
Confirman que armas argentinas fueron a Croacia
Un testigo confirmó ante el juez federal Jorge Urso las sospechas de que se exportaron armas del Ejército Argentino a Croacia.
Franciso Norberto Calleja declaró por varias horas ante el magistrado y dijo que por pedido del coronel Diego Palleros, actualmente prófugo, y con conocimiento y respaldo del ex titular de la Fábrica de Río Tercero Cornejo Torino viajó a esa nación para asesorar sobre el funcionamiento de los cañones Citer 155 mm.
Calleja es un antiguo empleado de la citada fábrica, destruida por una explosión. Ingresó en esa repartición oficial en 1959 y durante los últimos años se desempeñó como jefe del polígono de tiro -por lo que se ocupaba del control y prueba del armamento- y era jefe de inspección mecánica.
Las declaraciones de Calleja coinciden con las de Luis Lagos, que hace 15 días declaró ante Urso -que por pedido de Palleros viajó a Croacia- y también con los dichos de Omar Gaviglio, que estaba encargado de "maquillar" los cañones que se exportaron.
El juez Urso tiene previsto interrogar la semana próxima a otros tres testigos, también de la guarnición de Río Tercero, entre ellos, al ingeniero Zuza, y se estima que todo ello es preparatorio de una indagatoria que casi seguramente dispondría en los próximos meses: la de Cornejo Torino.
La declaración de Calleja
Calleja relató ante Urso y su secretario Hermida que en 1993 viajó a Croacia. Dijo que ese año lo "llamó el director de la fábrica a él y a Lagos y les manifestó que había unas personas que tenían interés en que hicieran un viaje para ver unos armamentos".
Así, viajaron en dos oportunidades a Buenos Aires a contactarse con esa gente.
Se reunieron "en el hotel Lisboa con el coronel Palleros -relata- y con otra persona cuyo nombre no recuerda. Estos le propusieron hacer un viaje, sin decirles adónde", para lo cual él y Lagos pidieron 5000 dólares para cada uno, libres de gastos. Palleros quedó en contactarlos y ellos regresaron a Río Tercero.
"Personas importantes"
Asegura que en muchas oportunidades él preguntó a Palleros si la operación era legal y éste le dijo que sí y que "personas importantes la respaldaban con su firma".
Luego de una semana, Cornejo Torino le comunicó que esas personas aceptaban sus pretensiones y el subdirector de la fábrica militar, teniente coronel Ravazola, les indicó que debían regresar a Buenos Aires.Ya en esta ciudad -según Calleja-, Palleros les entregó parte del dinero y pasajes de avión para ir a Montevideo, donde recibieron los tickets que los llevarían a Madrid y, finalmente, vía Croatian Airlines, a Zagreb.
Al llegar el lunes 20 de septiembre a esta última ciudad, los recibió una persona en la pista de aterrizaje, que los trasladó al hotel Intercontinental y, desde allí, los llevaron a ver a una persona del ejército croata, con quien conversaron durante cinco o seis días, tras lo cual esperaron hasta el 5 de octubre para regresar a Buenos Aires, vía Austria y Madrid, sin pasar por Montevideo.
Según Calleja, a él y a Lagos "les llamó la atención que los tres cañones que se les mostraron estaban armados y se trataba de cañones Citer de 155 mm". Para mayor detalle, dio los números de las armas -los 0014, 0049 y 0050- y aseguró que "el cañón 0014 lo recordaba, ya que se trata del prototipo de la especie usado en Río Tercero y que en esta ciudad había hecho "pruebas de funcionamiento con esos mismos cañones".





