
"Dialogar con los jueces no es interferir"
Iribarne afirmó que intentará mejorar la relación del Gobierno con los magistrados y que quiere unificar el Código Penal
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Alberto Iribarne dedicó su primer día como ministro de Justicia a desarrollar el que será uno de los principales desafíos de su gestión: el diálogo.
Por la mañana, luego de que el presidente Néstor Kirchner le tomó juramento en la Casa Rosada, habló con la prensa. Por la tarde conversó con su antecesor, Horacio Rosatti, que anteanoche había sorprendido al renunciar por "cuestiones personales". A partir de hoy deberá hacerlo con los jueces.
Esa es la misión que le encargó el Presidente. "Para ayudar al Poder Judicial a mejorar el servicio de justicia", como lo describe Iribarne durante una entrevista con LA NACION. Pero también para que la Casa Rosada conozca con alguna antelación las decisiones judiciales importantes, una de las tareas en la que falló Rosatti, según deslizan en la Jefatura de Gabinete y en la Justicia.
"El diálogo con los jueces no significa interferencia. La independencia entre los poderes no quiere decir que no haya diálogo. Mi predisposición va a ser dialogar con todos los estamentos y, en especial, con la cabeza del Poder Judicial, que es la Corte", dice el flamante ministro, que minimizó uno de los datos salientes de su asunción: la ausencia de todos los jueces del alto tribunal fue el dato saliente.
Iribarne recibió a LA NACION en el despacho de la Secretaría de Seguridad, que ocupaba hasta anteayer. Especialista en el deporte del diálogo -y, tal como él admite, poco conocedor del mundo judicial-, Iribarne gambeteó con habilidad las definiciones tajantes.
Sólo en una cosa se diferenció de Kirchner: su pelea con el ex presidente Eduardo Duhalde. "Yo hubiera preferido un peronismo unido", dijo. "No creo que el peronismo bonaerense tenga actitudes mafiosas", se animó.
-Su perfil es más político. ¿Por qué piensa que lo designaron ministro de Justicia?
-Hay que ver qué virtudes encontró el Presidente en mí. Voy a trabajar para ayudar desde esta área a que el Poder Judicial cumpla con su misión, para que brinde un servicio de justicia igualitaria y para que haya un acceso a la Justicia para todo el mundo.
-Una de las críticas que se le hacían a Rosatti fue que no tenía diálogo con el Poder Judicial. ¿Su misión será mejorar esa relación?
-Es necesario, por supuesto, con absoluta independencia del Poder Judicial, que exista diálogo entre poderes. La independencia no significa que no haya diálogo. Mi predisposición va a ser ésa con todos los estamentos y, en especial, con la cabeza del Poder Judicial, que es la Corte Suprema.
-El fallo que dispuso la liberación del empresario Omar Chabán generó un áspero debate entre el Presidente y los jueces. ¿Cómo encarrilará esa relación?
-La actitud del Presidente ha sido la de respetar al Poder Judicial, más allá de que haya habido una opinión del Presidente sobre un fallo. Esa polémica fue algo aislado. Hay que fijarse en todo el balance.
-¿Cuáles son sus objetivos?
-Primero, ayudar al Poder Judicial a brindar el servicio de justicia. Después, en el área del Servicio Penitenciario Federal, la construcción de nuevas cárceles, seguir con la capacitación de los agentes y con el trabajo en las cárceles.
-¿Tiene alguna iniciativa propia?
-Una de las cosas indispensables es unificar el Código Penal, por las reformas de los últimos años, y avanzar en la reforma procesal que había iniciado Arslanian [León, ministro de Seguridad bonaerense].
-También se criticó a Rosatti por el trabajo de la unidad de investigación de AMIA. ¿Qué van a hacer?
-Vamos a apoyar el trabajo de esa unidad, que tuvo críticas, pero también elogios.
-¿Qué opinión tiene de los jueces federales?
-No voy a dar una opinión en bloque sobre los jueces. Si corresponde juzgarlos o investigarlos será a partir de los mecanismos institucionales.
-¿Los que vienen de la época de Menem deberían ser investigados?
-Me remito a los mecanismos institucionales. Si hay cosas concretas que se les imputan, deben ser investigados.
-Como viceministro del Interior durante la gestión de Carlos Corach, ¿usted cobró sobresueldos?
-No.
-¿Gastos protocolares?
-Sí, lo que se pagaba como remuneración por la función que cumplía.
-¿Cobró por la ley secreta?
-No, sobresueldos no cobré.
-Usted fue jefe de la campaña Duhalde en 1999. ¿Comparte la acusación de Cristina de Kirchner acerca de que Duhalde tiene actitudes mafiosas?
-Primero, no comparto que Cristina haya hablado de mafia duhaldista. Usó una metáfora, por lo tanto, interpretable. No hubo una acusación.
-¿Qué interpretó usted?
-Que alguien está poniendo obstáculos. Y, segundo, no creo que el peronismo bonaerense tenga actitudes mafiosas.
-¿Duhalde tampoco?
-Duhalde tampoco.
-¿Qué piensa de esta visión del Presidente de que todo lo anterior, como Duhalde y Menem, es la vieja política y de que él es la renovación?
-La nueva manera de hacer política es la forma en que Kirchner se planta ante determinados temas, como los empresarios, las Fuerzas Armadas, la política de derechos humanos...
-¿Y la forma de plantarse frente a Duhalde?
-Hubiera preferido un peronismo unido. Pero la decisión del Presidente es que no haya habido unidad con Duhalde y, como soy su colaborador, acompaño su decisión.
-¿Pero su visión es la de un peronismo tan dividido?
-No. Pero no critico la postura del Presidente.
-¿Kirchner está partiendo al peronismo o el PJ va a absorber las creaciones transversales?
-Yo creo que Kirchner va a liderar el peronismo, que se va a nutrir de sectores no sólo peronistas.
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