
De la Rúa minimizó las protestas por el recorte
De regreso al país, enumeró los logros de sus seis meses de mandato; cuestionó la herencia recibida; retó a Nicolás Gallo
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El Gobierno invirtió ayer todas sus energías en contrarrestar el clima de malhumor social con que se encontró el presidente Fernando de la Rúa a su regreso del exterior.
Para lograrlo, recurrió a una larga conferencia de prensa en la residencia de Olivos, en la que De la Rúa hizo un optimista balance de su gira por los Estados Unidos, Colombia y Egipto y mencionó en reiteradas ocasiones palabras como "crecimiento", "éxito" y "confianza".
"Vengo realmente feliz, contento con el éxito del viaje. Se ha mostrado la fuerza, la potencialidad y la confianza que se tiene en nuestro país", dijo De la Rúa, tras el acto en el que el vicepresidente Carlos Alvarez le devolvió el mando.
De la Rúa aseguró que se encontró con "un país con mensajes de paz y de búsqueda de soluciones". Trató así de minimizar las protestas de los empleados estatales que rechazaron ayer el recorte de sus haberes.
"Hay un ambiente de diálogo que prevalece sobre la confrontación o el conflicto, y esto es positivo", contestó, cuando un periodista le preguntó sobre esas marchas. Y aseguró que el ajuste fue "un esfuerzo solidario para lograr el necesario equilibrio presupuestario para el crecimiento de todos".
Consultado sobre la encuesta publicada en La Nación el domingo último, que da cuenta de una abrupta caída en la imagen del Gobierno, aseguró que es "optimista" ante la realidad del país. "Yo hablo de los hechos, porque mi optimismo se basa en la realidad del país. Otra puede ser la opinión, la imagen, pero nosotros no trabajamos para la imagen, sino para llevar el país adelante y salvarlo de la ruina en que lo dejaron", afirmó.
Durante su larga introducción a la conferencia de prensa, el Presidente enumeró los logros de sus seis meses de gestión con la ayuda de un machete escrito en grandes letras: habló de las reformas logradas en el PAMI y en el sistema de salud, el programa del portal educativo "para renovar la educación en el país", la desregulación de las telecomunicaciones, la baja en el costo en peajes y transporte, la refinanciación del Banco Nación y las acciones de la Oficina Anticorrupción, entre otros.
"Tengamos confianza"
"Vengo a decir que tengamos confianza, tengamos fe, porque estamos viendo los caminos del crecimiento y vamos a seguir por esta senda", concluyó, con un tono discursivo muy parecido al que había utilizado durante el mensaje en cadena que transmitió al país en la noche del último paro general, el 9 del actual, es decir, un día antes de viajar a los Estados Unidos.
Con su gabinete a pleno escuchándolo desde las primeras filas, y su hijo Antonio ubicado en el fondo de la sala de conferencias (junto con el publicista Ramiro Agulla y el secretario de Cultura, Darío Lopérfido, Antonio es el responsable de la "estrategia de comunicación" del Gobierno), De la Rúa abordó también el tema de las privatizaciones. Y lo hizo con un ímpetu que rompió la calma que se vivía hasta entonces.
"Es la peor privatización que se puede haber hecho, es la entrega y la destrucción de Aerolíneas", gritó, con el rostro enrojecido por el enojo (sobre lo que se informa en la sección Economía). También se refirió al Correo Argentino como "uno de los gravísimos temas que nos han dejado".
Consultado sobre el diálogo social, se mostró abierto a la posibilidad de iniciar conversaciones "en todas las direcciones", incluido el ex presidente y titular del PJ, Carlos Menem.
"Siempre estoy dispuesto a hablar con todos, no tengo el diálogo interrumpido con el ex presidente ni con nadie en el país, porque la primera condición del gobernante es no tener prevenciones ni rencores", aseguró desde detrás de su tarima, mientras Alvarez lo escuchaba desde la suya.
De todas formas, De la Rúa aprovechó para afirmar, con picardía, que "Menem hace una propuesta que implica reconocer el déficit". Según el mandatario, la idea del ex presidente de que se aplique el IVA del 21% a la televisión por cable "demuestra que reconoce el déficit" heredado por la actual gestión. Y agregó: "Lo que hay que tener en cuenta es que el costo del impuesto no es para las empresas sino para los que usan el videocable".
Más tarde, durante un austero agasajo brindado a los periodistas se preocupó por bajar las expectativas por el diálogo social: "No es un diálogo formal, con agenda y fecha de inicio".
"No puedo repartir plata"
Luego, De la Rúa hizo un esfuerzo por volver al optimismo por el que había bregado durante los 45 minutos que duró la conferencia de prensa. "Todo el esfuerzo que está haciendo la gente va a tener resultado. Va a haber más crecimiento y más equidad", aseguró una y otra vez.
Contó que retó al ministro de Infraestructura y Vivienda, Nicolás Gallo, que en declaraciones periodísticas había dicho que la caída en la imagen del Gobierno se debe a que la gente "no ve la luz en el túnel".
"Yo le dije: Gallo ¡cómo vas a decir eso! Parece que no hubiera luz al final del túnel, y sí que hay", se autocitó el Presidente. Luego, con tono cansado, admitió: "Yo no puedo repartir plata. No hay plata, no hay... Ojalá tuviera mucha plata para ser socialista", ironizó.




