El menemismo no quiere saber nada de su relación con Moneta
Sólo Menem admite que fue su amigo personal; los ex funcionarios eligen el silencio
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El 2 de julio de 1999, la Justicia ordenó la captura del banquero Raúl Moneta por el vaciamiento del Banco de Mendoza, y Carlos Menem, su amigo personal y entonces presidente de la Nación, pidió a sus ministros que ninguno abriera la boca.
Casi dos años después, con el menemismo fuera del poder y Moneta investigado por el Senado de los Estados Unidos por supuestas maniobras de lavado de dinero, Menem es el único que defiende la relación que lo unió durante sus diez años de gobierno al banquero mendocino.
Pero los menemistas que tuvieron alguna vinculación con Moneta, o que por estar cerca del ex presidente conocían el grado de relación que tuvo el mendocino con el gobierno justicialista, hoy no quieren recordarlo.
Ni siquiera quieren hablar en público del hombre que participó de algunas reuniones de gabinete y que estuvo al lado de Menem cuando el ex presidente de los EE.UU. Bill Clinton visitó la Argentina, en octubre de 1999.
Hasta el propio banquero busca sacarse lo que cree se convirtió en una carga: su identificación con el menemismo."No soy un oscuro especulador que se llenó de dinero durante el gobierno de Menem", afirmó en el programa "Hora clave", de Mariano Grondona. Allí denunció también una campaña de la prensa en su contra, en medio de la difusión del informe del Senado de los EE.UU.
Negó, en varias oportunidades, haber sido amigo personal del ex presidente. "Nunca tuvo una amistad particular, especial y menos comercial con Menem", dijo a La Nación un allegado a Moneta. El ex secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, que lo conocía bien, lo avala: "Moneta es un banquero que tuvo relaciones con distintos políticos, Menem fue uno más", dijo, ante sus íntimos, el fiel compañero de Menem en las canchas de golf y en la vida.
Moneta define su relación con el ex presidente como una "relación cultural", según pudo saber La Nación . Esto significa haber compartido con Menem "inquietudes folklóricas": por ejemplo, varias veces ofreció su estancia de Luján para que Menem agasajara a líderes internacionales.
Sin embargo, ante la insistencia de La Nación por saber si Moneta seguía negando la amistad que Menem sí admite en público, aseguró: "Sí, soy amigo de Menem. Le tengo aprecio, estima, y es un gran estadista", dijo.
Moneta le hizo varios regalos criollos a su amigo presidente: mates de plata y objetos que Menem llevó a su residencia La Rosadita, de Anillaco. Tuvo otros gestos: pagó, por ejemplo, el servicio de comida y el ballet de los caballos criollos cuando Clinton vino a la Argentina. También habría obsequiado a Jaques Chirac, en nombre de Menem, unos caballos de pura sangre.
El banquero mendocino está imputado por el delito de administración fraudulenta en una causa, a cargo del juez Gustavo Literas, por el vaciamiento del Banco de Mendoza. El Senado norteamericano determinó que el Federal Bank, un banco off shore en las Bahamas, era propiedad del financista mendocino y que operaba en triangulación con el Banco República (que también pertenecía a Moneta) y el Citibank de Nueva York. Se presume que el origen de los fondos que circulaban en esas operaciones era ilegal.
A esto se sumó la decisión del presidente Fernando de la Rúa de que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) investigue si el República Holding, controlado por el banquero, evadió impuestos. El grupo, que tiene acciones en CableVisión, Torneos y Competencias y Fibertel, fue investigado en 1999 por el mismo delito, y se habrían detectado irregularidades por 6 millones de pesos.
Vínculos en el poder
Moneta asegura hoy que no era amigo de quienes integraban el círculo íntimo de Menem. Pero conocía a varios: Ramón Hernández, Armando Gostanián, Carlos Corach, Eduardo Bauzá y Eduardo Menem.
Fue el banquero preferido de Menem, aunque Kohan dice que fue uno más, como los "tantos que iban a cenar a la residencia de Olivos o veían al presidente (por el ex presidente)".
Por la estrecha relación que varios de los funcionarios del menemismo tenían con Moneta, éste los invitaba a las fastuosas fiestas de casamiento de algunos de sus hijos. Menem, por supuesto, siempre era el invitado VIP.
El diciembre de 1998, más de 1500 personas asistieron, por ejemplo, a la Sociedad Rural al casamiento de Raúl Cruz, hijo del entonces presidente del Citicorp Equity Investment. Menem llegó sonriente. También estuvieron en la fiesta José Luis Manzano y Jorge Domínguez, entre otros.
En esa época, en el menemismo se comentaba que en el 4º piso del Banco República cenaban con el banquero -que es apegado a su familia y creyente- Manzano, Ramón Hernández, Kohan y Eduardo Menem.
El hermano del ex presidente y actual senador del PJ niega esos encuentros. "A Moneta lo vi dos o tres veces en mi vida y nunca estuvimos solos, y menos en mi despacho. No pueden imputarle la condición de menemismo como una carga política", dijo el senador a un colaborador que transmitió el mensaje a La Nación .
El diputado Gustavo Gutiérrez, que, con Elisa Carrió, impulsó la investigación sobre lavado de dinero del Senado norteamericano, había denunciado que los senadores Menem y Bauzá habían intentado ayudar al banquero cuando el banco de Mendoza estaba a punto de caer. Esto habría implicado para el Estado 1400 millones de pesos para sanear los bancos provinciales de Mendoza y de Previsión, que se fundieron en dos años.
Bauzá también desconoce alguna vinculación con Moneta y negó haber intentado evitar la caída de Moneta. "El Flaco fue uno de los enemigos de Moneta, nunca lo apoyó", dijo a La Nación una fuente que trabaja con el senador, uno de los operadores políticos preferidos de Menem.
Corach tampoco quiere hablar sobre qué tipo de relación tenía el banquero con el menemismo y que, como demuestran su participación en encuentros públicos y los ciertos beneficios que recibió (como un redescuento, en mayo de 1999, de 89 millones de pesos que le dio el Banco Central al Banco República), no era un empresario más. Desde que dejó de ser ministro del Interior, Corach mantiene un bajísimo perfil político y de Moneta tampoco quiere hablar.
Kohan se irrita cuando se menciona a quien controló el grupo CEI asociado al menemismo. "Entonces, todos los empresarios son menemistas", dijo a La Nación .
Pero la estrella del banquero mendocino, que apoyaba la inconstitucional re-reelección de Menem, brilló en la década menemista y se apagó cuando el menemismo preparaba su retirada del poder, en 1999.
El propio Moneta admite que, cuando estaba en los agasajos a Clinton, Chirac o Felipe González, todos se le acercaban. En su estancia de Luján lo visitaban varios de los menemistas que hoy no quieren hablar de él. Salvo Menem, que reivindica a su amigo porque dice que siempre está con ellos, en las buenas y en las malas.





