Condenaron a reclusión perpetua a Von Wernich

Es el primer sacerdote juzgado por crímenes de la dictadura; fue hallado culpable de siete homicidios y 34 casos de tortura; para los jueces, los delitos fueron parte de un "genocidio"
Es el primer sacerdote juzgado por crímenes de la dictadura; fue hallado culpable de siete homicidios y 34 casos de tortura; para los jueces, los delitos fueron parte de un "genocidio"
Pablo Morosi
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10 de octubre de 2007  

LA PLATA.– El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de esta capital condenó ayer al sacerdote Christian Federico von Wernich a la pena de reclusión perpetua e inhabilitación perpetua por homicidios, tormentos y privaciones ilegítimas de la libertad. “Todos delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio que tuvo lugar en la Argentina”, según se indicó en el veredicto.

Von Wernich es el primer sacerdote de la Iglesia Católica que afrontó un juicio oral y público y fue hallado culpable como coautor en siete homicidios triplemente calificados, coautor en la aplicación de tormentos agravados en 34 casos y partícipe necesario en la privación ilegal de la libertad agravada en 42 oportunidades.

Anoche, tras conocerse el veredicto, la Conferencia Episcopal Argentina tomó distancia del represor. En un documento dijo: “La Iglesia en la Argentina está conmovida por el dolor que nos causa la participación de un sacerdote en delitos gravísimos” (más información en esta misma página).

El cura es el tercer condenado luego de la nulidad de las leyes del perdón. Antes fueron sentenciados el ex director de Investigaciones de la policía de la provincia de Buenos Aires Miguel Etchecolatz y Julio Simón, más conocido por su apodo “Turco Julián”.

El tribunal no hizo lugar al pedido de la querella, que anteayer había requerido cambiar la calificación legal de la acusación y condenar al sacerdote “por genocidio”, una figura que no existe en el Código Penal.

Sí hubo, como ocurrió en el caso de Etchecolatz, una mención conceptual. Los delitos de lesa humanidad, dijo el tribunal, integrado por Carlos Rozanski, Horacio Isaurralde y Norberto Lorenzo, ocurrieron en “el marco del genocidio que tuvo lugar en la Argentina entre 1976 y 1983”.

Los jueces ordenaron que Von Wernich fuera remitido al penal de Marcos Paz e hicieron lugar a un pedido para que el cura, de 69 años, no fuera beneficiado con arresto domiciliario cuando, en siete meses -el 27 de mayo- cumpla 70 años.

Cuatro horas antes de escuchar su condena, al hacer uso de la última palabra conferida por el tribunal, el sacerdote refirió varios pasajes bíblicos, habló de "testigos falsos" y mencionó al cardenal primado Jorge Bergoglio, al esgrimir su última defensa ante los jueces que iban a condenarlo (sobre lo que se informa por separado).

Al enunciar el alegato de la defensa del cura, el abogado Juan Martín Cerolini había responsabilizado al Gobierno por la inminente condena: "Hay una política oficial, desde que asumió el señor Presidente, sin otro fundamento más que el ideológico. Hay una distinción sobre las víctimas que murieron injustamente en los años 70. Es una cercanía indisimulable para un sector que es subsidiado, financiado y hasta se le dan cargos públicos, mientras que para las otras víctimas ni cercanía ni preocupación. Cada vez que se han realizado actos en recuerdo a los muertos por la subversión han sido descalificados".

Y añadió: "No somos necios; reconocemos que hubo torturas, secuestros y asesinatos en esa época nefasta cometidos en nombre del Estado, pero no podemos aceptar maquillar el pasado. Eso no es historia sino propaganda, como lo hacían los nazis".

Cerolini no sólo planteó la fragilidad de las pruebas contra su defendido y puso en duda la veracidad de lo dicho por varios testigos, entre ellos el cónsul de Nueva York, Héctor Timerman, y la periodista Adelina Moncalvillo.

También puntualizó que Von Wernich no era un funcionario público y que como capellán no estaba inserto en la jerarquía policial. También dijo que su función era "docente, sacramental y pastoral".

Festejos

La lectura de la sentencia duró menos de 10 minutos y fue festejada con fuegos artificiales afuera del edificio de los tribunales federales por unos 700 manifestantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos y partidos de izquierda.

Dentro de la sala, militantes de organizaciones en favor de los derechos humanos y Madres de la Plaza de Mayo irrumpieron en llantos y alzaron pañuelos blancos que llevaban impreso el rostro de Jorge Julio López, el testigo desaparecido hace un año, durante el juicio a Etchecolatz.

"Estamos ante un fallo histórico, ajustado a derecho y con todas las garantías requeridas para el acusado", consideró el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, que presenció la lectura de la sentencia. Duhalde -cuya secretaría formó parte de la querella- también calificó de "recurso efectista de la defensa" el cuestionamiento ensayado por los abogados de Von Wernich sobre la política oficial de derechos humanos.

La abogada querellante Miriam Bregman, que representa al colectivo "Justicia Ya", destacó el valor del fallo al comentar: "Logramos demostrar que los compañeros están desaparecidos porque hubo un plan sistemático".

Para la titular de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, Adriana Calvo, "el tribunal recogió la propuesta de las querellas, desechó la de la fiscalía y condenó a Von Wernich por siete homicidios".

Anteayer, la fiscalía había pedido la absolución para uno de los siete casos de homicidio ventilados durante la audiencia.

Para la defensa, la decisión de condenar a Von Wernich por este último caso fue "un golpe". "Me asombró porque no había requisitoria fiscal para este hecho", dijo Cerolini, que sugirió que los jueces no tuvieron en cuenta su alegato.

El letrado contó que el ex capellán no se quebró con la lectura del veredicto y que, antes de ser retirado de la sala esposado y escoltado por cinco agentes del Servicio Penitenciario Federal, alcanzó a decir: "Estaba previsto".

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