Cavallo procura el aval político del Congreso
Quiere facultades en materia impositiva
1 minuto de lectura'

Domingo Cavallo reclama que el Congreso Nacional delegue en el presidente Fernando de la Rúa -e indirectamente en él, futuro jefe de Gabinete- la facultad de dictar reglamentos para encarar la reforma del Estado y la tributaria, modificar las alícuotas de impuestos y obtener la aprobación de los temas más conflictivos (reforma previsional).
En ese pedido, que tiene una clara finalidad económica, hay un trasfondo político. Cavallo calcula que si De la Rúa y él gobiernan por decreto de necesidad y urgencia, corren el riesgo de que el Congreso, cuando reciba esas normas para su aprobación, no las apruebe. Por eso, pretende que sea el Congreso el que primero exprese su compromiso de delegar por ley ciertas atribuciones en el Ejecutivo."Se invierte la lógica", dijo un colaborador de Cavallo a La Nación .
El artículo 76 de la Constitución dice:"Se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en materias determinadas de administración o de emergencia pública, con plazo fijado para su ejercicio y dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca. La caducidad resultante del transcurso del plazo previsto en el párrafo anterior no importará revisión de las relaciones jurídicas nacidas al amparo de las normas dictadas en consecuencia de la delegación legislativa".
* * *
La figura del jefe de Gabinete fue incorporada en la reforma constitucional de 1994 por un pedido de Raúl Alfonsín, que la tomó de los sistemas europeos, donde el hombre fuerte del gobierno surge de un acuerdo de los partidos que actúan en el Parlamento. Pero seguramente Alfonsín nunca imaginó que Cavallo podría ocupar ese puesto.
Ahora, Cavallo, que en un sistema como el argentino no fue elegido por el Congreso, sino por el Presidente, tiene la necesidad de construir consenso para que el Congreso no obstaculice sus medidas.
Hay una segunda paradoja.El artículo 100 de la Constitución dice que el jefe de Gabinete "no podrá desempeñar simultáneamente otro ministerio". Ni Alfonsín ni Carlos Menem querían que Cavallo, que era un ministro de Economía fuerte, sumase más poder. Ahora Cavallo desembarca como jefe de Gabinete y, sin necesidad de recalar en Economía, tendrá el poder de dirigir la economía.
* * *
No es la primera vez que un presidente pide al Congreso que le delegue facultades. Así, por ejemplo, Menem las obtuvo en 1989 e inició la reforma del Estado (privatizó sectores de la economía) y, nuevamente, en 1996, cuando encaró la segunda reforma del Estado. Muchas concesiones se hicieron con este régimen y el Congreso las prorrogó días antes de que asumiera De la Rúa. Ahora es éste quien necesita hacer uso de esas atribuciones.
Reinaldo Vanossi, constitucionalista, explica que "el Congreso no deja de funcionar. Sólo le delega ciertas atribuciones y sigue legislando en las demás materias". Por su parte, otro constitucionalista, Daniel Sabsay, subraya que "la delegación no puede ser un cheque en blanco.Además, el Congreso tiene que aprobar con posterioridad los reglamentos".
En este punto está la clave: De la Rúa recurrirá a los reglamentos delegados o a los decretos de necesidad y urgencia como un modo, más o menos fácil, de esquivar al Congreso.


