
El plan Bonex, camino a ser resucitado
El canje será obligatorio para los depósitos reprogramados y habrá un bono optativo para cuentas a la vista
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Si usted es uno de los que mantiene atrapado en el corralito algún depósito reprogramado, debe saber que el Bonex, que tras un fracaso parlamentario algunos dieron apresuradamente por muerto, goza de buena salud. De hecho, lo más factible es que resucite en los próximos días, si prosperan las negociaciones que están llevando adelante algunos diputados de la Comisión de Finanzas, funcionarios del BCRA y representantes de los bancos.
Lo más trascendente es que será un clon del plan que se aplicó en 1990, ya que los títulos públicos en dólares a 10 años de plazo se entregarán en planchas fraccionadas, lo que permitirá usar sus cupones como virtuales billetes que servirán, por ejemplo, para cancelar créditos en los bancos.
Ese regreso a la fuentes tiene en cuenta un dato: muchos de los ahorristas acorralados no tienen experiencia en operaciones con bonos, por lo que será difícil explicarles que los títulos les fueron acreditados en cuentas comitentes (y que quedan bajo la custodia del Banco de Valores) a las que sólo pueden acceder de manera virtual o por el resumen que les giren las entidades.
"De allí que, aunque demore más tiempo y suponga un costo mayor, está decidida la opción caratular, por lo que quien quiera llevarse los bonos a su casa y guardarlos en un cajón, podrá hacerlo", explicó una fuente ligada a las negociaciones a LA NACION.
Las sigilosas gestiones comenzaron pocas horas después de que el proyecto de ley ómnibus enviado por el ex ministro Jorge Remes Lenicov capotó en el Congreso. Y toman en cuenta una condición que fijaron los legisladores antes de empezar a conversar: que los bancos se involucren más en la solución del problema, para que no quede como que le transfieren toda la carga al Estado.
Pero como el canje de depósitos por bonos será compulsivo (en el caso de los algo más de US$ 28.500 millones reprogramados, que hoy están asentados como $ 40.000 millones, tras la conversión a $ 1,40 por dólar original), para esa parte de la operación se mantendrán las características originales: el bono será público, para asegurar la profundidad del mercado y evitar diferentes cotizaciones. Con ese mismo objetivo, se analiza establecer condiciones que permitan negociarlo en distintos tipos de operaciones.
El aporte de los bancos
El aporte de los bancos aparece en la parte optativa de la operación que se estudia y que supone persuadir a la mayor cantidad de ahorristas posibles para que acepten canjear el dinero que mantienen en cajas de ahorro o cuentas corrientes por un bono que se emitirá a menor plazo (será a 3 años) y en condiciones más interesantes.
En este caso, lo que se estudia es que el Estado emita un título que cada banco ofrecerá rescatar a sus ahorristas bajo condiciones especiales, fijadas por cada entidad, y que, en todo caso, deberán mejorar las que ofrece el bono estatal genérico, que servirá de plataforma de base de la operación.
Ayer, el titular de la Comisión de Finanzas de Diputados, Rodolfo Frigeri, aceptó que se está trabajando en ese sentido, pero aclaró que, en su caso, lo hace "a pedido del jefe del bloque del PJ, Humbero Roggero".
El legislador corroboró que el esquema en el que se está pensando contempla "un bono en dólares compulsivo para los depósitos reprogramados y la emisión de otro optativo para las cuentas a la vista y del que se harían cargo los bancos". Pero se rehusó a brindar más precisiones al respecto.
El objetivo final que se persigue con el canje de buena parte del dinero que está en cuentas a la vista es evitar una fuerte presión sobre el tipo de cambio que haga irrefrenable la suba del dólar (el libre o el paralelo, si finalmente alumbra un tipo de cambio fijo), ya que la cantidad de fondos que se acumuló allí dobla a la habitual ($ 32.000 millones, contra unos $ 14.000 millones habitualmente ligados a los movimientos transaccionales) y los analistas entienden que se trata de "ahorro desorientado".




