
Dura reunión en España con empresarios
El Presidente dijo que les habló con crudeza, pero con dignidad
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MADRID.- El contraste agudizó las cosas. Empresarios españoles pugnaron aquí por estrechar la mano y sacarse fotos con el brasileño Ignacio Lula da Silva. Horas después, esos mismos hombres despidieron al argentino Néstor Kirchner con gestos protocolares, sin prisa por escoltarlo y con expresiones como "Usted nos puso a parir", que, dicho en porteño, significaría "Usted nos incomodó".
No faltaron tensiones ni expresiones cortantes en el primer contacto a puertas cerradas del Presidente con la cúpula de las firmas españolas con intereses en nuestro país. Ese fue uno de los ejes de la jornada final de su gira europea que, en esta ciudad, incluyó el respaldo y gestos de solidaridad que cosechó en audiencias privadas con los reyes Juan Carlos y Sofía y con el presidente del gobierno español, José María Aznar.
"Si un amigo tuvo y tiene la Argentina, ése es España. Estoy convencido de que el país inicia ahora un camino de recuperación y nada nos alegraría y desearíamos más que lo corone con éxito", afirmó Aznar, quien anticipó que, "al igual que en el pasado, nosotros colaboraremos en la medida de nuestras posibilidades a ese logro".
Tales expresiones de respaldo contrastaron aún más con la temperatura que se advirtió en la primera actividad del día de Kirchner. "Una cosa era con el menemismo y otra será con nosotros. Y ahora no hay que llorar, porque ustedes sabían a lo que se arriesgaban", fue la introducción que varios hombres de negocios dijeron haber escuchado del primer mandatario.
El propio Kirchner lo admitió después ante LA NACION. "Hablé con crudeza, pero con dignidad. Creo que no todos, pero sí muchos empresarios españoles se beneficiaron muchísimo durante el menemismo y había que decirlo. Ahora van a tener que respetar las reglas de juego de nuestro país", dijo.
Las primeras impresiones de la prensa local fueron críticas. "Su mensaje fue motivado por cuestiones electorales. Estaba interesado en dar un mensaje a los argentinos de dureza con las empresas españolas. No les garantizó nada ni se comprometió a atender sus intereses", dice en su edición de hoy el centenario ABC, que anoche ya estaba en la calle. "Los empresarios españoles centran hoy sus críticas en Kirchner", lo recibió Expansión, el diario económico de más tirada.
Ocurrió en la sede de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), donde convergieron una veintena de los principales hombres de negocios del país. Entre otros estaban los presidentes de Telefónica, César Alierta; de Repsol YPF, Alfonso Cortina, y del grupo editorial Prisa, Jesús de Polanco; junto con máximos responsables de los bancos Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y Santander Central Hispano (BSCH), que controlan el Francés y el Río, respectivamente.
Diálogo directo
No había que ser mago para captar el clima con que empezó la reunión. "Pedimos que haya diálogo directo de su gobierno con las empresas españolas, sobre todo de las sujetas a marcos regulatorios, para que puedan retomar su actividad normal. Ellas necesitan espacio para cumplir con su trabajo", dijo José María Cuevas apenas se abrió el juego. El fue luego quien soltó el "presidente, usted nos puso a parir", con que terminó el encuentro.
Kirchner estuvo acompañado por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, pero, según se supo, fue él quien monopolizó la intervención del lado argentino. Así fue que planteó un "escenario real y duro", sobre el que "ahora no hay que llorar porque ustedes sabían a lo que se exponían", dijo.
Varios asistentes dijeron que la temperatura fue en aumento hasta que hubo quien intervino para distender. Reconocieron tal papel en el representante del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, quien -según se indicó- intentó llevar la conversación a otro tono. Kirchner, al parecer, recogió el gesto y fue entonces que elogió a Repsol YPF.
"Hay cosas para destacar, como, por ejemplo, la tarea desarrollada por esa empresa petrolera en la región patagónica y la forma en que cumplió los acuerdos celebrados", se le escuchó decir al Presidente. Las fuentes dijeron que entonces el titular de la empresa hizo un gesto de asentimiento con la cabeza y los demás empresarios lo miraron "como la única mosca blanca" de la sala, según la expresión recogida.
Y así transcurrió la poco más de una hora de encuentro. "Kirchner no se comprometió a nada ni garantizó nada de fondo relacionado con los intereses de las empresas que vienen pidiendo compensaciones y aumentos de tarifas", dijeron ayer analistas españoles, algo molestos por lo ocurrido. "¡Uy! ¡Qué caras! Si con Lula los rostros parecían de fiesta, hoy (por ayer) parecen de entierro", murmuró un asistente a los dos encuentros presidenciales apenas se abrieron las puertas de la sala de reuniones.
-¿No teme que con tanta dureza haya riesgo para las inversiones y los servicios en nuestro país? , preguntó LA NACION al Presidente.
-No, porque la Argentina volverá a ser un país serio, con seguridad jurídica. Crecerá, pero no como sucedió hasta ahora, con beneficio para un grupito de tres o cuatro. Creceremos todos, pero con dignidad. Los españoles no sólo se quedarán sino que traerán más dinero -contestó el mandatario.
-¿Los sedujo con palabras crudas?
-El dinero llegará cuando comprueben que la Argentina es un país serio. Espere y lo verá.
Tras la reunión con los empresarios, Kirchner partió hacia La Moncloa para su audiencia con Aznar. Lavagna, en cambio, lo hizo hacia el Ministerio de Economía, donde deliberó durante una hora con su par español, Rodrigo Rato. Allí escuchó algunos reproches. Entre ellos, la subejecución de un préstamo por cien millones de dólares que España negoció para la Argentina para atender emergencias sociales.
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