
Colonia San Miguel: el paraje rural que guardó el secreto
Ignacio Hurban creció allí, en un campo donde trabajaban sus padres adoptivos; su dueño, Francisco Aguilar, ya fallecido, tenía fluidos contactos con los militares
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OLAVARRÍA.- Un secreto guardado por décadas en el bucólico pueblo de Colonia San Miguel retumba hoy entre las sierras negras. Allí, en el campo de Francisco Aguilar, detrás del cerro del Águila, Clemente y Juana Hurban criaron al hijo de Laura Carlotto, secuestrada y asesinada durante la última dictadura.
"Yo era una de las pocas que sabía que Ignacio era adoptado. Me lo confesó Juanita. Me dijo: «No es mi hijo. Yo no puedo tener hijos»", reveló ayer a LA NACION María Echeverría, la única vecina de la familia Hurban.
María vivió toda su vida en el establecimiento rural La Palmira, situado a poco menos de un kilómetro del campo de Aguilar. En la inmensa soledad del campo, las dos mujeres eran amigas y confidentes: los hijos de ambas asistían a la Escuela N° 5 Independencia Argentina.
Aquí creció el hijo de Laura Carlotto; ella lo había llamado Guido cuando lo tuvo, durante su cautiverio en el centro clandestino de detención llamado La Cacha, pero fue anotado como Ignacio Hurban en junio de 1978. Ignacio, o "Pacho", pasó su infancia en este remotísimo pueblo rural, entre molinos, tractores y animales de campo. Iba todos los días a tomar clases de música en bicicleta al pueblo. Estaba ávido de conocimientos.
En ese lugar, ahora todos hablan de los Hurban y murmuran sobre Aguilar, un productor rural muerto pocos meses atrás, "de contacto fluido con los militares de la época", según dijo a LA NACION José Eseverri, intendente de Olavarría.
"Capaz que Aguilar, con todos sus contactos, pudo inscribir al chico con el nombre de Ignacio Hurban", arriesgó Osvaldo, un productor rural de la zona.
El lugar, tan apacible a la vista, fue lindero con un campo de terror cuatro décadas atrás: está situado en las inmediaciones de Sierras Bayas, donde funcionó el centro clandestino de detención de Montepeloni. El Regimiento de Caballería Tanque Dos de Olavarría tenía en Montepeloni un lugar secreto para torturas.
"En Olavarría, hubo sectores económicos de contacto regular con los militares: iban a comer al regimiento, participaban de la vida militar y callaron durante la dictadura -dijo Eseverri-. Esta historia recién comienza: hay que averiguar cómo llegó el nieto de Estela hasta acá. Quién lo trajo. Quién lo encubrió. Y si es el único", dijo Eseverri.
Según Gastón Ramos, vecino de Ignacio en la casa que el músico habita en la localidad de Loma Negra: "La tortura era moneda corriente por acá. Hay muchos pibes que tienen que averiguar su identidad".
Ramos contó que Juana y Clemente fueron personas trabajadoras del campo, que venían a visitar a Ignacio en un Dodge 1500. La casa que le dejaron a Ignacio para que viva junto con su futura esposa, Celeste Madueña, es una vivienda humilde, donde el nieto de Estela de Carlotto pasa las horas entre partituras e instrumentos musicales.
Según los paisanos del pueblo originario de los Hurban, Colonia San Miguel, Clemente es un trabajador de campo "bueno y arisco; un hombre muy callado, que difícilmente supiera la procedencia del niño".
Lo cierto es que ayer Ignacio les pidió a sus padres de crianza que no se mostraran, que no escucharan la radio ni miraran la televisión. Él también cambió su rutina y no fue a la escuela municipal de música Hermanos Rossi, donde es director artístico y profesor de piano.
En Colonia San Miguel, su primer profesor de piano ayer apenas podía salir del asombro: "Ignacio siempre fue humilde y callado -relató Abel «el Indio» Martello-, tenía un don: siempre pudo ver más allá".
El Papa y Messi, emocionados
El papa Francisco recibió ayer "emocionado" la noticia de la recuperación del nieto de Estela de Carlotto y destacó que "siempre hay que celebrar la vida", según contó monseñor Guillermo Karcher a la agencia DyN.
En tanto, Lionel Messi dijo estar "feliz e ilusionado" por la noticia. Desde su cuenta de la red social Facebook, el jugador del Barcelona pidió a las abuelas "continuar con la lucha".
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