Con Villarruel como límite, se impone en el PJ la idea de ampliar y aceptar incorporaciones extrapartidarias
En el cristinismo, el kicillofismo y el massismo hay coincidencias sobre la necesidad de abrir el justicialismo a dirigentes que tengan como denominador común la oposición al presidente Milei
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La reunión que, hace alrededor de un mes, tuvieron la expresidenta Cristina Kirchner y el diputado Miguel Pichetto dio una pista de la búsqueda que intentará el peronismo para conseguir ser competitivo en las elecciones de 2027. La incorporación de dirigentes que fueron parte de sus filas, pero se alejaron, o de otros que quieran sumarse al justicialismo, aparece como una necesidad compartida en las principales vertientes del espacio: el cristinismo, el kicillofismo y el massismo. La condición que ponen en esos campamentos para ser parte es tener diferencias con el proyecto de Javier Milei; el límite es compartido por los tres: la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La visita de Pichetto a Cristina Kirchner en el departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, volvió “digerible” para sectores del cristinismo al excandidato a vicepresidente de Mauricio Macri en las elecciones de 2019. Así lo admitió una fuente del sector consultada al respecto por LA NACION. “Cristina lo respeta”, resaltó la fuente. Entre otras reuniones políticas, luego de ese encuentro Pichetto se mostró con Guillermo Moreno, pero también con dirigentes alejados del peronismo, como los hermanos Santiago y Manuel Passaglia, o los exlibertarios alineados con Carlos Kikuchi, además de peronistas distanciados del cristinismo.
El último domingo, en vísperas de la marcha por los 50 años del golpe militar de 1976 que se realizó el martes, el senador camporista Eduardo “Wado” de Pedro marcó límites para el diálogo político que se propicia en las distintas vertientes del peronismo. Al referirse a Victoria Villarruel, hoy alejada de La Libertad Avanza, afirmó: “Con una persona que reivindica la dictadura y a los asesinos, no me siento”, señaló. “Si ella, que visita a los presos y tiene vínculos con los genocidas, se arrepiente y nos dice dónde están los niños secuestrados, en qué familias están hoy nuestros hermanos, dónde están los cuerpos de los miles de desaparecidos, si colabora para que podamos terminar el duelo, habría que pensarlo”, agregó.

Según informaron a LA NACION desde el entorno de De Pedro, el senador camporista es un dirigente predispuesto a la apertura. “Wado siempre consideró que, siempre que haya coincidencias en el diagnóstico y en la idea de avanzar hacia un modelo que priorice la producción, la industria, el trabajo y el salario, hay que ser amplios”, señalaron. Hace diez días, De Pedro viajó a La Rioja para respaldar a Ricardo Quintela, gobernador de buenos nexos con Kicillof, en su reclamo judicial contra el gobierno nacional por fondos recortados a la provincia de La Rioja.
En el kicillofismo, también abogan por la apertura del peronismo a otros sectores. La postura del Movimiento Derecho al Futuro, sello político del gobernador bonaerense, es aceptar a “todos los que están a favor de la producción y el trabajo nacional, de la educación pública, la salud pública, la universidad pública, la defensa de la democracia y la soberanía, el desarrollo científico y tecnológico, y que no defiendan genocidas”, enumeró un dirigente del gabinete provincial.
“Todos los que tengan matices y diferencias con Milei” serían bienvenidos en la tropa kicillofista, afirmó un armador del sector, que, al igual que lo señalado por De Pedro, consideró que Villarruel “es un caso especial de alguien que reivindicó el genocidio”.
“No veo bolillas negras”, reforzó un dirigente que camina la provincia de Buenos Aires para apuntalar el proyecto de Kicillof. “Veo un acuerdo factible con los peronistas cordobeses”, aseveró la fuente, que señaló que “lo que se construya, va a tener que penetrar en Santa Fe y Córdoba con volumen”, y que “hay conciencia de la necesidad de construir un frente político amplio”. Además de considerar también como límite a Villarruel, no descartó acercamientos con sectores del radicalismo.
Para los alfiles de Sergio Massa, la apertura es necesaria. “Somos amplios en el Frente Renovador, que vuelvan todos”, dijo a LA NACION un hombre del massismo bonaerense, consultado por presencias como la de Pichetto en la órbita de Fuerza Patria. “Villarruel”, respondieron cerca de Massa ante la pregunta por alianzas que no se construirían.

Pichetto es de los dirigentes que más se comenzaron a mostrar en esta búsqueda de conformar un frente opositor a Milei. Para un impulsor del gobernador Kicillof en la interna con Cristina, “Pichetto se está intentando subir a cualquier foto, pero no tiene mayor capacidad de representación”. Una segunda fuente del mismo espacio peronista planteó a este diario que el exsenador logró “relieve” con su acto con Guillermo Moreno “porque Cristina se reunió con él unos días antes”.
Además de los movimientos de Pichetto, hubo días atrás una reunión del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, con el exdiputado Emilio Monzó. “Diagnóstico y diálogo político”, fueron los tremas del encuentro, ubicaron cerca de Bianco, sin dar pistas sobre un posible acercamiento con el extitular de la Cámara de Diputados durante el gobierno de Cambiemos.
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