
El 80% de los crímenes ocurren en el GBA
El sur del conurbano concentra los homicidios y los robos de automotores; en los countries está la evasión, según Montoya
1 minuto de lectura'
El desprevenido ni cuenta se da. Conduce por Villa Ballester y de repente, si mira para los costados, comprueba que se metió en un aprieto. A simple vista parece un barrio obrero más, con casas de material de una sola planta, cuadradas y sobrias. Pero entre casa y casa surgen pasillos estrechos que fluyen hacia el centro de cada manzana, ramificándose en otros pasillos, tanto o más angostos, que abren a otras casas, más precarias. Hasta conformar un laberinto que la policía prefiere evitar.
El mito urbano dice que hasta aquí, en Villa La Rana, en el corazón del partido de San Martín, fue parte de "la pesada" de Fuerte Apache cuando llegó la Gendarmería a Ciudadela. Algo que el intendente Ricardo Ivoskus dice a La Nacion que es sólo eso, un mito. Pero los vecinos insisten en que es tan peligrosa como los habitantes de Tres de Febrero afirman que mejoró el complejo.
Más allá de quiénes residan en ambos lugares, La Rana y Fuerte Apache encarnan el desafío de la inseguridad que se vive cada día en el conurbano. Las rejas, las drogas y las armas son lo de menos. Incluye el drama social que se vive dentro y alrededor de cada barrio, la estigmatización social y el aislamiento creciente que padecen quienes viven allí, y hasta las divisiones políticas que separan a los intendentes de los gobiernos nacional y provincial.
El conurbano acumula entre el 75 y el 80 por ciento de los delitos cometidos en toda la provincia durante el último lustro. Sólo entre 2003 y 2006 registró el 83,8% de los homicidios dolosos y el 90,9% de los hurtos y robos de autos, según las estadísticas oficiales de aquellos años. Ahora, en contraste, el gobierno de Daniel Scioli no provee datos, que mantiene bajo llave a pesar de la requisitoria de La Nacion a los ministerios de Seguridad y de Justicia.
Complejo y heterogéneo como ninguna otra región del país, el conurbano muestra claras diferencias internas. En el primer cordón, el más cercano a la Capital Federal y de mayor poder adquisitivo, mostró una tasa de 8,2 homicidios cada 100.000 habitantes, dos homicidios más, en promedio, que los registrados en la ciudad de Buenos Aires durante aquellos años. El segundo cordón, el más pobre y poblado, la tasa trepó a 8,8, y en el tercero y más alejado, fue de 7,3, comparado con la cifra del 5,5 del interior bonaerense.
El último informe de la Procuración General bonaerense abrió una ventana, siquiera de manera parcial, a las estadísticas provinciales. La cantidad de investigaciones penales aumentó 15,4% en todo 2008, pero en los departamentos de San Martín y Lomas de Zamora llegó al 21%, en contraste con San Isidro, donde aumentó 9,5 por ciento.
El robo de automotores refleja un cuadro similar. Durante el primer bimestre de este año, este tipo de delito aumentó 6,2% en todo el país, según el Centro de Experimentación y Seguridad Vial, que agrupa datos de ocho compañías de seguros. Los robos aumentaron 12,3% en el Gran Buenos Aires (GBA), en comparación con el 6,1% del interior del país. ¿Las diferencias dentro de la región? Ese delito creció sólo 1% en el GBA norte; 16,9% en los distritos del Oeste, y aumentó 20,1% en el Sur.
"La Salada y González Catán, para empezar", simplifican desde la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Esos son los puntos más complicados del conurbano si uno era colectivero a fines de 2008. Sufrían 48 ataques diarios. También figuran Del Viso, los asentamientos de Boulogne y Puente La Noria. Y el barrio Las Catonas (Moreno) si se trata de la línea 501; los barrios Santa Brígida y Namuncurá (Moreno) para la línea 740; mientras que en el Sur, en Florencio Varela, el barrio Pepsi de Bosques y el barrio La Carolina.
Pero ésos son los delitos violentos o más visibles. También están los otros, los de guante blanco. Estafas o defraudaciones a veces millonarias, equivalentes a miles de robos a mano armada pero "invisibles", y también la evasión tributaria. Delitos incruentos, pero cuyo impacto en las arcas oficiales afecta los servicios públicos. Sólo en dos countries de Tigre el titular de la Agencia de Recaudación bonaerense (ARBA), Santiago Montoya, acusó una evasión de entre 6 y 10 millones de pesos. Y en toda la provincia, estimó que el 8% de las casas de los barrios privados –unas 9500 viviendas de clase alta o media– evade el impuesto inmobiliario.
1
2Con sigilo político, el Gobierno ajusta la reforma de la ley de glaciares y negocia con aliados para blindar la votación en el Senado
3Cuándo empieza a regir la ley de modernización laboral: los aspectos constitucionales
4En plena interna con Kicillof, el cristinismo reversiona 678 en el canal del sindicalista Víctor Santa María


