En La Matanza, la Alianza y el PJ peleaban el triunfo voto por voto
Pinky: a la una y media de la mañana, la conductora de TV aseguraba que su ventaja era de 2000 votos; Balestrini, su rival, decía que ganaba por 5 puntos.
1 minuto de lectura'

Apenas terminaron los comicios, con los datos de boca de urna, Lidia Satragno (Pinky) se adjudicó el triunfo. Horas más tarde, a la una y media de la mañana de hoy, la suerte parecía favorecer al justicialista Alberto Balestrini, quien, según sus datos, se imponía por cinco puntos con el 93 por ciento de las mesas escrutadas.
La situación, en general, era caótica en la madrugada de hoy y el escrutinio se había suspendido. Según fuentes de la Alianza, en ese momento Pinky tenía 2000 votos de ventaja.
Hasta las once de la noche, según datos de la Alianza, la conductora televisiva adelantaba por un punto al justicialismo: 44 % contra el 43 %. A la misma hora, los seguidores de Alberto Balestrini decían que la victoria les correspondía por una cifra que decían irreversible: 47 puntos contra 40.
Para ese momento, la policía debió montar un dispositivo especial en la plaza principal de San Justo, ante la inminencia de choques entre simpatizantes de las dos fuerzas políticas en pugna. Finalmente, se produjeron algunas escaramuzas.
La Matanza es el municipio de mayor peso electoral de la provincia de Buenos Aires y cuenta con más de 1.600.000 habitantes. Siempre vio triunfar al peronismo y en los últimos años su máximo dirigente fue el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri.
El día de Pinky
Ayer, el cabello largo y rubio, la sonrisa inalterable, los infaltables anteojos negros y un carisma a prueba de votos, marcaron el ingreso de Pinky en la sede de Perú 2430.
"Soy la nueva intendente", fue su primera frase. "Quiero hacer una transformación sólida en La Matanza. Quiero hacer un plan de desarrollo industrial y económico", fue lo que dijo a continuación. A su lado, sentados en el fondo del caserón, se lucían las miradas de Rodolfo Terragno y de Herminio Bayón, el hombre que le abrió las puertas de la política y que permitió que la animadora cerrara las cortinas del espectáculo.
La historia es testigo: Mary Sánchez, perdedora en las internas de la Alianza, cedió su lugar a la candidatura de Pinky, que a partir de allí construyó su propuesta.
"¿Cuál es mi cábala? Bueno, yo no piso la vereda sin perfumarme", dijo ayer poco después del cierre de los comicios. Luego, un poco más en serio, pero sin abandonar la sonrisa triunfalista que la acompañó en todo momento, reiteró una frase, habitual en la campaña. "A los ñoquis los voy a hacer puré", graficó.
No se apartó de su familia. Cubierta de lágrimas, su hermana, Raquel Satragno, no cesaba de besarla, al tiempo que, entre curiosos y allegados, se veía la corpulenta figura de Oscar Demelli, conocido por sus desplantes en el programa de televisión de Mauro Viale. "Pero no me pongas mi nombre, poneme La Momia ", dijo el colaborador de la animadora.
Personajes variados se presentaron en la jornada de Pinky, que comenzó no tan temprano: minutos después de las 11 se presentó en la mesa 5083 de la Escuela Nº 153 de Villa Luzuriaga. Luego, se tomó su tiempo para desprenderse de las tensiones y almorzar con los suyos.
A las 18.18, la sede de la calle Perú se alborotó con la presencia de la candidata, que se hizo paso entre cholulos que se desvivieron por robarle un beso y militantes radicales que cantaban y aseguraba que "ahora sí se acabó la corrupción".
"Muchos me preguntaron -dijo la candidata en la conferencia de prensa en la que se adjudicó el triunfo- por qué me metí en esto. Acá me conocen bien, soy trabajadora y tengo sentido común", aclaró.
Dijo que no permitirá que crezca la pobreza. Dijo, también, que el municipio será descentralizado.
"Se lo dedico a mi mamá", concluyó. Y una lágrima cubrió su sonrisa. Nadie imaginaba el resultado final.





