
El ex canciller seguirá ligado al proyecto kirchnerista
En su entorno dicen que no será un crítico
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No tiene entre sus planes transitar el camino que siguieron otros funcionarios kirchneristas que, tras su salida del Gobierno, profesaron la fe de los conversos. Jorge Taiana no será un crítico de los Kirchner, confiaron ayer cerca del renunciado canciller. Y no lo será, en parte, para sostener su "lealtad" a un proyecto político al que dice seguir perteneciendo, pese a que sus referentes lo acusaron, curiosamente, de ser desleal.
"Va a estar en la periferia un tiempo, pero va a colaborar para lo que lo necesiten", dijo ayer, con cierto laconismo un hombre cercano al ahora ex funcionario que condujo las zigzagueantes relaciones exteriores de la Argentina en los últimos cinco años.
La afirmación tiene impacto directo en la agenda que depara a Taiana en las próximos semanas. Es de esperar que, si concurre al Congreso y hace lugar a la petición que prepara la oposición, el ex canciller no aporte grandes revelaciones sobre la diplomacia paralela y las denuncias de irregularidades en el comercio con Venezuela.
Ayer, Taiana estuvo en el Palacio San Martín recogiendo papeles y llenando cajas con documentación personal. La noche de su renuncia la pasó con sus íntimos, colaboradores cercanos y familiares, en una suerte de ágape que se realizó en el piso 13 de la Cancillería, donde funcionaba su despacho.
"Conseguime el fixture del Mundial que en los próximos días voy a tener bastante tiempo", le pidió allí Taiana a su hijo, que se acercó a saludarlo a la sede de la cartera de Relaciones Exteriores.
Más allá del ánimo festivo del cónclave, el clima que sobrevuela a la Cancillería por estas horas es de inquietud. El grueso de los funcionarios que ocupan posiciones de jerarquía presentarán su renuncia a Héctor Timerman, luego de que asuma el martes próximo.
Entre ellos están la mano derecha de Taiana en el ministerio, Rodolfo Ojea Quintana; el jefe de Gabinete, Alberto D´Alotto y el vicecanciller, Victorio Taccetti. Una ola de rumores sobre el equipo que llevaría Timerman al Palacio San Martín circulaba entre los miembros de la diplomacia, pero no había certezas.
En paralelo con esto, eran muchos los funcionarios que bromeaban ayer al atender las llamadas en sus teléfonos celulares. "Pará que nos están escuchando", repetían, con cierta picardía. Hacían alusión a la presunta "deslealtad" de Taiana de hablar con la prensa.






