
En Córdoba falta combustible y hay alerta por los alimentos
La escasez alcanza al 90% de las estaciones de servicio; hablan de un "estado crítico"
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CORDOBA.- Mientras la Cámara de Expendedores de Combustibles de Córdoba reconocía que el desabastecimiento de nafta alcanzaba al 90% de las 500 estaciones de servicio de esta provincia, el ministro de Gobierno, Carlos Caserio, intentaba organizar custodias policiales para que los camiones tanque detenidos en los piquetes pudieran circular.
Ayer, esta ciudad amaneció con interminables colas frente a las pocas estaciones de servicio que racionaban el expendio de combustible y con una serie de piquetes que, tras la tregua del Día del Padre, volvieron a cortar las principales rutas de acceso a la provincia.
El panorama, que desde la Cámara de Expendedores de Combustibles definieron como "crítico y caótico", tiende a agravarse ya que la única planta de almacenamiento de la región situada en la localidad de Monte Cristo "no da abasto para atender las necesidades sólo de las estaciones de servicio de Repsol YPF", según dijo a LA NACION Raúl Castellanos, presidente de la cámara que agrupa a los estacioneros.
"Hay unas pocas estaciones de servicio de YPF que recibieron el combustible que pudo salir de la planta de almacenaje de Monte Cristo (a 40 kilómetros de esta ciudad); el resto está totalmente desabastecido", agregó. Según Castellanos, las petroleras Shell, Esso y Petrobras hace más de diez días que no pueden llegar con sus camiones a la provincia: "En Córdoba, Carlos Paz y Alta Gracia la situación es difícil, pero al menos YPF entrega nafta y gasoil; en el resto de la provincia, la cuestión es desesperante".
En la provincia de Córdoba hay 500 estaciones de servicio, y el 40% del mercado lo tiene YPF. En el caso del resto de las petroleras, se afirma que hay algunas que tienen sus mangueras cruzadas desde hace 14 días.
En la estación de servicio de Monte Cristo, a tres kilómetros de la planta de almacenaje de Repsol YPF, se vendía 100 pesos de gasoil por camión y 50 pesos de cualquier tipo de combustible para autos particulares. No se aceptaban tarjetas de crédito y sólo se podía abonar en efectivo o con tarjetas de débito.
En la ciudad de Córdoba, el viejo método de "voz en voz" alertó sobre la llegada de un cargamento de nafta a la estación de servicio del Automóvil Club situada sobre la avenida Sabattini. Allí había más de cinco cuadras de cola de autos y más de diez cuadras de motociclistas que esperaban llenar el tanque. Todos, además del vehículo por reabastecer, llevaban en sus manos bidones para sumar algo más de nafta de reserva. En los surtidores se había colocado un llamativo cartel: "No se vende nafta en botellas. No insista".
Los motociclistas podían llenar los tanques. No tenían tanta suerte los automovilistas. Sólo se vendían 50 pesos de gasoil y nafta súper. Nada de tarjetas de crédito. Y si bien es cierto que la gente aceptó mansamente la espera de hasta tres horas para conseguir algunos litros de nafta, por cuestiones de seguridad la concurrida estación de servicio cerró a las 22. Tenían previsto volver a vender nafta a partir de las 6 de hoy.
Al cierre de esta edición, el gobierno provincial y los expendedores buscaban un acuerdo para que los camiones avancen bajo custodia policial. Caserio pidió a los productores agropecuarios que liberaran las rutas ante un escenario cierto de desabastecimiento.
La situación en el rubro alimentario, si bien no era preocupante, daba ayer algunas señales de alerta. En el hipermercado Carrefour de Barrio Jardín sólo se vendía leche en envase tetra pack de una empresa local. La Serenísima y SanCor brillaban por su ausencia, lo mismo que cualquier tipo de leche en sachet. Si bien había aceite comestible, sólo se vendían botellas de un litro y a razón de dos por grupo familiar. "El domingo trajeron bidones de tres litros, pero desaparecieron en cinco minutos", dijo un repositor del hipermercado.
Panorama en las rutas
En las rutas, el panorama no era mejor. En Sinsacate, a 58 kilómetros de Córdoba, productores autoconvocados cortaban el paso el paso de camiones cerealeros y ganaderos en el cruce con la vieja ruta del Virrey. Cien metros más adelante, los transportistas autoconvocados no dejaban pasar ningún tipo de transporte pesado.
Oscar Carrucio, un transportista que ofició de vocero, fue claro: "Por aquí no pasa nadie. Hasta que no haya arreglo, no pasa nadie".
Veintidós camiones cargados con combustible que habían estacionado en una playa privada situada en el kilómetro 748 de la ruta 9, en jurisdicción de Colonia Caroya, eran testigos de la virulencia del piquete de Sinsacate. "Llevan nafta para Tucumán, Salta y Jujuy. Están parados desde el viernes y no van a salir hasta que levanten el corte", le dijo a LA NACION el suboficial de Gendarmería Roberto Villagra, que, vestido de civil y con pinta de paisano, custodiaba los camiones.
Anoche, la posibilidad de que la carga siguiera su marcha parecía lejana, muy lejana.





