El Gobierno insiste con su proyecto para demoler el edificio de la ESMA

Diferencias: el PE estudia la estrategia para concretar el deseo de Menem; críticas de Olivera, de la Armada y de legisladores porteños.
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26 de enero de 1998  

Lejos de amedrentarse ante las críticas recibidas, el presidente Menem sigue firme en su idea de demoler el edificio de la ESMA y en el Gobierno buscan cómo hacer viable ese proyecto anunciado para reemplazar el ex centro de detenciones ilegales por un espacio verde y un monumento a la reconciliación nacional.

El problema es que, además de pocos adeptos, la medida cosechó impedimentos legales.

El juez en lo contencioso administrativo federal Osvaldo Guglielmino dictó una medida cautelar para suspender la demolición. Pese a que el jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, aseguró que el Gobierno apelará esa decisión, se fortalece otro de los frentes que dificultan el deseo presidencial.

Apenas conocido el proyecto de traslado de la ESMA a Puerto Belgrano, el gobierno porteño desempolvó una ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante, en diciembre de 1924, por la que se transfería a la Armada el actual predio de la ESMA.

Allí se establecía que el destino de esos terrenos era "la instalación moderna" de alguna de las escuelas de la Armada. Si esa finalidad variaba, continúa la ordenanza, los terrenos deberían volver "inmediatamente a poder de la Municipalidad", al igual que todas sus construcciones.

Ese es el futuro que la propia Armada prefiere para el predio situado en la Avenida del Libertador, cuando se concrete el traspaso de todos sus institutos educativos, incluida la ESMA, a Puerto Belgrano. Este proyecto tiene más de una año de vigencia. La novedad fue el monumento anunciado por Menem, una iniciativa que cayó muy mal dentro de esa fuerza. Por su parte, el gobierno porteño envió todos los documentos que sustentan su posición a la Procuración General de la ciudad .

"El proyecto presidencial es jurídicamente inviable", dijo a La Nación el vicejefe del gobierno porteño, Enrique Olivera.

Defensa menemista

El menemismo se prepara para defender la iniciativa presidencial: argumentará que, pese a que se demolería la ESMA, en el mismo predio seguiría funcionando la Escuela Superior de Guerra Naval y que, por lo tanto, mantendría el destino original con que esas tierras fueron donadas.

Por ello sostienen que el reclamo del gobierno local carece de fundamento, y que en el predio se podrá cumplir la voluntad presidencial.

El Concejo Deliberante había aprobado, en 1996, una resolución para crear el Museo de la Memoria Nunca Más en los terrenos donde funcionó el centro clandestino de detención El Olimpo, en Floresta, proyecto que no cuajó, entre otras razones, porque el predio pertenece a la Policía Federal.

Con su reciente anuncio, Menem dio pie a dos proyectos para emplazar en la ESMA recordatorios alternativos al suyo: uno es el de la ex subsecretaria de Derechos Humanos de su gobierno y actual legisladora porteña, Alicia Pierini (PJ); el otro pertenece a la diputada María del Carmen Banzas (UCR-Buenos Aires), quien propone que se concrete el Museo de la Memoria Nunca Más, no ya en El Olimpo, sino en la ESMA.

Legisladores aliancistas se entusiasman con invitar a los ex miembros de la Conadep para formar una comisión asesora de este museo. Paradójicamente, también sueñan con que Menem concrete su iniciativa de trasladar la ESMA, para habilitar al gobierno local a reclamar los terrenos.

"El predio sería ideal para el museo", dijo un funcionario radical muy interesado en que los argentinos puedan recordar hechos trágicos de su pasado en el exacto lugar donde muchos de ellos ocurrieron.

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