Críticas por la supresión de Educación

La medida oficial originó malestar en el gremio docente y dudas de especialistas No se dieron detalles después del anuncio La ex ministra Susana Decibe y Aníbal Jozami negaron haber recibido ofertas para coordinarla Opiniones encontradas
Juana Libedinsky
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26 de diciembre de 2001  

El anuncio de la supresión del Ministerio de Educación y su conversión en una simple dependencia de coordinación del Poder Ejecutivo provocó el rechazo de los principales sindicatos docentes del país, el apoyo de algunos especialistas y el llamado a una postura cauta de otros estudiosos.

En rigor, nadie sabe exactamente de qué se trata la medida presidencial, ni a quién consultar. Tanto es así que distintos miembros del personal de planta del Ministerio de Educación llamaron a LA NACION durante la Navidad para preguntar si había noticias desde el Gobierno.

La idea general detrás de la medida es bajar los gastos burocráticos. Sin embargo, el presupuesto educativo para 2002 presentado en el Congreso, rondaba los $ 3400 millones, de los cuales sólo el 2% ($ 69 millones) estaba destinado al gasto operativo del ministerio. El resto era transferencias a las universidades nacionales y a las provincias.

Además, el presupuesto mantenía sólo 10 de los 33 vehículos oficiales que tenía el ministerio en 1999, y tres de los 24 teléfonos celulares.

En cuanto al modelo buscado, según el ex ministro de Educación Juan José Llach, "estamos pasando de uno federal a uno de confederación". El ex titular de Educación estimó que "quizá lo que se busca es que en los distintos consejos federales haya un ministro de provincia que rotativamente asuma un cargo de coordinación general".

Los nombres que circulaban con más posibilidades para coordinar el área eran el de la ex ministra de Educación Susana Decibe y el del rector de la Universidad de Tres de Febrero, Aníbal Jozami. Estos dos negaron haber recibido oferta alguna. También fueron mencionados el ex secretario de políticas universitarias Juan Carlos del Bello y el economista Alieto Guadagni.

LA NACION consultó sobre el tema a varios especialistas que sostuvieron lo siguiente:

Susana Decibe, ex ministra de Educación del gobierno de Menem: "No me ofrecieron nada. Estoy preocupada: que sólo exista una coordinación me parece un error gigantesco. El ministerio se puede achicar y ser más eficiente, pero no se puede suprimir. Nunca un área de concertación política va a ser lo mismo, y me sorprende que el mismo partido que impulsó la reforma educativa esté llevando adelante este proyecto. Es dejar sin brújula al mundo educativo y esto es criminal pensando en el futuro".

Juan J. Llach, ex ministro de Educación de De la Rúa: "Estoy de acuerdo con bajar gastos burocráticos. Pero conviene que exista un Ministerio de Educación pequeño, muy profesional, que impulse la modernización del sistema, con políticas de consenso; el riesgo es la fragmentación. Una instancia nacional, al no tener un compromiso directo con la gestión, puede tener un poco más de distancia y aportar cambio y modernización".

Andrés Delich, ministro de Educación saliente: " Defiendo la existencia de un ministerio de Educación y de sus funciones. De todos modos, no creo propicio el momento político que un ministro saliente opine sobre las primeras medidas de un gobierno provisional".

Mariano Narodowski, profesor de la Universidad Nacional de Quilmes: "Estoy de acuerdo. Lo propuse hace mucho, porque la estructura vieja del ministerio no sirve para nada. Hay que redefinir la Nación, ya no como ministerio, sino como ámbito de apoyo a las escuelas, a las provincias y al financiamiento".

Silvina Gvirtz, directora de Educación de la Universidad de San Andrés: "Hay que achicar el ministerio, no hacerlo desaparecer. Me preocupa que, si bien ya hubo una descentralización, las escuelas siguen sin ser autónomas porque las burocracias provinciales siguen siendo fuertes y marcan el ritmo. Los recursos deben llegar a las escuelas y a los docentes".

José Luis de Imaz, sociólogo, de la Universidad Católica Argentina: "Es razonable reducir la cartera porque mantenerla supone un gasto innecesario. Debería existir una oficina -que dependa tal vez del Consejo Federal de Educación- que supervise la evaluación con criterios únicos, la orientación de programas y la coordinación de universidades. El resto debería desaparecer".

Andrés D´Alessio, decano de la Facultad de Derecho, UBA: "Me parece una mala decisión. Estas decisiones buscan sacarse de encima el peso del presupuesto educativo. Es incorrecto".

Aníbal Jozami, rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero: " No conozco el proyecto, pero considero que debe haber una instancia nacional que coordine las políticas educativas".

Contrapunto

Decibe

  • "Que sólo existe una coordinación me parece un error gigantesco. Nunca un área de concertación política será lo mismo. Es dejar sin brújula al sistema lectivo."
  • Llach

  • "Es conveniente un ministerio pequeño, muy profesional, que impulse la modernización, con políticas de consenso. De otro modo, el riesgo es la fragmentación."
  • Delich

  • "Defiendo la existencia de un Ministerio de Educacion y de sus funciones. Pero no creo propicio que un ministro saliente opine sobre las primeras medidas."
  • D´Alessio

  • "Es una mala decisión, consecuencia natural de una política que se viene dando en los últimos años con la reforma educativa que descentralizó la educación."
  • Jozami

  • "No conozco el proyecto. Debe haber una instancia nacional que coordine las políticas para la igualdad en la inversión económica y en los contenidos educativos."
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