival y hoy principal adversario Mauricio Macri, el líder de Pro que ganó las elecciones porteñas del 3 de junio y que lidera todas las encuestas para el ballottage.
- ¿Cómo es Carlos Heller como ciudadano común?
- En la semana tengo muchas rutinas porque mi trabajo es intenso y ocupa buena parte de mi vida. Empiezo muy temprano, trato de ir tres veces por semana a caminar con amigos y otros dos días voy a ver a mi mamá, que está por cumplir 100 años, y desde hace un tiempo está internada en un geriátrico. Algún sábado voy a la peluquería, al mediodía voy a la radio [es columnista hace 10 años del programa de Eduardo Aliverti]. Almuerzo con amigos y a la tarde duermo la siesta. Los domingos voy a ver a mi mamá. Es el día que nos encontramos con mis hermanos, vienen los nietos y almorzamos en familia. Y a la tarde, voy a la cancha.
- ¿A qué le tiene miedo?
- ¿Miedo? (piensa). A envejecer tal vez. Tengo 66 años y siempre digo que no me doy cuenta porque sigo viviendo intensamente, sigo haciendo todo lo que me gusta. La imagen de la vejez, que es la pérdida de todo eso, es algo que tal vez me asusta. Pero siempre me parece que está lejos, que un viejo es alguien mucho mucho más grande que yo. Lo malo es que eso me viene pasando hace bastantes años, pero por ahora me siento así.
- ¿Y cómo se sueña dentro de 15 años?
- Como estoy ahora. Yo recuerdo que mi padre, a quien respeté mucho y me enseñó muchas cosas, cuando se jubiló, envejeció de una manera notable, muy rápido. Eso me dejó la convicción de que mientras pueda voy a tratar de tener actividad plena. No busco tener descanso.
- Tres virtudes y tres defectos suyos
- ¿Virtudes? Soy un tipo muy leal, un buen amigo y una persona muy sincera. ¿Defectos? (piensa) No sé si es un defecto… Es una falencia. Tengo tres hijos y cinco nietos y no siento que sea un buen abuelo. Tal vez tiene que ver con mi actividad. El abuelo es alguien que tiene tiempo, que se dedica porque ya está retirado.
- Le quedan dos
- ¡Es difícil encontrarse los defectos! Creo que he descuidado lo personal tal vez demasiado en función de lo que siento como compromiso con lo público, con lo institucional, y eso tiene costos. Nada es gratis. No saber equilibrar bien las distintas cuestiones puede ser un defecto. Y otro podría ser que me gusta comer bien y tendría que comer menos. Esa falta de fortaleza para controlarme puede ser que sea un defecto.
- ¿Qué vínculo tiene con la religión?
- No, no soy religioso. No tengo creencias religiosas. Soy ateo. Nací en un hogar que ya tenía esa característica, así que me crié de esa manera.
- ¿Se analiza?
- No, nunca.
- ¿Un amigo?
- ¿Uno sólo? Es difícil, se van a enojar varios. Por lo menos tengo media docena de amigos. Es un grupo de gente a la que quiero mucho y por igual.
- ¿Y un enemigo?
- Enemigos personales no tengo... Tuve en los últimos 20 enfrentamientos permanentes con Macri, pero no son personales. Uno odia al que primero quiso. Y Macri para mí siempre estuvo en la vereda de enfrente. Siempre fuimos lo contrario. No podría decir que le tengo bronca porque nunca le tuve afecto. Por otro lado, detesto a mucha gente por su actitud o por su actuación, como [Carlos] Menem, que me produce rechazo, pero no podría decir que es un enemigo porque nunca tuve una relación.
- ¿Dudó en algún momento en acompañar la fórmula del candidato kirchnerista?
- Sí, claro. Nosotros construimos Diálogo por Buenos Aires [junto con el diputado kirchnerista Miguel Bonasso y el destituido jefe de gobierno, Aníbal Ibarra] con la idea de ir con identidad propia. En ese momento, ni Macri ni Filmus eran candidatos en la ciudad. Cuando se produjeron esas dos cosas y Daniel Filmus nos llamó para que hiciéramos una coalición yo inicialmente me resistí. Prefería seguir en forma individual construyendo una fuerza política nueva, autónoma. Pero me convencieron varias cosas. Daniel Filmus habló conmigo varias veces y me insistió para que yo abandonara las prevenciones de que la idea de ellos era hegemónica y que era absorbernos y que nosotros perdiéramos identidad. Y me aseguró que íbamos a ser respetados. Y le creí, me convenció.
- ¿Qué libros tiene en su mesita de luz en este momento?
- Tengo un montón. El reportaje que le hizo [Ignacio] Ramonet a Fidel Castro, algunos libros chiquitos de Fontanarrosa y para releer Los autonautas en la cosmopista, de [Julio] Cortázar.
- Músico preferido
- [Osvaldo] Pugliese, [Astor] Piazzola, [Aníbal] Troilo. Además, los tangos de Homero Manzi cantados por [Roberto] Goyeneche me producen un enorme placer.
- Un hombre en la historia
- El che Guevara
- Una mujer en la historia
- Mi mamá. La tendría que conocer. Es un personaje fenomenal. No es un problema de Edipo. Yo me compré por primera vez un traje cuando me casé, porque hasta ahí me hacía toda la ropa mi mamá. Tejía, cosía. Hacía todo. Yo no sé cómo hacía para trabajar tanto. Las cosas que ha hecho para ir a defenderme al colegio. Era bravísima, cómo peleaba por sus hijos. Siempre le interesó la política y todavía cuando voy a verla me pregunta por eso. Si hablamos de mujeres públicas, me impactó mucho lo de la Madre Teresa, admiro mucho a Rigoberta Menchú.
- ¿Cómo se define ideológicamente?
- Como una persona de izquierda independiente. Claramente. Ahora estoy afiliado al Partido Solidario, que integra Diálogo por Buenos Aires y que hemos creado nosotros, pero hasta ahora no tenía una afiliación a ningún partido político. Yo me crié en un hogar de izquierda y me eduqué en un pensamiento de izquierda.
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