El paraíso privado en el que Alberto Rodríguez Saá mira su "otro país"
Polémica por el apoyo del gobierno de San Luis a un predio que el ex mandatario construyó para realizar actividades artísticas y deportivas con sus amigos
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ESTANCIA GRANDE, San Luis.– Son cuarenta kilómetros por una impecable autopista los que separan de la gris capital provincial a este nuevo, colorido y exclusivo paraíso, rodeado de montañas de ensueño, vegetación abundante y algunos secretos muy bien guardados por los dueños del poder provincial.
Nacida hace poco más de cuatro años de la unión de siete cantones o pequeños poblados, Estancia Grande es el refugio privado que el ex gobernador Alberto Rodríguez Saá; su mujer, Delfina Frers, y sus amigos de la política encontraron para desarrollar actividades artísticas, reuniones sociales y deportes sin cruzarse más que con los 500 habitantes de esta exclusiva villa puntana.
Tres canchas de polo de primer nivel internacional; escuela de equitación, escuelas y talleres, una radio, complejos polideportivos, y hasta un complejo cultural y teatral en el que el ex gobernador suele deleitar con sus interpretaciones a amigos y curiosos forman parte del paisaje cotidiano de este bello e inquietante país dentro del "otro país" que los hermanos Rodríguez Saá construyeron desde 1983, año en el que llegaron al poder en San Luis y que hoy continúa el gobernador Claudio Poggi.
No hay aquí, por cierto, problemas de financiamiento para obras y desarrollo . A fines de junio, la Legislatura provincial de mayoría justicialista aprobó sin ruborizarse el presupuesto anual 2012 para este joven municipio. Son más de 15 millones de pesos, diez veces más que lo que perciben localidades de la misma provincia y con similar cantidad de habitantes.
Para Walter Ceballos, jefe del minoritario bloque de la UCR en la Legislatura provincial, "se trata de una desigualdad enorme para con otras localidades, como Zanjitas, o Juan Llerena, por dar sólo dos casos. Pero claro, allá vive el poder de la provincia", afirmó a LA NACION.
El arte está, aquí, casi por todos lados, comenzando por el puesto policial que detiene cada auto que intenta ingresar en Estancia Grande por la entrada principal.
"Sí, lo hizo El Alberto", dice con una sonrisa orgullosa la oficial que pide documentos a LA NACION. Su mirada se deposita en una exótica escultura hecha con hierros y madera que representa una figura humana.
El sendero de la pendiente deja ver un proyecto de enorme dique en el que trabajan dos monumentales grúas. Más allá aparecen un estadio de fútbol y una capilla.
Pasando un pato de metal con ojos anaranjados que despide agua por todos sus flancos aparece la intendencia de Estancia Grande.
"«El Negro» les avisó que no estaba, ¿no? Bienvenidos", dice relajada Juanita Kluch, la viceintendenta de Estancia Grande. "El Negro" es Ricardo Videla, ex legislador, ex presidente de Sapem constructora y amigo personal de los hermanos Rodríguez Saá, quien en 2008 fue electo "en una reunión de vecinos" como delegado normalizador, cargo que recién revalidó en las urnas en octubre pasado.
Dueña de la estancia El Virorco, a pocos kilómetros de allí, Kluch se entusiasma con los proyectos por venir. "Acá enfrente vamos a hacer un centro comercial. Y allá al costado, un hotel de cinco estrellas", asegura mientras señala el horizonte cercano.
La viceintendenta defiende el proyecto, que nació de la unión de las localidades de El Amparo, Barranquitas, El Virorco, Estancia Grande, Alto Grande, El Durazno Alto y El Durazno, donde vive Rodríguez Saá.
El intendente Videla dice estar de viaje. Pero habla su segunda. "Las críticas son políticas, que el resto de los municipios no haga cosas no es nuestro problema. «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos»", dice Juanita con sus intensos ojos claros.
Desde el radicalismo, claro, no piensan lo mismo. "Hemos atacado la desproporción en la asignación presupuestaria de los municipios", afirmó el diputado Jorge Lucero, otro de los integrantes del bloque de cinco diputados de la UCR sobre 43 en total.
"El gobernador [Poggi] participó de la elaboración del presupuesto actual como jefe de gabinete y lo está ejecutando ahora. Si no es su decisión, se trata de una imposición de alguien", ironizó el joven diputado radical.
Expropiación polémica
La zona atraviesa, aún, algunos focos de conflicto. Más de un año atrás, 50 familias fueron expropiadas en acuerdo con las autoridades locales para construir allí un centro de salud y otros emprendimientos.
Mario Escudero, veterano poblador del lugar, no aceptó el acuerdo y hasta organizó marchas en el centro de San Luis como modo de protesta. Su caso está, hoy en día, en manos de la justicia puntana.
Sin embargo, las críticas que recibe el proyecto no hacen mella en el avance del desarrollo de Estancia Grande. El propio Rodríguez Saá mejora día tras día su centro cultural Los Cedros (al que tuvo acceso LA NACION, aunque el ex mandatario no aceptó entrevistas), y las enormes y coloridas esculturas que rodean al escenario montado al aire libre son una muestra de su arte abstracto.
Dicen en el pueblo que el ex gobernador y ex senador nacional prepara un exquisito dulce de membrillo en El Durazno y participa, junto con Frers, según confirmó la viceintendenta de la localidad, de fiestas "temáticas", en las que se los puede ver tanto a Alberto Rodríguez Saá como a sus amigos disfrutar de tertulias disfrazados con trajes de época.
Todo parece posible en el polémico paraíso construido entre sierras y sugestivos silencios puntanos.
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