Dos intermediarios, en la Casa Rosada

Directivos de Palmat y Madero Trading estuvieron en el Salón Blanco en 2007, el mismo día en que entró allí Antonini Wilson
Hugo Alconada Mon
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9 de mayo de 2010  

Aquel día y aquel acto resultaron fatídicos para el Gobierno. Porque el 6 de agosto de 2007, Guido Alejandro Antonini Wilson ingresó en la Casa Rosada. Pero no sólo él. También, dos de los intermediarios en el fideicomiso bilateral ahora sospechoso de sobreprecios y pagos de coimas, según surge de una constancia oficial rubricada por Presidencia de la Nación a la que accedió LA NACION.

Francisco Carrasquero y José Ernesto Rodríguez participaron en la exportación de maquinarias agrícolas a Venezuela que movilizó cientos de millones de dólares. El primero actuó en representación de Palmat International; el segundo, con su firma Madero Trading, y ambos figuran invitados a la Casa de Gobierno, aunque Rodríguez figura en la constancia oficial de manera singular: como parte de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinarias Agrícolas (Cafma), vínculo que esta institución niega de manera terminante.

La nómina fue rubricada por un asesor de la Secretaría General de la Presidencia, Carlos López, sobre la base de datos del Ministerio de Planificación Federal.

Y la presencia de ambos torna aún más ruidoso el silencio oficial que rodeó al ingreso de Antonini a la Casa de Gobierno. En particular, si quien destrabó la entrada del empresario venezolano fue José María Olazagasti, el secretario privado del ministro Julio De Vido, como dijeron a LA NACION fuentes argentinas y venezolanas involucradas en el escándalo.

Así, el ingreso solapado de Antonini contrasta con la presencia oficial de Carrasquero y de Rodríguez, que integran la "nómina de empresarios argentinos invitados" junto con otros nombres más conocidos. Desde el mandamás de Techint, Paolo Rocca, al llamado "rey de la soja", Gustavo Grobocopatel, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner, y el empresario del transporte Claudio Cirigliano, procesado el mes pasado por el presunto delito de dádivas, al facilitarle aviones privados al entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

Todos ellos ingresaron en la Casa de Gobierno para asistir a un acto que encabezaron los presidentes Hugo Chávez y Néstor Kirchner, y la entonces primera dama y candidata, Cristina Fernández de Kirchner.

Faltaban horas para que el decomiso de la valija con 800.000 dólares se filtrara a la prensa y estallara un escándalo hemisférico que, en cuestión de días, eyectó a Claudio Uberti de la función pública.

Recaudador de la campaña y protagonista de numerosos viajes relámpago a Venezuela, Uberti debió renunciar al Occovi, donde se ganó el apodo de "señor de los peajes", aunque fuentes argentinas y venezolanas indicaron a LA NACION que el ex funcionario había mantenido por algún tiempo más ciertas tareas como embajador comercial "en las sombras" de la Argentina para Venezuela.

Sorpresa en la Cámara

La presencia de Rodríguez en la lista aporta un dato llamativo. Figura justo debajo de los entonces presidente y vice de la Cafma, Jorge Médica y Rosanna Negrini, respectivamente. Y al igual que ellos, también fue identificado como miembro de esa entidad.

Consultado por LA NACION, el actual titular de la Camfa, José María Alustiza, negó de manera tajante que Rodríguez hubiera integrado la Cámara. "Jamás", refutó. También indicó que cada empresa que participó en la operatoria que investiga la Justicia y acordó pagar comisiones del 15% tomó esa decisión "por separado, de manera individual".

Sin embargo, esos "acuerdos particulares", como también los definió el director ejecutivo de la Cafma, Manuel Dorrego, al responder una consulta de la Defensoría del Pueblo de la Nación, contrastan con dos acuerdos comerciales firmados en Caracas el 6 de marzo de 2008 cuya copia obtuvo LA NACION.

Ambos fueron firmados en un pie de igualdad por Riblia Virginia Rodríguez Durán, por el Instituto Autónomo Corporación Venezolana Agraria (CVA); por un representante de la Cafma, Gerardo Iza, y por el rostro visible de Madero Trading, José Ernesto Rodríguez. Uno fue la "extensión etapa 2008-2009" del suministro de maquinarias agrícolas y, el otro, un "acuerdo de operaciones logísticas".

Aquel día, ambos Rodríguez firmaron un tercer acuerdo, aunque sin Iza.

Fue "para el suministro de plantas agroindustriales llave en mano, vehículos y equipos viales de fabricación argentina". Y lo rubricaron por 200 millones de dólares, repartidos en tres ejes: 150 millones para "suministro y adquisición de las plantas agrícolas", y el resto, 50 millones, dividido en tajadas iguales, para comprar camiones y equipos viales.

De ese modo, la fábrica que quisiera vender a Venezuela debía pasar por Madero Trading.

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