
Cuadernos de las coimas: dos empresarios aseguraron en el juicio que el financista de los Kirchner le exigió dinero para destrabar pagos de obra pública
Jorge Cibraro, de la firma ICF, y Juan Manuel Saavedra Vértiz, de la firma de Construmax, afirmaron hoy ante el Tribunal que mantuvieron reuniones con Ernesto Clarens, pero que no recibieron ningún trato especial porque se negaron a pagar
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Dos empresarios del sector vial declararon hoy en el juicio oral por cuadernos de las coimas que Ernesto Clarens, el financista del matrimonio Kirchner que oficiaba de puente con el empresariado, les exigió dinero para destrabar pagos de obras.
“Nos hicieron requerimientos dinerarios a los que nosotros no accedimos”, sostuvo el primero de ellos, Jorge Cibraro, de la empresa vial ICF. Durante el periodo investigado (2003-2015), su firma mantuvo cuatro contratos de obra pública con los gobiernos kirchneristas.
Cibraro dijo que concurrió a una oficina del centro porteño, en Maipú y Sarmiento, y luego a otra, en Puerto Madero, y sostuvo que Clarens, muy amablemente, le dio a entender durante esos encuentros que “si hacía determinados aportes podría llegar a colaborar a disminuir los atrasos”.

Luego fue el turno de Juan Manuel Saavedra Vértiz, de la firma de Construmax. Relató que tras ganar en 2005 una licitación con una UTE de la que tenía una parte minoritaria, el funcionario Sandro Férgola lo convocó a Vialidad y le comunicó que debía ponerse en contacto con Clarens para ajustar algunas cuestiones de la obra, que quedaba sobre Ruta 3, a la altura de La Matanza.

Sorprendido, dio a entender, por tener que visitar a una persona que no era funcionaria, fue a las oficinas de Clarens sobre la calle Maipú. Allí se encontró con una persona muy “simpática”, que en determinado momento le dijo expresamente que debía aportar “para la causa” el 10% de los 125 millones de pesos adjudicados a toda la obra.
“Las palabras exactas no me acuerdo, pero [Clarens] se presentó como el hombre que recaudaba para el Gobierno”, recordó.
Saavedra Vértiz se marchó de las oficinas, habló con sus socios de la UTE y volvió a visitar a Clarens para transmitirle que no entregarían el dinero solicitado, relató.
El tramo de los corredores
Las direcciones que brindaron los dos testigos coinciden con una de las oficinas en las que el propio Clarens admitió operar cuando declaró como arrepentido y reconoció su rol como recaudador y nexo.
Al ser consultado hoy sobre si el financista mantenía vínculos con el mundo de Vialidad, Cibraro dijo: “Debido a sus dichos, sí; en la realidad no lo sé”.
Antes que ellos, otro testigo ofreció un relato similar ante el Tribunal Oral Federal 7. Hace tres semanas, Héctor Carreto, de la constructora Equimac S.A., sostuvo que había mantenido un encuentro con Clarens con el objetivo de destrabar pagos atrasados en la obra pública.
Carreto, sin embargo, no llegó tan lejos como lo hicieron hoy Saavedra Vértiz y Cibraro, quienes sí ratificaron los pedidos de dinero.
Este es un capítulo del juicio en el que se revisan las obras de los 6 corredores viales y los supuestos cobros de retornos en el ámbito de las concesiones por peaje de las rutas nacionales.

Una de las defensas más activas en este tramo es la del empresario Marcelino Aznar, de la firma Decavial. Aznar estuvo a cargo de uno de los seis corredores viales. Como arrepentido, admitió el pago de coimas, pero negó haber actuado como uno de los organizadores del sector, cargo del que también se lo acusa.
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