El PJ no rompe el diálogo

Con distintas visiones buscan mantener la gobernabilidad
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8 de diciembre de 2001  

Después de soltar algunas malas palabras, Carlos Ruckauf puso plazo a su relación con el Gobierno en la cara de Chrystian Colombo: "Si el lunes no aparecen los bonos, olvídense de la provincia de Buenos Aires... para todo". Mientras eso sucedía, Carlos Menem definía su terminante posición delante de economistas y hombres de confianza: "Hay que hacer todo para mantener la gobernabilidad".

Este es el reflejo más fiel de cómo se vive la más dramática crisis del Gobierno en el justicialismo: con diferentes visiones sobre los márgenes que existen para dar un apoyo político a la salida económica que busca desesperadamente Domingo Cavallo con el FMI y que mantiene cerca del abismo la propia estabilidad presidencial, a juicio de no pocos dirigentes políticos.

El justicialismo no tiene, orgánicamente, un plan económico alternativo para llevarle a Fernando de la Rúa. Primero, porque no hay un líder al que todos respeten y al que respondan. Segundo, porque conviven, desde hace dos años, las ambiciones presidenciales de los gobernadores Ruckauf, José Manuel de la Sota, Carlos Reutemann y las de Menem.

Sin embargo, y pese a que sus principales dirigentes analizaron en las últimas horas algunos caminos frente a una virtual renuncia de De la Rúa (hipótesis que se mantiene como posible), los dirigentes justicialistas, en su mayoría, están dispuestos hoy a sostener la continuidad de su mandato. Pero tienen límites y no quieren pagar un alto costo político por eso.

En medio de un clima de tensión social y económica, la incógnita es hasta cuándo y cómo hará la mayoría de los peronistas para sostener un apoyo que dio hasta ahora.

"Haremos todo lo que sea para salvar a la patria", dijo ayer el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta, a LA NACION. La frase sonó dramática. En realidad, el senador no pudo explicar qué medidas concretas incluía esa disposición.

El Gobierno busca un aval de la oposición en el Congreso, que no tiene, para aprobar un presupuesto que implica un ajuste millonario, entre otros puntos. Además, en el PJ no todos están dispuestos a responder a todas las convocatorias del Gobierno.

Es claro que Ruckauf, que administra una provincia con problemas financieros, es uno de ellos. Está enfurecido con los funcionarios que lo sindican como una especie de "golpista" (ayer mostró su irritación casi a los gritos frente a Colombo).

Más allá de esa situación particular, De la Sota y Reutemann piensan parecido al gobernador bonaerense: que no pueden seguir respaldando al Gobierno en cada crisis mientras sus provincias están cerca del incendio. El problema es el mismo de los últimos meses: los gobernadores del PJ reclaman fondos que les corresponden por la coparticipación y acusan a la Nación no enviar ni siquiera bonos, como se acordó.

El Presidente, al menos hasta ahora, no se puso al frente de la negociación con el peronismo para buscar un apoyo que haga sustentable la economía de aquí en adelante. Delegó la negociación, aunque no el poder de la decisión final.

Otra vez, Colombo tiene en sus manos la relación con los que manejan el poder real en la oposición: los 14 gobernadores. En menos de 48 horas se reunió con los tres presidenciables y anoche llegó, casi sin avisar, a Puerto Iguazú, donde estaban reunidos los gobernadores del Frente Federal.

Según pudo saber LA NACION, al cierre de esta edición no había ofertas concretas del Gobierno. "No nos piden nada concreto y no podemos subirnos a una crisis que es de ellos", dijo un importante hombre del PJ, según la consideración del Gobierno.

Hay condiciones para que las gestiones que encabeza Colombo tengan algún éxito: que la Nación envíe los bonos adeudados a las provincias más comprometidas y qué traerá Cavallo de su misión en los Estados Unidos.

¿Aporte económico?

El único dirigente del PJ que prometió trabajar públicamente sobre un paquete de medidas es Menem, que el martes próximo reunirá en la sede del partido a economistas (no se saben todavía los nombres) para definir un plan, que debería después acordarse con gobernadores y legisladores de su partido.

Menem invitó ayer al piso donde vive con Cecilia Bolocco en Martínez a su hermano Eduardo, Carlos Corach, Eduardo Bauzá, Pedro Pou (ex titular del Banco Central), Rogelio Frigerio (nieto), Diego Estévez (economista) y el diputado Daniel Scioli.

En esa reunión se definió que habrá un apoyo institucional, se rechazó la modificación de la ley de acefalía para que la elección presidencial anticipada sea por ley de lemas (cambio que para algunos impediría que Menem se presentara en los comicios), según contaron Corach y Scioli a LA NACION. También se habló de la inconveniencia de aplicar ahora la dolarización, idea que Menem impulsa hace tres años. Pero ayer dijo que era "una alternativa válida cuando el país tenía reservas por 33.000 millones de dólares y se buscaba un acuerdo monetario con los Estados Unidos".

Menem apoya la continuidad presidencial (en las próximas horas se reunirá con De la Rúa), pero según dijeron dos fuentes que estuvieron con él parece que ve casi como escenario inevitable una devaluación o la entrada de la Argentina en cesación de pagos. Pese a que es señalado como el más interesado en empujar a De la Rúa al abismo, Ruckauf insistirá en un acuerdo "patriótico", que incluye medidas como la baja de impuestos.

En estos días, los hombres del PJ deberán decidir si van juntos a proponer un plan de apoyo al Presidente.

Acto del justicialismo porteño

  • El Movimiento por la Unidad y la Victoria Peronista (Muvip), liderado por Miguel Angel Toma y Cristian Ritondo, celebró anoche 15 años de su creación con un acto en el que estuvo el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, y que se realizó en la Asociación Vecinal Pueyrredón. Entre los dirigentes peronistas que concurrieron al encuentro se destacan Eduardo Rollano, Jorge Argüello, Fernando Maurette, Juan José Minichillo, Alejandro Amor, Miguel García Moreno y Guillermo Olivieri.
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