El Congreso también se encamina hacia una marcada polarización

Si gana el kirchnerismo, el PJ tenderá a reunirse; una victoria de Macri mantendría la diáspora peronista
Laura Serra
Gustavo Ybarra
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30 de junio de 2019  

La marcada polarización que prenuncian las encuestas para la elección presidencial podría trasladarse también al futuro Congreso. La grieta entre el oficialismo y el kirchnerismo amenaza fagocitar a los actuales "árbitros" de la contienda, es decir, al bloque de diputados y senadores peronistas que responden solo a sus gobernadores y que, por su condición de "neutrales", fueron claves para permitir la sanción de leyes durante la gestión de Mauricio Macri.

Los gobernadores peronistas son hoy la presa más buscada por los dos actores enfrentados en la grieta. No solo para arrimar más votos a su propia cosecha, sino también para asegurar potenciales aliados en el futuro Congreso.

Kirchneristas y oficialistas parten de una certeza: ningún bloque tendrá mayoría, gane quien gane. Esto explica los coqueteos de Alberto Fernández, candidato presidencial del Frente de Todos, con los mandatarios provinciales y los periplos por el interior que encabezan Miguel Pichetto, candidato a vicepresidente, y Rogelio Frigerio, ministro del Interior, los dos exponentes peronistas del oficialismo.

En la compulsa, el kirchnerismo parece correr con ventaja. Por de pronto, uno de los bloques que supieron acompañar al Gobierno en varias votaciones, el Frente Renovador, de Sergio Massa, quedará reducido a una mínima expresión en el futuro Congreso. Otro dato: Cristina Kirchner, candidata a vicepresidenta del Frente de Todos, se encargó de copar con candidatos propios los primeros lugares de varias listas nacionales. A diferencia de lo que ocurrió en 2017, esta vez varios gobernadores peronistas le abrieron la puerta y tejieron acuerdos con el kirchnerismo. Son los casos de Entre Ríos, Tucumán, La Rioja y San Juan. Además, Cristina se aseguró un buen número de leales en las listas de Buenos Aires, Santa Fe y la Capital, tres de los distritos más populosos.

Un grupo minoritario de gobernadores peronistas decidieron mantener su equidistancia y competirán con candidatos propios con listas cortas, es decir que no se referencian en ningún candidato a presidente. Son los casos de Córdoba, Misiones y Chubut. Neuquén y Río Negro, cuyos mandatarios no son peronistas, también optaron por esta estrategia.

Primera conclusión: de ganar la dupla Fernández-Kirchner, la bancada kirchnerista engrosará notablemente su cantidad de miembros. Pero aquí surge una incógnita: habrá que ver si los gobernadores peronistas, que mantendrán un grupo más reducido pero todavía importante de legisladores leales a ellos, aceptarán cederlos a un gran bloque del Frente de Todos. Fue la dinámica que imperó durante los doce años de gobierno kirchnerista.

"Durante la gestión de Macri los gobernadores peronistas, en la oposición, se empoderaron. Crearon un polo de poder con legisladores propios en el Congreso y, gracias a él, obtuvieron muchísimos beneficios para las provincias a cambio de la sanción de las leyes que quería el Gobierno. Habrá que ver si a los gobernadores les conviene entregar ese polo de poder o mantener su autonomía si gana la dupla Fernández-Kirchner", analizaba un importante miembro del bloque peronista.

Senado polarizado

¿Y si gana Mauricio Macri? "Ni que hablar: el bloque peronista no kirchnerista se va a mantener. Tal vez más menguado, pero con la misma capacidad de fuego, porque Macri no tendrá mayoría parlamentaria", enfatizó.

Incómoda con la condición de tercera minoría que tiene el Frente para la Victoria en la Cámara alta, Cristina Kirchner se preocupó por copar con leales las listas en las provincias que renuevan a sus senadores este año.

En la actualidad, la bancada que responde al kirchnerismo está compuesta de 9 miembros, incluyendo a la expresidenta, de los cuales a tres se les vence el mandato en diciembre. Si se toman como base los resultados registrados hace dos años en los distritos que eligen senadores, y en el mejor escenario en aquellos en los que habrá internas en el PJ, ingresarían al Senado al menos siete senadores que responderán si cortapisas a Cristina Kirchner.

En otras palabras, la expresidenta se estaría asegurando una bancada de 13 senadores que responderían a sus mandatos, incluso en el caso de que la fórmula que encabeza Alberto Fernández no logre ganar la elección presidencial.

Claro que el mejor de los escenarios para la expresidenta sería el de la victoria, no solo porque volvería al poder, como vicepresidenta y presidenta de la Cámara alta, sino porque de manera inmediata se fagocitaría a casi la totalidad de los miembros del Bloque Justicialista.

Bastarían los dedos de una mano para contar a los peronistas capaces de resistir la integración a un bloque oficialista. Resistirían esa marea aquellos que ya están fuera del PJ (como Juan Carlos Romero y Carlos Reutemann), con otros que hoy ya están integrados a Cambiemos.

En este caso, el regreso del kirchnerismo al poder encontraría una bancada oficialista que rondaría, en el conteo más pesimista, los 33 senadores. Una cifra muy cercana al quorum propio, el cual alcanzaría de todos modos con aliados incondicionales, como los senadores de Santiago del Estero, y otros más ocasionales, como los del Frente Renovador de Misiones.

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