Destrabaron dos ascensos frenados por el kirchnerismo
Una jueza estaba vinculada con Carrió y una secretaria judicial es esposa de Piumato
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Ganó el concurso para camarista federal de Chaco hace nueve años, fue elegida por Néstor Kirchner y hace ocho que el Senado le dio su acuerdo para que asumiera. Sin embargo, su designación estuvo cajoneada en la Casa Rosada desde entonces. Ocho años y dos meses. Un récord absoluto.
A Delfina Denogens nadie le explicó por qué la Presidenta se negaba a firmar el decreto formal para ponerla en funciones. En el nuevo Gobierno creen saberlo: en algún momento, justo antes de la firma final, alguien le contó que Denogens era íntima amiga de Elisa Carrió.
Este mes, el macrismo desempolvó su expediente y la hizo camarista federal. "Soy muy amiga de Elisa Carrió y madrina de su hija Victoria. No sé si ese fue el motivo, acá se piensa eso, es lo que presumen muchos, pero a mí nunca me comunicaron nada", dijo Denogens, en diálogo con LA NACION desde Resistencia.
Va a jurar y asumir su nuevo cargo pasado mañana. Todo este tiempo trabajó para la justicia provincial; también como camarista, pero del fuero civil y comercial chaqueño.
Mientras tanto, la cámara federal para la que había sido elegida funcionó con un solo juez porque a la vacante que debía cubrir Denogens se sumó una más. Para que la Cámara pudiera dictar sentencias, se designó a una subrogante, que era jueza de un tribunal oral federal chaqueño, tribunal que, a su vez, tenía también dos vacantes. Es decir que hasta ahora había un solo camarista titular y una sola jueza de tribunal oral. Un fuero con más vacantes que jueces.
La relación de Denogens con Carrió data de hace muchos años, cuando trabajaban y publicaban juntas. Denogens era secretaria del Superior Tribunal de Chaco y Carrió, de la Procuración. Además, el marido de Denogens era amigo de la familia de Carrió desde hacía mucho tiempo. Este año, el ministro de Justicia, Germán Garavano, le anunció a la jueza que su trámite se destrababa. "Yo sabía que en algún momento iba a ocurrir", dice ella.
Otra mujer a la que le cambió la suerte el triunfo de Mauricio Macri es Analía Viganó, que está casada desde hace más de 20 años con Julio Piumato, líder del gremio judicial, y acaba de ser designada jueza. Viganó lleva casi 40 años en la Justicia. Era secretaria judicial. En 2010, sacó las notas más altas y terminó primera entre 85 candidatos en un concurso para cubrir 17 vacantes de jueces del fuero laboral, pero jamás la nombraron.
En 2012, Cristina Kirchner designó a 11 de los postulantes del concurso que Viganó había ganado. Eligió a quienes habían salido segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno, décimo, undécimo y decimotercero.
Cuando Viganó se quedó con el primer lugar, parecía imbatible. No sólo por su puesto y la cantidad de vacantes, sino porque tenía un apoyo político difícilmente superable: su marido, hombre cercano a Hugo Moyano, era uno de los gremialistas favoritos del kirchnerismo. Pero cuando la entonces presidenta debía elegir a los futuros jueces, el vínculo se había roto. Viganó denunció entonces que le negaban el ascenso como un castigo por su marido y hasta intentó un amparo por discriminación. La semana pasada, Macri envió su pliego al Senado para hacerla titular del juzgado 31 del Trabajo.
Otros sufrieron la suerte inversa. En su primera semana como presidente, Macri retiró 22 pliegos de candidatos a jueces, fiscales y defensores que habían sido enviados al Senado por el kirchnerismo, incluidos los entonces postulantes a jueces de la Corte, Eugenio Sarrabayrouse y Domingo Sesín. En ese grupo de pliegos retirados estaba el de Jorge García Davini, un funcionario judicial de larga trayectoria en Tribunales que fue secretario del juez Norberto Oyarbide. El 24 de noviembre pasado, había llegado al Senado un pedido de acuerdo para hacerlo juez federal de General Roca, Río Negro, cargo que ya subrogaba. Macri lo retiró.
También retiró el pliego de Alejandro Alagia, penalista del círculo de Raúl Zaffaroni, que había sido propuesto como fiscal de Casación. En su lugar, Macri tenía todo listo para nombrar a Maximiliano Rusconi, que era abogado de Diego Lagomarsino en el caso Nisman. Cuando se enteró, a la ex mujer de Alberto Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, le cayó muy mal. Hizo llegar sus quejas a la Casa Rosada y finalmente el pliego no fue al Senado.
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