
El Gobierno revisa la explosión de Río Tercero
Fernández recibió a los querellantes
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El ministro del Interior, Aníbal Fernández, recibió a los querellantes de la causa judicial por la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, que el 3 de noviembre de 1995 destruyó parte de la ciudad cordobesa y ocasionó la muerte a siete personas y más de mil heridos.
La querellante Ana Gritti, abogada y viuda de una de las víctimas, concurrió a la audiencia en la cartera política con sus abogados Aukha Barbero y el ex diputado del Frepaso Horacio Viqueira, para poner al tanto al ministro sobre los avances en la investigación que irá a juicio oral en septiembre próximo "y sobre los indicios que permiten sostener -explicó Gritti a LA NACION- que se trató de una explosión programada".
Según comentó la abogada tras la reunión, el ministro Fernández "mostró una excelente predisposición y mucho interés en conocer el tema. También le solicitamos una audiencia con el presidente de la Nación".
En la Fábrica Militar de Río Tercero se acopiaron y acondicionaron los cañones, obuses, morteros y municiones del Ejército que fueron contrabandeados a Croacia entre 1991 y 1995, mediante tres decretos secretos que firmaron el entonces presidente Carlos Menem y sus ministros.
La explosión ocurrió cuando en Buenos Aires avanzaba la investigación de los envíos ilegales de armas a los Balcanes y a Ecuador, que llevó al procesamiento con prisión de Menem y su ex cuñado Emir Yoma, aunque luego la Corte Suprema de Justicia los liberó. También por la misma causa estuvo preso el ex jefe del Ejército teniente general Martín Balza y otros militares.
"Existe una firme relación entre la voladura (de la citada fábrica), que para nosotros siempre fue intencional, y el contrabando de armas", sostuvo Barbero.
Para Gritti, uno de los objetivos de la explosión "pudo ser la destrucción de pruebas sobre el contrabando".
Siete meses de peritajes
Lourdes Di Natale, la ex secretaria de Yoma, debía declarar como testigo en el juicio oral, pero murió el 1° de marzo último al sufrir una extraña caída desde una ventana de su departamento en un décimo piso.
Tres militares y dos civiles serán juzgados en el juicio oral en Córdoba por "estrago culposo".
Más precisamente, por algo muy secundario: no haber impedido la propagación del fuego que produjo la primera explosión en la fábrica. Ahora se realiza la instrucción suplementaria, previa a las audiencias, en un expediente que supera los 60 cuerpos (12.000 fojas), más los anexos.
"Pero los peritajes efectuados hace años descartaron en forma absoluta -explica Gritti- que el fuego se iniciara con una chispa o una colilla de cigarrillo, y hay muchos indicios que permiten sostener que las explosiones, porque fueron más de una, estaban programadas."
En este sentido, Horacio Viqueira agrega que, desde hace siete meses, "se están desarrollando importantes estudios periciales sobre el origen de la explosión".


