
Desapareció material de guerra del Ejército
La justicia federal ya investiga el caso
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La justicia federal de Rosario recibió una denuncia sobre la misteriosa desaparición, en una unidad del Ejército en Rosario, de 5680 cartuchos de propulsión para morteros de calibre 81 milímetros que pertenecían a Fabricaciones Militares y constituyen material de guerra.
El 15 de septiembre, el teniente coronel Jorge Ricardo Guido, director de la Fábrica Militar Fray Luis Beltrán, de Rosario, comprobó la desaparición de estos elementos producidos en su planta, pero que se hallaban en custodia en el vecino Batallón de Arsenales 603 San Lorenzo, del Ejército.
A su vez, en ese batallón se habría registrado la desaparición de otros materiales, por lo cual su jefe, el teniente coronel Hugo Víctor Mola, realizó la denuncia ante el juez federal N° 4 de Rosario, Omar Digerónimo.
"Como lo indica el nombre, los cartuchos propulsores sólo sirven para impulsar la munición de los morteros y se colocan en el culote del proyectil. Son del tamaño de los cartuchos de escopeta y se fabrican en Beltrán", explicó a LA NACION un ex jefe de esa planta.
Puesto que los morteros son una suerte de pequeños cañones que utiliza la infantería, habría que descartar la posibilidad de que el material sustraído se venda a delincuentes o armerías.
Río Tercero
Pero más extraño aún es que el teniente coronel Guido, además de efectuar la denuncia ante el juez Digerónimo, como su camarada Mola, también informó por escrito al juez federal Luis Martínez, de Río Cuarto, Córdoba, quien investigó la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, para que agregara el escrito en ese expediente.
"Me dirijo a Usía en los autos caratulados "Sumario para averiguar explosiones y otros estragos en Fábrica Militar Río Tercero"", escribió Guido en el primer párrafo.
Su informe llegó al Tribunal Oral Federal N° 2 de Córdoba, que realizará el juicio oral por la explosión, el año próximo, y según una fuente causó asombro y alguna inquietud.
Decenas de testimonios judiciales probaron que la fábrica cordobesa que estalló el 3 de noviembre de 1995 fue el sitio adonde los cuarteles del Ejército enviaban su armamento para el contrabando a Croacia y a Ecuador, entre 1991 y 1995.
En esa planta el material de la fuerza era repintado y acondicionado en contenedores antes de ser enviado al puerto de Buenos Aires.
La fábrica estalló cuando ya había comenzado la investigación judicial del contrabando. Peritajes realizados hace tres semanas en Córdoba indicarían que la explosión fue intencional.
El estallido sirvió para que altos oficiales del Ejército intentaran atribuir a ese hecho los faltantes de municiones de la fuerza que terminaron en los Balcanes.
El decreto secreto 2283, del 31 de octubre de 1991, firmado por el ex presidente Carlos Menem -uno de los tres decretos que permitieron el contrabando-, incluía "125 morteros de Fabricaciones Militares calibre 81 milímetros" y 18.750 tiros completos de 81 milímetros.
En el último de los decretos, el N° 103, del 24 de enero de 1995, también figuran cien morteros calibre 81 milímetros.
"No encontramos vinculación aparente entre la desaparición en Rosario de esos cartuchos y la causa de la explosión en Córdoba. Sin embargo -explicó una fuente del sumario de Río Tercero-, no podemos descartar, en principio, que esto pueda vincularse con los inventarios de municiones."
Extraño hecho
Misterio: el 15 de septiembre, el teniente coronel Jorge Ricardo Guido, director de la Fábrica Militar Fray Luis Beltrán, comprobó la desaparición de 5680 cartuchos de propulsión para morteros de 81 milímetros. Se descarta un robo para abastecer a delincuentes comunes.
Denuncia: esas municiones se encontraban en el Batallón de Arsenales 603, cuyo jefe, teniente coronel Hugo Mola, descubrió que faltaban otros materiales y presentó una denuncia ante el juez federal N° 4 de Rosario, Omar Digerónimo.






