El grito del tero
El diccionario define al tero o "teruteru" como "un ave zancuda que habita en la Argentina, Uruguay y Paraguay, que anda en bandadas y alborota con sus chillidos al levantar el vuelo". A éstos, que son sus rasgos "físicos", habría que agregarle otro que llamaríamos "psicológico" porque el tero grita en un rincón del campo pero arma su nido en otro, para despistar a sus rivales.
¿Qué "grita" hoy la disminuida bandada oficialista? Que ha procurado apoderarse de las reservas del Banco Central con el noble propósito de honrar la deuda externa mientras sus rivales se le oponen con el avieso propósito de precipitar de nuevo a la Argentina en el tan temido "default". Otra vez, el socorrido argumento de los buenos contra los malos. En la medida en que le siguiera la corriente, aceptando implícitamente que lo que aquí está en juego es el prestigio del país frente al mundo, la oposición quedaría del lado del incumplimiento de nuestras obligaciones soberanas mientras que el Gobierno respondería por su parte a la elevada intención de avanzar decididamente hacia la concreción del "Fondo del Desendeudamiento", que es el nuevo título que ahora propone en lugar del fenecido "Fondo del Bicentenario".
Llama la atención que esta consigna provenga de un gobierno que se autotitula "de izquierda", pero la verdadera objeción contra la iniciativa oficial no reside en esta aparente incoherencia ideológica sino en la convicción de que lo que buscan los Kirchner en esta instancia no es pagar como sea la deuda externa sino tapar, también como sea, el profundo agujero fiscal que han cavado mediante el aumento exponencial del gasto público con ayuda del cual han querido comprar en los últimos años la voluntad de los gobernadores, los intendentes, los legisladores, los empresarios y la doliente masa de los pobres. Este es el verdadero "nido" de nuestros teros, aunque ellos griten en otra parte.
Mientras procura por su parte mantener un diálogo improbable pero aún así necesario con el kirchnerismo, al que quisiera representar como puede el tímido senador Pampuro, el senador Morales, que es el vocero de la oposición en esta tragedia de enredos, debe desnudar cuanto antes la verdad de lo que ocurre, denunciando junto con la nueva mayoría del Congreso que el dilema que debe preocupar a los argentinos de hoy no es pagar o no pagar la deuda externa sino refrenar o no refrenar la voracidad de la insaciable "caja" con ayuda de la cual los Kirchner han montado el vasto aparato clientelístico que es la última arma que les queda.
Esta tarea no les será fácil a los opositores, no sólo porque deberán disipar ante la gente la confusión que genera la falsa hipótesis del "desendeudamiento", sino también porque reordenar las alocadas finanzas del Estado conllevará un alto costo político de cara a las próximas elecciones presidenciales.






