Carrasco: admiten que pudo haber sido asistido

Un forense no descarta que haya recibido atención médica
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29 de diciembre de 1997  

"Para nosotros, Omar Carrasco murió por un traumatismo de tórax que le generó una hemorragia interna. No descarto que lo puedan haber asistido y se les haya muerto; ésa es otra investigación en otra etapa que realiza (el médico legista, Alberto) Brailovsky, que accedió a documentación y recetas que nosotros no tuvimos. Es otro tipo de investigación y es perfectamente posible. Si en el juicio oral los jueces no lo llamaron a declarar, es un problema de los jueces", dice el forense Julio Ravioli, del Cuerpo Médico de la Corte, en una entrevista exclusiva con La Nación .

Junto con sus colegas Osvaldo Raffo y Osvaldo Curci, Ravioli efectuó en la Morgue la segunda y decisiva autopsia del cadáver del soldado el 20 de abril de 1994.

El conscripto murió en el cuartel de Zapala en marzo de ese año. Los militares escondieron el cuerpo un mes y lo hicieron aparecer el 6 de abril. Esa noche, dos forenses de Zapala realizaron la primera autopsia en el hospital de la guarnición.

El Tribunal Oral de Neuquén consideró esenciales las conclusiones de la reautopsia en la Morgue para condenar por el crimen, siguiendo la hipótesis del Ejército, al subteniente Ignacio Canevaro y a los soldados Víctor Salazar y Cristian Suárez, que se declararon inocentes.

Pero de los informes del médico legista Brailovsky, perito en la causa de los encubrimientos que aún prosigue en Zapala, surgió una versión tan diferente del homicidio que introduce otros responsables de la muerte: médicos militares y enfermeras del hospital del cuartel.

Recetas adulteradas

Los tres forenses de la reautopsia afirmaron que el soldado recibió un golpe en el pecho que le quebró las articulaciones de tres costillas con el cartílago (articulaciones condrocostales) y que un derrame interno de sangre de 1500 centímetros cúbicos le ocasionó una rápida muerte en un lapso de 30 a 80 minutos.

Brailovsky analizó los informes de las dos autopsias y estudió los registros del hospital de la unidad, las planillas de consumo de fármacos y una serie de historias clínicas y recetas adulteradas, exclusivamente entre el 6 y el 9 de marzo de 1994 (Carrasco desapareció de la vista de los soldados el 6). A partir de estos elementos Brailovsky asevera que Carrasco no murió por el golpe y que agonizó entre 48 y 60 horas, durante las cuales recibió atención médica clandestina de médicos y enfermeras militares que, al equivocar el diagnóstico y el tratamiento, lo llevaron a la muerte.

Según Brailovsky, la hemorragia fue inferior a 1500 centímetros cúbicos y las fracturas ocurrieron post mortem por putrefacción. Llegó a esta última conclusión a partir del estudio de Eugenio Caputi, jefe del Departamento de Anatomo-Histocitopatología del Cuerpo Médico Forense.

Dos médicos comprometidos

En los informes de Brailovsky aparecen como sospechosos el capitán médico Jorge Corvalán, jefe de traumatología del hospital del cuartel, y el cardiólogo civil Norberto Kurchan, presuntamente involucrados en las adulteraciones de recetas y de una historia clínica para disfrazar el empleo de medicamentos y agujas que habría recibido Carrasco.

En el juicio del crimen, los tres jueces del Tribunal Oral de Neuquén no escucharon el testimonio de Brailovsky, cuyas primeras conclusiones conocían previamente. En cambio, escucharon a los tres forenses de la Morgue, con quienes se reunieron media hora antes de que declararan.

-¿Carrasco pudo recibir asistencia médica?

-Nosotros no encontramos señales de inyecciones ni la marca de la aguja del suero.

-Ustedes dijeron que el estado de putrefacción impedía descartarlo categóricamente.

-No descarto que lo trataran y se les pueda haber muerto. Con los elementos de juicio que teníamos en aquel momento no podíamos dar otro tipo de opinión. No abro juicio sobre la investigación de Brailovsky, que sólo conozco por las notas periodísticas. Lo que dice es perfectamente posible, no lo descarto. Nosotros no vimos la documentación del cuartel que él vio.

-Cuando Brailovsky quiso buscar restos de fármacos en muestras de las vísceras, éstas desaparecieron de la Morgue y reaparecieron podridas a los 15 días.

-No sé si desaparecieron. Lo cierto es que las vísceras ya estaban putrefactas cuando nos llegó el cuerpo. Tomamos las muestras en la autopsia y luego se enviaron a una cámara de frío.

-Los informes y testimonios de ustedes fueron uno de los pilares de la sentencia.

-Es un problema de los jueces, no nuestro. Nosotros damos opiniones médico-legales. No es un problema que hayamos generado nosotros. Si los jueces no lo escucharon a Brailovsky, es problema de ellos.

-Un gran problema.

-No se nos puede imputar a nosotros.

-Desde ya, pero cambia todo, hasta los culpables.

-Yo soy un perito que da una opinión. No puede girar todo alrededor de esto.

-Pero gira.

-Tampoco se puede decir que yo favorezco la historia oficial.

-Tiene razón, pero la historia oficial descansa aquí.

-Es un problema de los jueces. Yo doy una opinión y respeto la de Brailovsky, que es un perito avezado en estas cosas y que estudia. ¿Por qué no lo escucharon? No lo sé.

-Tal vez porque se les derrumbaba la historia oficial.

-No soy responsable de eso.

"Las fracturas surgieron de las placas radiográficas"

En el transcurso de la entrevista, Julio Ravioli, uno de los forenses de mayor prestigio en el país, recurrió a numerosos informes de la reautopsia de Omar Carrasco, realizada a más de 40 días de la muerte, y exhibió fotos en color del cuerpo y sus huesos.

Para aventar sospechas sobre la elección de forenses en los casos resonantes, tema al que ya se refirió La Nación , Ravioli mostró un documento de la Morgue donde se lee que el caso Carrasco ingresó allí "el 11 de abril de 1994 las 18". "Fue durante mi turno", acota.

-En la autopsia de Zapala no se vieron fracturas en las costillas 6a, 7a y 8a, que ustedes encontraron fracturadas. Tampoco aparecieron en las radiografías tomadas en aquella autopsia.

-En Zapala no hicieron radiografías.

-Sí.

-Acá no llegaron, no las recuerdo. En una radiografía panorámica de tórax, los arcos anteriores no salen nunca, y menos lo cartilaginoso. Aquí sacamos una por una cada costilla y se las radiografió. Nosotros tampoco vimos las fracturas al abrir el cuerpo. Surgieron de las placas radiográficas y del informe de la jefa de Radiología de la Morgue, Cynthia Urroz. Es un diagnóstico exclusivamente radiológico.

-¿No son visibles a simple vista?

-No, porque lo que genera la fractura es la luxación de la articulación condrocostal (de la costilla con el cartílago).

-¿Luxación es fractura?

-No, pero para que se luxe la articulación condrocostal tiene que fracturarse esa articulación. Mire (en las fotos) el estado del cadáver.

-¿Las fracturas eran pre mortem o por putrefacción?

-Pre mortem.

-Eugenio Caputi, anatomopatólogo del Cuerpo Médico Forense, que también intervino en los estudios, no habla de fracturas.

-No tiene por qué hablar. Sólo se le preguntó si eran vitales o post mortem, y respondió que había un infiltrado (en el hueso) con probabilidad de ser sangre.

-Eso significa que hubo un golpe, pero no necesariamente una fractura.

-Con todas las dudas que caben por el avanzado estado de putrefacción, lo que encontró Caputi hace pensar en una lesión en vida. Sumémosle el diagnóstico radiológico y el derrame de sangre de 1500 centímetros cúbicos.

-El forense de Zapala no dijo 1500 centímetros cúbicos de sangre. Dijo "líquido putrefactivo de tinte hemático" y lo calculó "a ojo de buen cubero".

-Había sangre. Yo no vi los 1500 centímetros, me baso en lo que dijo el forense. Nosotros no pudimos determinar qué vaso se rompió.

-¿Qué porcentaje de sangre había en el líquido putrefactivo?

-No se pudo establecer, pero había sangre.

-Sangre con líquido putrefactivo.

-El líquido putrefactivo nunca se junta. Si el informe radiológico habla de luxofractura de tres costillas, más hemotórax (derrame interno), más infiltración de sangre (en las costillas), nos da un cierre razonable para una causa de muerte.

-Brailovsky cita historias clínicas y casos de derrames internos de tres litros y fracturas múltiples en pacientes que se salvaron pese a no recibir atención inmediata.

-Habría que ver las fuentes. Depende del lapso en que se pierde la sangre.

Hospital peculiar

  • 6-3-94: Carrasco desaparece en el cuartel de Zapala. La historia oficial afirma que murió ese día.
  • Del 6 al 9-3-94: médicos militares del hospital de la unidad adulteran recetas.
  • 8-3-94: en su ficha de salud se anota que le aplican la vacuna antitetánica. Se alteran las guardias del hospital.
  • 6-4-94: un jefe organiza el hallazgo del cadáver y sugiere que murió de frío o se suicidó. Ese mes se extravía la planilla de pacientes del hospital y se adultera el libro de atenciones.
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