De la Rúa desconcierta a su entorno
Animo: tras el escándalo por las escuchas telefónicas a sus hijos, el candidato radical muestra fastidio, según sus colaboradores.
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El domingo que el diario Perfil ilustró con una foto de la familia De la Rúa una denuncia contra sus dos hijos (hace algo más de un mes), el candidato presidencial de la UCR se derrumbó durante la cena: -Yo, así, renuncio.
Ninguno de sus acompañantes tomó seriamente la amenaza, pero esa amargura era verdadera y se entremezclaba lo personal con lo político.
Las cosas no volvieron a ser iguales. Su malhumor se ha vuelto casi permanente y sus colaboradores afirman que se siente abrumado. La versión de que podrían trascender nuevas escuchas que comprometerían a sus hijos formó parte de reuniones radicales en las últimas dos semanas, y los abogados de los De la Rúa tienen pensada una eventual estrategia.
El enfrentamiento público con Carlos "Chacho" Alvarez, que lo denunció por utilizar fondos públicos para su campaña, colaboró en aumentar su fastidio. Pero el centro del malestar nace del impacto sobre su familia. "La situación es explosiva", describió un amigo.
Por su carácter desconfiado y su tendencia a no delegar tareas, Fernando de la Rúa dio a su familia un papel fundamental en la toma de decisiones, coincidieron en describir a La Nación hombres de contacto diario con el precandidato aliancista y dirigentes de sectores no delarruistas.
La denuncia contra sus hijos por supuesto tráfico de influencias en la Universidad de Buenos Aires aumentó la presión de los radicales que proponen rodear a su postulante de un entorno más "profesional".
Antes de la crisis, Antonio (de 24 años) y Fernando (de 22) solían acompañar a su padre en giras por el interior y en actos de campaña. El hijo mayor, que participaba de las reuniones reducidas de los lunes y los jueves, integraba el equipo de imagen del candidato y de la gestión de gobierno.
Su padre escuchaba con atención lo que Antonio tenía para decir sobre asuntos de gobierno, tanto que su intermediación demoró la renuncia de Lautaro García a la jefatura del bloque radical de legisladores porteños.
Las opiniones de su esposa, Inés Pertiné, y de Eduardo de la Rúa, el primo, crecieron en importancia en los últimos meses. La oposición de la primera habría sido decisiva en la crisis que desató la renuncia de Adalberto Rodríguez Giavarini a la Secretaría de Hacienda. Los voceros habituales de De la Rúa dijeron que él ya no hablará sobre este tema. Admitieron, sin embargo, que los hijos no fueron relevados en las tareas políticas, aunque, por ahora, disminuyeron su participación.
Señales e interpretaciones
A diferencia de ellos, ningún radical puede jactarse de ser un intérprete preciso del pensamiento de De la Rúa. Pocas veces dice que sí o que no a propuestas de sus colaboradores, utiliza la indefinición como método y suele desautorizar en público lo que había aprobado en privado.
En su equipo de campaña aseguran que eso fue lo que ocurrió hace unos días con el fiel José María García Arecha. El senador lo consultó, dicen, sobre su idea de impulsar un plebiscito contra la reelección de Carlos Menem. Según esta versión, De la Rúa lo tomó del antebrazo y le dijo algo así: "Interesante. Hay que explorarlo". García Arecha avanzó con su propuesta. Al día siguiente, se desvinculó del tema en público.
Quienes trabajan o trabajaron con él cuentan que hay experiencias desgastantes, principalmente por la tensión de nunca estar seguros de lo que realmente desea.
Los operadores políticos del Frepaso suelen quejarse de que De la Rúa no muestra un aval total a su interlocutor, Rafael Pascual; dicen que eso complica las negociaciones.
De acuerdo con la versión de un testigo, hace unos meses, en una reunión entre De la Rúa y Raúl Alfonsín en el Instituto Programático de la Alianza, luego de que los líderes de la coalición recibieron al canciller brasileño, el jefe radical se plantó ante el ex presidentee insistió en que quería postergar las elecciones internas previstas para noviembre, entre otras modificaciones a lo acordado con el Frepaso. Alfonsín le señaló que esos puntos formaban parte de un memorandum escrito que había surgido de acuerdos en el Grupo de los Cinco y de las conversaciones de Pascual con la segunda línea del Frepaso. De la Rúa dijo que Pascual no le había informado nada.
En esa época, el jefe radical estaba abajo en las encuestas y desconfiaba de la buena relación de Alfonsín con Alvarez. Su desconfianza, malhumor y falta de definiciones han derivado, según algunos colaboradores, en inmovilidad.
Un ex funcionario del gobierno alfonsinista se preguntaba hace unos días cómo hará De la Rúa, si es presidente en 1999, para gobernar sin delegar tareas. "Tendrá que cambiar", afirmó. La preocupación es compartida por no pocos en la UCR.
Algunos apuestan a que esta última crisis lo obligará a abrir el juego del poder, aunque sólo sea para evitar los riesgos de la exposición pública a su familia. Los rumores sobre relevos inminentes han comenzado a correr, pero no hay una señal definitiva.
"En la quinta, no"
De la Rúa es tan celoso de su vida familiar que no aceptó el pedido de La Nación de pasar con él una tarde de descanso en su quinta de Pilar, donde se refugia los fines de semana con su familia. "En la quinta no", transmitieron sus voceros. Esa finca completa el mundo que atesora. Allí están las aves de corral, que cría con deleite, y los árboles, que reconoce por sus nombres botánicos. Son las atracciones que ofrece a los pocos visitantes que recibe en tan preciado solar.
Sumario estancado
El sumario administrativo que dispuso el rector de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Andrés D´Alessio, para investigar si los hijos del jefe del gobierno porteño, Fernando de la Rúa, intentaron presionar a algunos de sus profesores, está virtualmente estancado, a causa de la marcha de la causa judicial en la que se investiga una presunta "falsedad ideológica".
Ante el juez de la causa, Ricardo Farías, los abogados defensores de Antonio y Fernando de la Rúa (hijo) solicitaron la semana última la recusación de la fiscal Mónica Cuñarro, al considerar que mostraba una recurrente "animadversión" contra los hijos del jefe de la UCR.
Este pedido fue rechazado por el magistrado de instrucción, por lo que los letrados patrocinantes de los dos jóvenes estudiantes universitarios tienen plazo hasta el jueves próximo para apelar esta decisión.
Por esta razón, en la Facultad de Derecho se demoró la marcha del sumario administrativo, solicitado oportunamente por los dos jóvenes investigados.
Explicación de D´Alessio
D´Alessio explicó a La Nación que, luego de tomar varios testimonios, solicitó al juez una copia del expediente, que todavía no fue remitida debido a la reciente estrategia de los abogados defensores.
Antonio y Fernando de la Rúa (hijo) fueron involucrados públicamente en un presunto tráfico de influencias en la Facultad, donde ambos estudian la carrera de abogacía, luego de que se difundió una serie de escuchas realizadas en forma ilegal en los teléfonos de los hijos del precandidato presidencial.
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