
El trabajo de los aventureros en busca del Polo Sur
Hay un aviso de búsqueda de personal que se hizo célebre en el mundo. Rezaba exactamente así: Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío agudo, largos meses en la más completa oscuridad, peligro constante y escasas posibilidades de regresar con vida. Honores y reconocimiento en caso de éxito.
No era un llamado muy alentador, pero sí claro, directo y honesto. Ni siquiera se mencionaba una recompensa económica suculenta que justificara presentarse. Lo previsible era que sólo hubiera unos pocos, entre desesperados y aventureros, que se animaran a responder. Sin embargo, hubo más de 5000 postulantes para cubrir cincuenta y cinco vacantes.
El aviso no era ciego, sino que estaba firmado por sir Ernest Shackleton y publicado en el Times de Londres, en 1914. El 8 de agosto de ese año partió la expedición con la tripulación completa, con el propósito de atravesar el continente antártico a pie, atravesando el Polo Sur. La historia de los innumerables avatares que sufrieron es conocida.
Finalmente, no lograron su objetivo, pero la mayoría sobrevivió. Lo importante aquí es preguntarse si hoy, cien años después, un aviso de selección de personal con aquellas características lograría juntar 5000 almas, masculinas y femeninas. ¿Cuál sería la respuesta?
La primera idea que puede surgir es que muy pocos, si alguno, iría a golpear la puerta de sir Shakleton con su CV en la mano. Ni loco arriesgarse por algo tan poco seductor como un salario bajo, sufrir frío, meses en la oscuridad y probabilidades de perder la vida.
Sin embargo, más allá de las diferencias de contexto, con un siglo de por medio, el aviso tiene ciertos atractivos que aun en nuestros días podemos tener en cuenta. En primer lugar, como se mencionara más arriba, la claridad del mensaje. No hay una importante empresa, sino un señor –que ya había obtenido su fama debido a expediciones anteriores–, pero de carne y hueso y con nombre y apellido.
Es en ese momento cuando se inicia el liderazgo que luego le fuera reconocido durante el transcurso de la aventura. Tampoco había promesas de desarrollo profesional ni fantasías anexas, sino la lisa y llana incertidumbre, sumada a un esfuerzo casi sobrehumano.
Obsérvese que la única recompensa posible era el honor de participar del emprendimiento. "Otras épocas", podrá decirse. "Hoy nadie trabaja por el honor", habrá quien asegure, pero deberíamos permitirnos unos minutos de duda.
Miles de ONG albergan a hombres y mujeres cuyo norte es su vocación, o su apetito de aventura. No es una raza exterminada, sino por el contrario, es allí donde podremos encontrar talentos de verdad. Por supuesto, son poco conocidos, pero no es una situación que les impida trabajar, sino todo lo contrario. Dispuestos a sufrir penurias, andan por ahí, muertos de frío o de calor, sin aire acondicionado ni estufas.
Entonces, podríamos rescatar del aviso de sir Shakleton algunas enseñanzas que aún tienen vigencia. No son necesarios los ocultamientos, anonimatos ni las promesas prodigiosas con luces de colores. En especial, muchos jóvenes necesitan desafíos o satisfacer la curiosidad, como la que seguramente tuvieron aquellos que deseaban saber cómo era el Polo Sur y ser los primeros en llegar. Habrá que tener en cuenta, por ejemplo, que puede resultar más valioso ofrecer un camino provocador que una remuneración que se ubique por las nubes. Todo ello, aceptando que Albert Camus tendría razón cuando sentenció que "una buena razón para vivir es una buena razón para morir".
jorgemosqueira@gmail.com
1
2El Gobierno anunció que la TV Pública transmitirá todos los partidos de la Selección durante la Copa del Mundo 2026
3Davos se convierte en una fortaleza para recibir a 65 mandatarios y 850 empresarios: Milei llega mañana
4El Gobierno apuesta a la recaudación de la publicidad para no gastar recursos propios en la televisación del Mundial de fútbol


