
El Gobierno descarta denunciar el tratado que creó la diócesis militar
Pampuro dijo que se debe analizar con delicadeza la continuidad del obispado
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El Gobierno insistió ayer en que se debería analizar la conveniencia de mantener el obispado militar, aunque en la intimidad el presidente Néstor Kirchner descarta denunciar el tratado con el Vaticano de 1957 por medio del cual se instituyó esa diócesis.
La explicación es simple, indicaron ayer fuentes de la Cancillería familiarizadas con la estrategia oficial. Si la Argentina rechazara en forma unilateral el concordato, agravaría el conflicto con la Santa Sede iniciado a partir del decreto presidencial que despojó del cargo al obispo castrense, Antonio Baseotto. Se rompería, así, la posibilidad de retomar el diálogo diplomático para salir de la crisis.
Al mismo tiempo, el Gobierno instaló en los medios de comunicación la idea de revisar la continuidad del obispado castrense. De ese modo, se cubre en el caso de que Roma acuse formalmente a Kirchner de incumplir el acuerdo.
El ministro de Defensa, José Pampuro, fue el encargado ayer de mantener la discusión en los medios. Opinó que la diócesis militar "no es indispensable", pero aclaró que cualquier modificación en su estructura debe analizarse con cuidado.
"Hay una vieja tradición en la Argentina de la vicaría castrense. Pero es una cosa que se puede evaluar si hace falta o no: realmente creo que no es una cosa indispensable, pero a juicio de tener una buena relación con el Vaticano, hay que estudiarla delicadamente", dijo en declaraciones recogidas por la agencia DyN.
Los dichos de Pampuro encierran una clave: el Gobierno sigue aferrado a la posibilidad de negociar con la Iglesia para salir del conflicto que estalló hace dos semanas.
Kirchner quitó el cargo del Estado y el sueldo a monseñor Baseotto por medio de un decreto en el que cuestionó la dura manera que empleó el obispo para criticar la postura favorable a la despenalización del aborto del ministro de Salud, Ginés González García.
Baseotto había apelado a una cita bíblica que habla de "colgar una piedra y tirar al mar" a quienes amenacen a los niños. El Gobierno interpretó que esa frase recuerda los "vuelos de la muerte" de la dictadura.
Desde hace 10 días, el Gobierno espera una posible réplica por escrito del Vaticano. Hasta ahora, la Santa Sede sólo se pronunció por medio del vocero Joaquín Navarro-Valls, que advirtió sobre una posible violación de la libertad religiosa del obispo castrense.
En punto muerto
La especulación periodística -sostenida en fuentes del Episcopado- de que llegará al Presidente una dura carta desde Roma movilizaron al Gobierno a poner en duda la vigencia del concordato con el Vaticano. Hasta anoche, las comunicaciones diplomáticas seguían interrumpidas.
En la práctica, el concordato ha sido suspendido, pero tanto en la Cancillería como en la Casa Rosada consideran que todavía es posible enmendar la situación sin una decisión diplomática drástica.
El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, fue el primero en destacar en público que Kirchner está dispuesto a analizar la continuidad del obispado castrense. Hay países como Uruguay y México donde no existe una diócesis militar. Pero también dijo que, en caso de modificarse, se hará en el contexto del diálogo bilateral.
Pampuro continuó ayer con esa línea argumental. Auguró que la situación con la Iglesia "vaya apaciguándose" de modo que se llegue a la "normalidad" en poco tiempo.
"Creo que lo necesitamos de ambos lados y que es el camino que ha tomado para definirlo la Secretaría de Culto. Esperemos que tenga una solución rápida", añadió el ministro, consultado por la prensa a la salida de un acto en el Museo del Holocausto de la ciudad de Buenos Aires.
Según aclaró el ministro, la decisión del Presidente implica que Baseotto ya no ejerce más el obispo castrense, pero puede oficiar misa en otros ámbitos.
El Episcopado argentino ha reclamado que esa garantía sea expuesta por escrito. Esa posición recibió ayer el apoyo del ex presidente Eduardo Duhalde: "Hay algunas salidas que son bastantes sencillas: el secretario de Culto le informa ya oficialmente al embajador del Vaticano y así se terminaría este tema", dijo en declaraciones difundidas por DyN. El Gobierno adelantó que no presentará esa aclaración.
Críticas de Sobisch
- (Télam).- El gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, expresó ayer su respaldo a la posición del Episcopado en la polémica por los dichos del obispo castrense, Antonio Baseotto, y abogó por la vigencia de un "disenso maduro y responsable en un ámbito de respeto y la tolerancia". En una carta dirigida al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Eduardo Mirás, Sobisch criticó "el avance constante contra valores fundamentales como el derecho a la vida, el trabajo, la libertad, la protección de la familia y el respeto a las instituciones". Destacó también "el papel ordenador" de la Iglesia en los momentos más difíciles desde la recuperación de la democracia.
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