
El piquetero que sueña con llegar a la Presidencia
Un especialista en armar escándalos
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Histriónico, mediático y calculador: Raúl Castells, el primer líder piquetero detenido durante el gobierno de Néstor Kirchner, es especialista en capitalizar los escándalos que protagoniza para acrecentar su figura política.
Castells lidera con fuerte sesgo personalista el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), un grupo que no mantiene diálogo con la Casa Rosada. Su mano derecha en la organización del movimiento es su mujer, la dirigente Nina Pelozo, que en los últimos meses abandonó su bajo perfil al encabezar varias marchas (en ausencia de su marido) y aparecer en la tapa de una revista de actualidad con actitud provocativa.
El dirigente piquetero, que ayer fue detenido por quinta vez, comenzó a hacerse conocido a principios de los años 90, cuando acompañaba a Norma Plá en las marchas que todos los miércoles hacía su grupo de jubilados. En 1993, fundó el MIJD (por entonces se llamaba MIJP, con "Pensionados" en lugar de "Desocupados"), que integró la Corriente Clasista y Combativa (CCC). Pero en 1999 cortó relación con esa agrupación, por discrepancias personales con el dirigente Juan Carlos Alderete, con quien terminó enemistado.
"Quería dirigir todo de una manera personalista; para él primero está la figura y después la agrupación", recordó Alderete. "Buscaba siempre quedar detenido para obtener protagonismo, y eso mismo hizo estos días en la ocupación del Ministerio de Trabajo", dijo meses atrás.
La historia se repetiría años más tarde, cuando distintas desavenencias llevaron al MIJD a alejarse del Bloque Piquetero Nacional, encabezado, entre otros, por Néstor Pitrola. Con el piquetero oficialista Luis D´Elía las diferencias son ya irreconciliables.
De muy buena llegada a los pobres de la zona sur del conurbano bonaerense, Castells incrementó su fama mientras estuvo en la cárcel. En esa época, recibió el apoyo del ex presidente Adolfo Rodríguez Saá, del intendente de San Miguel, Aldo Rico, y del líder camionero Hugo Moyano, que no dudó en recibirlo a los pocos días de asumir la conducción de la CGT oficial.
Exposición mediática
Este año, su perfil de piquetero opositor lo impulsó a crear aún más situaciones que lo colocaron en el centro de la atención pública.
La toma del Ministerio de Trabajo durante casi una semana y la ocupación de empresas privadas (como el casino en el Chaco) fueron algunos de los hechos que multiplicaron su rostro en los medios, que causaron no poco malestar en otras agrupaciones de desocupados (el día que tomó los locales de McDonald´s los piqueteros de Pitrola habían realizado una multitudinaria marcha que quedó opacada por la movida de Castells).
Castells nació en Rosario hace 50 años, pero vivió en Mar del Plata hasta los diez años. Luego su familia se mudó al barrio de Haedo. Nunca conoció a su padre biológico. Junto con sus cuatro hermanos, aprendió el oficio de su padrastro, un pulidor de pisos de mosaicos. Desde hace 11 años comparte su vida con Pelozo. Ambos tienen dos hijos, cada uno de matrimonios anteriores.
Militó en el Movimiento Al Socialismo, se reconoce admirador de Mao Tse-Tung y con frecuencia expresa sus deseos de ser presidente de la Nación.
El MIJD se caracteriza por ser una de las agrupaciones de mayor organización. Tiene 2350 centros en 21 provincias y agrupa casi a 50.000 personas. Las decisiones últimas recaen en Castells.
Sus detractores señalan que montó una estructura verticalista. Castells declara 9000 subsidios del plan Jefes y Jefas de Hogar y dice no recibir ningún tipo de financiación salvo el aporte de sus integrantes. El MIJD tiene varios emprendimientos productivos, entre ellos, una cochería fúnebre, una fábrica química y otra textil.
En las marchas, a las que van mujeres y gente mayor, todos con chalecos amarillos, se distribuyen planillas en las que los piqueteros dan constancia de su asistencia. En voz baja, algunos revelan que la asistencia a los piquetes es una de las condiciones para acceder a los subsidios.
El dirigente se comunica con sus seguidores de una manera paternalista y entre muchos piqueteros Castells ejerce una verdadera fascinación.



