El kirchnerismo avanza con el presupuesto
Después de una extensa sesión se encaminaba a darle media sanción al proyecto, pese a las críticas opositoras
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La Cámara de Diputados se aprestaba al cierre de esta edición a dar media sanción al proyecto de presupuesto 2013. La iniciativa prevé una inflación del 10,8 por ciento anual, a pesar de que todas las estimaciones privadas la sitúan arriba del 20%, al tiempo que anticipa un crecimiento del PBI del 4,4%, cifra que, según la oposición, es demasiado optimista. Pese a las críticas, el oficialismo se disponía a imponer su cómoda mayoría en el recinto para aprobar la ley.
En la maratónica sesión, oficialismo y oposición pusieron en contraste dos visiones opuestas de país: para los kirchneristas, la economía experimentará un repunte gracias a la soja y la recuperación de Brasil, mientras que la oposición vaticina que el crecimiento será mínimo por la desaceleración económica de este año, la falta de inversiones, el retraso cambiario y la alta inflación.
Pero el oficialismo no acusó recibo. Es más, ratificó la continuidad del cepo cambiario y de las restricciones a las importaciones en favor de la pesificación de la economía. También la posibilidad de usar reservas del Banco Central para gastos de capital, una de las innovaciones más polémicas del presupuesto.
"El Gobierno no va a convalidar tasas de ahorro monumentales, devenidas de ganancias en dólares de la misma magnitud", arremetió el presidente de la Comisión de Presupuesto, el oficialista Roberto Feletti, quien advirtió: "Para que haya valorización de la moneda local, los pesos se tienen que transformar en inversión".
Las palabras de Feletti desataron una catarata de críticas opositoras. "No va a haber inversión si no hay ahorro, y no se ahorra en pesos si se pierde un 25% del capital por la inflación", respondió Alfonso Prat-Gay, jefe de bloque de la Coalición Cívica.
"Este presupuesto es más pan para hoy y hambre para mañana", enfatizó Eduardo Amadeo (Frente Peronista). "El Gobierno seguirá financiándose con inflación y presión fiscal y, como dijo Feletti, va a tratar de que la gente no ahorre. O sea, no quieren un país con futuro", agregó.
Por su parte, el diputado Fernando "Pino" Solanas (Proyecto Sur) acusó al Gobierno de burlarse "de los 40 millones de argentinos fijando pautas de crecimiento e inflación falsas", a lo que Alicia Ciciliani (FAP) agregó: "De progresista, este presupuesto kirchnerista tiene poco". "Mentiras como este presupuesto son las que desmoralizan a la sociedad y desestabilizan la gobernabilidad", asestó Oscar Aguad (UCR).
Los cuestionamientos opositores encontraron un inesperado aliado oficialista: el riojano Jorge Yoma. Si bien aclaró que votaría a favor del presupuesto, Yoma tuvo conceptos duros. "La inflación existe, erosiona el poder adquisitivo y la rentabilidad de las economías regionales, favoreciendo a sectores concentrados de la industria", exclamó.
Críticas de De la Sota
La situación de las provincias, la mayoría de ellas en rojo fiscal, fue uno de los ejes del debate. "El proyecto oficial incrementa las desigualdades, ya que las provincias reciben el 24,8% de los recursos, mientras que el Gobierno, el 75,2%", advirtió el radical Enrique Vaquié.
"El Poder Ejecutivo centraliza y los gobernadores no están seguros de casi nada porque todo depende de su relación con el Poder Ejecutivo", señaló, a su turno, el diputado Felipe Solá, quien, no obstante, anunció su voto a favor.
Sentado en uno de los palcos del recinto, el gobernador cordobés José Manuel de la Sota escuchaba atento. Su visita fue para respaldar a su diputado Francisco Fortuna, autor de una iniciativa que propone hacer automáticos los giros de recursos de la Nación a las provincias que no transfirieron las cajas jubilatorias, entre ellas Córdoba. "En el presupuesto es muy poco lo que hay para Córdoba en obras públicas, siendo que mi provincia es una de las que más recursos aportan a la Nación", protestó el gobernador.





