Coronavirus en la Argentina. Roces y reproches: la pandemia ahonda la grieta en la oposición

En plena crisis por el coronavirus, la decisión de un grupo de diputados de Juntos por el Cambio de unirse a sectores del PJ para pedir una sesión especial reavivó las diferencias internas en una oposición dividida
En plena crisis por el coronavirus, la decisión de un grupo de diputados de Juntos por el Cambio de unirse a sectores del PJ para pedir una sesión especial reavivó las diferencias internas en una oposición dividida Crédito: Diputados
Jaime Rosemberg
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28 de abril de 2020  • 09:54

"Que nos corran con la unidad y jueguen para el enemigo según les convenga no es aceptable. O adentro o afuera, no vamos a llorar por diez diputados", estalló el domingo uno de los diputados macristas del ala dura en el chat compartido. En plena crisis por el coronavirus, el monzonista Sebastián de Luca y el radical nosiglista Emiliano Yaccobitti se habían "cortado solos" y habían avanzado en un pedido de sesión especial junto a sectores peronistas sin consultar a los líderes del espacio.

La reyerta, finalmente sofocada gracias a gestiones subterráneas de varios líderes del espacio, describe a las claras el estado de conflicto apenas disimulado en el que vive Juntos por el Cambio. A pesar de haberse unido la semana pasada en la critica a la embestida kirchnerista contra la Corte Suprema o al abandono de la mesa de negociaciones del Mercosur, casi nadie en Juntos por el Cambio cree que las diferencias entre "los que gestionan" y el "ala dura" se hayan evaporado y dejen de provocar roces y reclamos cruzados en los tiempos que impone la pandemia de coronavirus.

Las acusaciones contra Monzó y "Coti" Nosiglia (también apoyaron la movida Martín Lousteau y Rogelio Frigerio) no impidieron fijar una posición común en relación con la actividad del Congreso, pero volvieron a agitar las aguas de la discordia. Mientras referentes del espacio califican de "milagro" que el espacio opositor siga formalmente de pie, las evidentes disidencias en torno a la relación con el Gobierno son seguidas de cerca por la Casa Rosada, que intenta ahondar en una "grieta" que se relaciona con el presente, pero también con el rol futuro de las figuras del espacio.

Las discusiones virtuales -luego difundidas a la prensa- obligaron a suspender por el momento las reuniones de mesa chica del espacio macrista, en las que el ex presidente Mauricio Macri escenificaba su rol de liderazgo. "No tiene sentido hacerlas, quedan expuestas las diferencias y después sale todo por los medios", razonaron cerca de Horacio Rodríguez Larreta, cabeza del sector dialoguista al que también se suman intendentes Pro del conurbano, María Eugenia Vidal, Elisa Carrió, Cristian Ritondo y el propio Emilio Monzó.

Se acallaron, por unos días, los reclamos de los "duros", que vienen pidiendo desde hace semanas endurecer las posturas frente al kirchnerismo. Lo encabeza la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich, aunque en las últimas semana recibió el apoyo explícito del ex presidente, dispuesto a remarcar sus "diferencias económicas" con el Gobierno y a "no dejar pasar" el "silencio" de Rodríguez Larreta y los intendentes frente a lo que considera avances del "populismo y el autoritarismo" del Gobierno en su manejo de la pandemia, como lo expresó su adhesión a la carta abierta del escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Macri acató el pedido de "tregua por veinte días" que Rodríguez Larreta le hizo al sector crítico en la videoconferencia que el 12 de abril juntó a los líderes del espacio, susurran cerca del jefe de gobierno porteño. "Lo que dijo [Sebastián] Piñera, lo tendríamos que haber dicho nosotros", había dicho el ex presidente en esa reunión, enojado por el "silencio" de "algunos dirigentes" ante el manejo que el Presidente hizo de los datos sobre contagiados y fallecidos, criticados por el presidente chileno.

Con todo, la mano de Macri se adivina en los recientes encuentros virtuales que los diputados de Pro sostuvieron con sectores golpeados por la cuarentena (telefónicas, gastronómicos) y economistas como Carlos Melconian (el jueves pasado) y Daniel Artana, ayer. "Mauricio está preocupado por la economía", repiten a su lado.

"Mauricio está duro, pero no intransigente, igual que [Miguel] Pichetto. Pero Bullrich no entiende de razones", expresan desde el sector del jefe de gobierno en alusión a la presidenta de Pro, quien de todos modos también bajó el perfil luego de días de críticas públicas al Gobierno.

¿Qué piensan en el Gobierno? "Alberto habla y trabaja con quienes toman decisiones todos los días. La interna es de ellos, no nuestra", responden desde un despacho importante en la Casa Rosada. Destacan a Rodríguez Larreta ("hoy el dirigente más importante de Pro"), a los radicales Mario Negri y Gerardo Morales, a Ritondo en el Congreso y los intendentes como Jorge Macri o Néstor Grindetti, de diálogo permanente con el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Minimizan, además, los recientes desencuentros de la Casa Rosada con Larreta por el anuncio de salidas recreativas, rechazado por el gobierno porteño.

El propio Presidente suele distinguir a ese sector de aquellos que, según él, dejaron al país "en la miseria". Lo dijo días atrás en La Matanza, en referencia al gobierno de Macri.

"¿Nos van a traer la propuesta económica? ¡Si dejaron un país incendiado con miles de millones de deuda! Ahora nos quieren enseñar cómo apagar el fuego", responden dos voceros desde Balcarce 50, y criticaron a quienes "piden reuniones por los medios". Dicen sobre ellos: "No son duros, son irresponsables".

El ala "moderada" defiende los contactos con el Gobierno, reconoce que en las intendencias reciben "ayuda" que "viene muy bien" en el combate al coronavirus. "Hay que elegir qué criticar, no tirar perdigones todos los días", afirmaron a LA NACION cerca de Elisa Carrió, quien en la disputa interna aparece sumada a quienes piden "moderación" en momentos de crisis sanitaria. Monzó, quien sostiene un vínculo aceitado con su sucesor, Sergio Massa, y le recomienda a Larreta "despegarse" de Macri y los sectores críticos del Gobierno, reapareció días atrás en una videoconferencia con diputados, y fue enfático al afirmar que "es tiempo de unidad nacional y de terminar con la grieta".

Los "duros" se quejan, en tanto, del "ninguneo" y la "agresión" del Gobierno. "Dicen que hay opositores buenos y otros malos. Nos dicen de todo, a Macri y al gobierno que integramos… ¿No les vamos a responder?", suele quejarse Bullrich en las reuniones privadas con su sector. "Si no criticamos, nuestros votantes se van para otros lados. Mientras ellos no nos den una tregua, seguiremos haciéndolo", afirman desde ese sector. La pelea, al margen de las treguas, promete continuar.

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