Documentos, intermediarios y dudas sobre los bienes de Manuel Adorni
Dos mujeres mayores le financiaron al funcionario el 87% del importe registrado de un departamento; lo habían comprado seis meses antes a US$200.000 para, presuntamente, refaccionarlo; un vecino recordó que tenía, hasta principios de 2025, tres dormitorios, uno en suite, un amplio living y una cocina
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29 de marzo de 2025, a las 11:57 AM. Ese es el último documento de acceso público sobre el patrimonio de Manuel Adorni, presentado cuando se preparaba para competir en las elecciones porteñas.
Incluía dos departamentos, casi $2 millones y US$42.500 en efectivo, otros US$6220 en una cuenta en Estados Unidos y $40,3 millones de ingresos anuales (unos US$36.870).
Para ese entonces, todavía no se había firmado la hipoteca con una jubilada y una afiliada al PAMI por US$200.000 para la compra del departamento en Caballito, por un importe declarado de US$230.000. Tampoco había ocurrido el vuelo privado a Punta del Este con el periodista Marcelo Grandio. Ahora todo es parte de una investigación judicial, que examina facturas, transferencias, detalles de operaciones inmobiliarias, y hasta sus salidas del país.

Beatriz Alicia Viegas (72 años) y Claudia Bibiana Sbabo (64 años) son las dos mujeres que le financiaron a Adorni la compra del departamento en Caballito. Lo habían adquirido apenas seis meses antes, en mayo del año pasado, a US$200.000, tal cual surge del informe de dominio que LA NACION solicitó al Registro de la Propiedad Inmueble de la Capital Federal.
Ese informe describe que el departamento cuenta con 199.97 metros cuadrados, pero parte del metraje corresponde a un patio ubicado en la parte trasera del inmueble.
Adentro, el departamento tenía, hasta principios de 2025, tres dormitorios, uno en suite, un amplio living y una cocina. “Es un piso de aproximadamente 120 metros cubiertos y casi 80 de patio”, aseguró uno de los vecinos.
El primer propietario de ese inmueble, Hugo Morales, exjugador de fútbol de Lanús, Huracán y la Selección nacional, lo había comprado en 1996. El departamento estuvo alquilado durante diez años hasta que decidió venderlo. “Había que poner mucha plata, se levantaron los pisos, había que cambiar los cerramientos, y pintar. Nunca le había hecho mantenimiento y preferí sacármelo de encima rápido”, le contó Morales en las últimas horas a un allegado.
Según esa versión, la operación se hizo muy rápido a través de la inmobiliaria de la mujer de un amigo, también exjugador. Morales narró a sus allegados que lo vendió por el mismo precio que lo había comprado casi treinta años atrás: US$ 200.000.

El exjugador también asegura que conoció a las dos mujeres que le terminaron vendiendo a Adorni apenas seis meses después. Y que le trasmitieron que lo iban a refaccionar para revenderlo a mejor precio.
Un mes después de haberle comprado el departamento a Morales, Claudia Bibiana Sbabo, que en los registros públicos figura como empleada de una editorial, apareció en la nómina de beneficiarios de un programa impulsado por la Ciudad de Buenos Aires, “Pase Cultural”. Esa iniciativa otorga $60.000 mensuales para gastar en comercios y espacios culturales adheridos, y está destinada a jubilados y pensionados mayores que perciban un haber no superior a $600.000 mensuales, sin contar aguinaldo.
LA NACION procuró contactar a Sbabo, pero no tuvo éxito. Sólo una vez una persona atendió su teléfono. Ante la consulta periodística, dijo: “En este momento no está ella. Yo tengo el teléfono de ella ahora. ¿Qué necesita?“. Acto seguido, contestó que no sabía nada sobre el vínculo con Adorni.
La otra acreedora del jefe de Gabinete, Viegas, contestó preguntas de LA NACION a través del portero eléctrico de su departamento en el barrio de Flores.
-¿Usted conoce a Manuel Adorni?
-No, la verdad que no.
-¿Alguna vez le cedió dinero en forma de hipoteca?
-Ay, no, no, no. Gracias.
Los investigadores analizan si las dos mujeres fueron utilizadas por un inversionista inmobiliario que no quería dejar rastros ni pagar impuestos, o simplemente hicieron un negocio con la reventa.
Viegas, de hecho, fue una de las socias de la empresa Nazca Gold SRL, según documentos del 2017. Y figura como titular de un departamento y un local en la ciudad de Buenos Aires.
La otra mujer, Sbabo, de 64 años, según un informe del Registro de la Propiedad Inmueble que obtuvo LA NACION, actualmente es dueña de tres propiedades, una de ellas a tan sólo una cuadra de Miró al 500.

LA NACION consultó a Adorni, pero, al momento de publicación del artículo, no emitió comentarios.
Según el historial registral del departamento de Miró al 500, Adorni se comprometió a pagar US$230.000, apenas 30.000 dólares más que la inversión inicial que hicieron las dos vendedoras.
El monto, de cualquier manera, no refleja el valor de mercado, según coinciden distintas inmobiliarias ubicadas en las inmediaciones de la calle Pedro Goyena.
Pese a eso, está por encima del Valor Inmobiliario de Referencia (VIR), una referencia legal que establece el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En este caso, de acuerdo a los documentos oficiales a los que accedió LA NACION, el VIR actual del departamento es de $293.498.644,01. A tipo de cambio vendedor del Banco Nación, del día anterior a la operación, la cifra ronda los 207 mil dólares.

Otro nombre clave en la compraventa del departamento de la calle Miró es el de la escribana Adriana Nechevenko, que también participó en la operación de la casa en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, registrada en noviembre de 2024.
Nechevenko tiene siete ingresos a la Casa Rosada entre julio de 2024 y septiembre de 2025, según registros oficiales. La semana próxima deberá presentarse a declarar ante el fiscal Gerardo Pollicita.
La casa de Indio Cua
Bettina Angeletti, esposa de Adorni, registró a su nombre el 15 de noviembre de 2024 la casa en el country de Exaltación de la Cruz. Se trata de la Unidad Funcional 380, que paga alrededor de 700 mil pesos de expensas mensuales. En ese barrio, las propiedades oscilan entre US$130 mil y US$250 mil.
Los funcionarios públicos están obligados por ley a declarar el patrimonio de sus cónyuges, pero ese archivo no se puede consultar en línea: es facultad del Ministerio de Justicia decidir si lo da a publicidad o no ante el pedido de un particular o una entidad interesada. En cambio, sí debe entregarlo a pedido de una autoridad judicial.

En 2024, Adorni sumó a su patrimonio una camioneta Jeep Compass de 2021. Un documento al que accedió LA NACION confirma que el jefe de Gabinete la había comprado en marzo de ese año a su dueño original. Esto se suma a los otros dos departamentos: uno de 115 metros cuadrados en Parque Chacabuco (incorporado en febrero de 2014) y otro de 107 metros cuadrados en La Plata, adquirido 100% por donación familiar en junio de 2016.
La foto y el vuelo

La crisis política que protagoniza el jefe de Gabinete comenzó el sábado 8 de marzo, con una foto publicada en redes sociales. Esa imagen revelaba que su mujer estaba en Nueva York como parte de la comitiva oficial que acompañó al presidente Javier Milei por el evento de promoción de inversiones Argentina Week. Al día siguiente, Carlos Pagni dio el primer dato sobre el vuelo privado a Punta del Este. Y unas horas después, el DiarioAr publicó los papeles del viaje.
El avance de la investigación judicial terminó de revelar que los dos vuelos habían sido facturados al comunicador Marcelo Grandio. El de ida, a través de su empresa Imhouse, y el de vuelta, directamente a su nombre.
La segunda factura fue emitida por el broker Agustín Issin, un piloto que comercializa vuelos privados a través de la empresa Jag Aviation. La segunda factura la emitió el 9 de marzo, el día de la primer revelación, por apenas 3000 dólares. En Tribunales, el testigo admitió que ese importe no representaba el valor total original del vuelo, sino el saldo final luego de una reducción acordada. “El precio base del regreso era de USD 4.800, pero Grandio pidió que se utilizaran plazas vacías del avión —la llamada “pata vacía” o empty leg— para bajar el costo”, dijo.

También declaró una empleada de la empresa Jag Aviation, Vanesa Tossi, quien terminó de complicar a Grandio. Dijo que la venía hostigando desde el 9 de marzo para que no contara la verdad sobre los viajes. De hecho, le terminó mandando una carta documento para que anularan la factura de 3000 dólares por una nota de crédito. Tossi terminó de confirmar, además, que ese monto se pagó en efectivo, y no mediante una transferencia.

Con los audios y los mensajes en su poder, el fin de semana pasado, el juez Ariel Lijo le prohibió a Grandio que se vuelva a comunicar con la empleada que aparece en el video acompañando a Adorni y a sus familia hasta la puerta del avión.
El jefe de Gabinete repitió en varias entrevistas que le había pagado “su parte” a Grandio. Hasta ahora no apareció una prueba de esa operatoria.
El fiscal Pollicita, a cargo de la causa por enriquecimiento, sumó en las últimas horas a la investigación otro viaje del jefe de Gabinete a fines de 2024. Los datos que aportó la Dirección Nacional de Migraciones dan cuenta de un vuelo de ida a Perú y otro de vuelta de Ecuador. El fiscal quiere saber si el destino final fue la isla de Aruba, en el Caribe. No se trataría de un vuelo privado. Pero Adorni lo había ocultado. “En un año y medio es lo único que hice, irme cuatro días con mis nenes”, dijo a propósito del vuelo privado a Punta del Este.




