
El más fiel hombre del Presidente
Aiello, de vecino a secretario privado
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"Mi única lealtad es para el Presidente. Si tengo que pisotear a alguien en la cabeza por él, lo hago", ha dicho Leonardo Aiello, mitad en broma, mitad en serio, con su estilo tan particular. Lo dice, y lo cree.
Vive para el Presidente. Y así lo reconocen hasta sus más íntimos, aquellos que lo ven salir de su casa a las 6 y volver a la noche, cuando De la Rúa ya cerró las puertas de su hogar.
Y también lo afirman los que recuerdan la imagen de Aiello pasando la noche en un sillón, en la antesala del despacho que De la Rúa tenía como jefe del gobierno porteño, para empezar a trabajar más temprano. Incluso los fines de semana.
Aunque la primera dama, Inés Pertiné, lo mira con recelo por sus modales poco pulidos, la esposa del Presidente se rindió ante la evidencia de la fidelidad incondicional que Aiello demostró por su marido. Hay quienes recuerdan al secretario de De la Rúa llevándole un vaso de leche por las noches, cuando éste aún luchaba para alcanzar la presidencia.
La entrañable amistad entre ambos nació cuando se conocieron una tarde, hace cinco años, en Pilar. Los dos tienen sus quintas en Villa Rosa, y se encontraron en una reunión vecinal por un problema de pavimentación. De la Rúa quedó impresionado por la eficacia negociadora de ese hombre que siempre iba al grano.
Aiello, dueño de una empresa de repuestos para el automotor, empezó a acompañar a De la Rúa en la campaña para jefe del gobierno porteño, su trampolín hacia la presidencia. El mandatario lo recompensó con un puesto a medida: cuando asumió, lo nombró titular de la Dirección de Material Rodante, algo así como jefe de la logística en la vía pública.
Desde allí, Aiello enviaba camiones y vehículos de la comuna para asistir a la policía en operativos para levantar puestos ilegales en Once y Retiro o para retirar carteles que obstruían la vía pública. Allí también comenzaron sus contactos con los gremios.
Este Aiello es hermano de José, que trabajó con Menem en el área de Prensa y como titular del Comité Federal de Radiodifusión (Comfer).
Sonrisas públicas
Este hombre cuarentón, casado, con dos hijos varones, que aparenta más años de los que tiene, nunca pierde la sonrisa en público. Ni siquiera cuando termina el día, exhausto, tras acompañar al Presidente al interior. "Soy un hombre de cabotaje", se justifica cuando se le pregunta por qué no acompaña a De la Rúa al exterior. En realidad, prefiere un bajo perfil: se sabe poco hábil para manejarse con los medios y nunca hace una declaración pública.
No es ése el único motivo: cuando viaja, el Presidente se asegura de que su hombre de máxima confianza lo mantenga al tanto de lo que sucede en los entretelones de la política.
Con la llegada a la Casa Rosada, Aiello se convirtió en uno de los tres secretarios privados del Presidente (los otros dos son Ricardo Ostuni y Ana Cernusco). Con su estilo hiperpragmático y rudo -su léxico está plagado de malas palabras-, fue adquiriendo el papel de hábil negociador en conflictos que parecen sin salida.
Negocia con Hugo Moyano, Rodolfo Daer y la Corriente Clasista y Combativa. Y cuando Carlos Ruckauf se endurece (al menos ante cámaras), Aiello conversa amigablemente con el secretario general bonaerense, Esteban Caselli.

